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Acuerdo con EU en azúcar nuevo reto, evalúan acciones ECONOMÍA y SADER y otra vez fructosa el quid

ALBERTO AGUILAR. NOMBRES, NOMBRES Y…NOMBRES. EL HERALDO DE MÉXICO.

MÁS ALLÁ DE lo que suceda en las próximas semanas para el acero, aluminio y el T-MEC, que aún debe ser ratificado por el Congreso de EU, otro tema delicado en nuestra relación comercial es el azúcar.

Al igual que el jitomate pronto deberá revisarse el Acuerdo de Suspensión que rige nuestras exportaciones de ese producto.

Dada la presión de los refinadores de Florida y el ambiente político en EU de cara al 2020 y la posible reelección de Donald Trump, esas gestiones tienen sus bemoles.

La cámara azucarera (CNIAA) que preside Juan Cortina deberá hilar delgado, ya que más allá de las restricciones que se impusieron a la calidad y logística de los envíos, EU ha incumplido el acceso pactado.

El cupo para México se estableció en un millón 500 mil toneladas (tons), y ahora sólo se está en 800 mil tons anuales.

En consecuencia los ingenios han tenido que vender un millón de tons al mercado “spot” con un descuento del 65% vs. el precio interno.

Esto también repercute en la cotización de la caña que se paga en detrimento de los 200 mil productores que hay en 220 municipios de 15 estados.

En el contexto del cambio de gobierno y la agitación que se vive, la CNC de Daniel Pérez y nuevos liderazgos restringen desde el 19 de enero la salida del azúcar de los ingenios para propiciar un incremento ficticio del “commodity”.

Tras tantas semanas claro que se ha dado, máxime que ninguna autoridad ha intervenido pese a la falta de Estado de derecho.

Simplemente COFECE de Alejandra Palacios debería actuar, puesto que hay una clara violación al equilibrio entre oferta y demanda por los agricultores.

Estos a su vez han comenzado a recriminar la política de los ingenios. Algunos líderes hablan de violaciones a la Ley de Desarrollo Sustentable en un clima que tiende a calentarse.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ya aseguró que en su administración se va a proteger primero que a nadie a los productores.

En ECONOMÍA de Graciela Márquez y en SADER a cargo de Víctor Villalobos ya se evalúan acciones. Algunas ya se han presentado a Alfonso Romo en la Presidencia.

El propio Villalobos ha retomado viejas soluciones como la reconversión de cultivos y el uso del azúcar para etanol. También se habla de precios de garantía. Sin embargo, en la industria se cree que esto será insuficiente si no se detienen las importaciones de un millón 800 mil tons de fructosa que llegan a México.

Este es un añejo reclamo. Con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se impusieron los intereses de multinacionales como Coca-Cola que lleva Galya Molinas y Pepsico de Paula Santilli, más allá de que dicho producto desequilibra el mercado mexicano de edulcorantes con una producción de 6 millones de tons de azúcar y un consumo de ese mismo tamaño.

De ahí la necesidad de exportar los excedentes al mercado “spot” y el golpe a los cañeros que se calcula en 10 mil mdp anuales.

Veremos que medidas se adoptan, pero la presión va en aumento.

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