México requiere desarrollar una política industrial que le permita dejar de mirar al norte y aprovechar este momento, rumbo a las elecciones de julio, comentó la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena.

Al participar en el Seminario Conmemorativo de los 70 años de la Comisión, consideró que el país tiene la oportunidad “de aquí a julio”, para promover coaliciones y pactos políticos que favorezcan este nuevo modelo económico acelerador del desarrollo.

De aceptar el reto, comentó, podría el país dejar de concentrarse en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y aprovechar las enormes oportunidades que brinda el comercio con América Latina. “México sigue importando 70% de los alimentos de Estados Unidos y podría comenzar a traerlos de Sudamérica. Ahí están Brasil, Argentina y Chile que son productores superavitarios de alimentos”, refirió.

Descartó introducir el tema de una reforma tributaria espejo a la que aplica Estados Unidos para atraer inversiones, pues considera que antes se debe hacer un diagnóstico profundo sobre los sectores productivos afectados. Y comentó la relevancia de que los programas propuestos rumbo a las elecciones se dirijan a erradicar la pobreza; cerrar asimetrías en la distribución de ingresos; garantizar el respeto al estado de derecho y desterrar para siempre la cultura de los privilegios. “De aquí a julio, México tiene la oportunidad de generar pactos políticos y coaliciones que planteen la aceleración del crecimiento. Proponemos generar una nueva ecuación de trabajo, empresa, desarrollo y acuerdos políticos que permita acelerar el desarrollo económico”.

El Seminario Conmemorativo se desarrolla en la UNAM y tendrá una duración de dos días.

En la inauguración estuvo el rector de la UNAM, Enrique Graue, quien destacó las ventajas de contar con la CEPAL en este momento de fractura de paradigmas internacionales.

INGRESO BÁSICO UNIVERSAL

La secretaria anunció que en la CEPAL están estudiando las ventajas que podría dejar la creación de un programa de ingreso básico para jóvenes de 14 a 29 años de familias de bajos recursos, en la región, que se descuente de impuestos.

“Un programa de este tipo podría otorgarles la oportunidad de integrarse al mercado laboral en una mejor posición, de modo que no acepten cualquier empleo de baja productividad y bajo salario y que reduzca la posibilidad de que busquen otro tipo de alternativas para conseguir lo mínimo para subsistir”, explicó. Y recordó que la primera vez que ella escuchó de las ventajas de un ingreso universal fue en el Foro de Davos. Lo que significa que “ellos mismos, —los grandes empresarios— ven que la enorme concentración que tienen no nos llevará muy lejos a la sociedad mundial”.

En breve conferencia de prensa posterior, matizó que un ingreso básico universal sería inviable de financiar y que tendría que acotarse a un segmento de la población.

Explicó que los programas de subsidio para la gente de escasos recursos de larga data en Mexico tienen el problema de que no se les ha planteado una salida que les permita a los beneficiados integrarse a la vida productiva.

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