porque eso es lo que nos dio Dios…

 

   Jacinto Solís, Arrocero .

JOJUTLA, Morelos.- El 19 de septiembre del 2017  a la una quince de la tarde, el pueblo de Jojutla vivió los estragos del sismo que cimbró parte de México.

En un abrir y cerrar de ojos, dos mil ochocientas familias perdieron el patrimonio de años de trabajo y esfuerzo… Se quedaron sin nada.

Morelos ocupa el primer lugar de rendimiento obtenido en la producción de arroz. La producción anual de arroz en el estado de Morelos es de 11 mil 500 toneladas.

Es el único estado del país que cuenta con denominación de origen desde 2012.

Setecientas familias producen arroz de manera artesanal; 500 empleados participan en el proceso de la siembra de arroz.

Si me gusta el trabajo, por la necesidad también… No es tanto que guste si no por la necesidad y me ha gustado trabajar. Fernando / Bordedor del campo de arroz

El arroz de Morelos es considerado el de mejor calidad en México,

Llegó a Jojutla  en 1830 de la mano de Ricardo Sánchez, quien fuera soldado insurgente durante la guerra de independencia.

En 1900 Don Alberto Gómez un importante productor arrocero, llevo el arroz de Jojutla a la Exposición Universal Internacional, la cual se realizó en París, Francia obteniendo medalla de plata.

En 1994 recibe “El Gran Premio América a la Calidad y Servicio” y es así como los productores de arroz del municipio de Jojutla buscan la denominación de origen,

que obtienen en el 2012.

La denominación de Origen, es una distinción especial por las características de alta calidad que posee, como su siembra artesanal, la naturaleza del suelo y el clima. Su calidad  no la tiene ningún otro arroz.

El signifcado de esta actividad  y cómo se hace para que no se extinga en las nuevas generaciones, así como las vicisitudes después de los sismos de septiembre, lo explican tres hombres del campo, Israel Rosas, trasplantador de arroz, Jesús Solís, Presidente de la Unión de Productores de Arroz en Morelos, y don Fernando, bordedor del campo de arroz

Antes íbamos a la escuela no más que como no alcanzaba el dinero en la casa pues nos trajo al campo a enseñarnos un oficio que nos pueda… cómo se llama… seguir adelante pues en la vida.

Para esto no hay escuela, eso lo fuimos aprendiendo, nos lo iban diciendo nuestros padres, en mi caso fue mi padre, pero hay gente que va y se fija cómo lo hacen otros, empiezan primero de plantadores y van viendo cómo lo hacen los demás y ahí van aprendiendo poco a poco.

Entonces esto es a través de la vida como lo vamos aprendiendo y que se va transmitiendo en algunos casos de generación en generación; en otros nada más por ver. O hay gente que no hay trabajo, decimos ahorita afortunadamente en Jojutla hay trabajo, ahorita de albañiles, no hay mucha mano de obra para el campo.

Por un lado lamentablemente el sismo tumba casas, nos cambia la vida, pero también empieza a generar trabajo, o sea, ahorita muchos andan de albañiles, de auxiliares de albañil o de chalanes, les decimos nosotros. Entonces esa gente no va a venir al campo a meterse al lodo, no va a venir a trasplantar porque aquí sabe que tendrá trabajo por cinco semanas y ya no vuelve a tener y ahorita donde se están construyendo casas pues no van a acabar de construirlas de un día para otro. La verdad sí van a tener trabajo yo creo que bastante tiempo.

Pues aquí tenemos más o menos como unos 10 años trabajando con este patrón, es año con año, no es permanente el trabajo, sino que nada más es un rato, dos meses cuando más trabaja uno y se acaba, los que quedan son ellos, ellos son los que trabajan a cuidar su implante, nosotros nada más abordamos.

Cuando el molino se dañó, pensé que ya no iba a haber arroz, porque todo estaba dañado, no van a echar arroz, no va a haber nada pues.

Eso sí lo sé bien claro que es el mejor del mundo que lo llevaron a Italia que por todo los lugares y ese salió el mejor del mundo, porque es muy sabroso y esponja muy bonito y tiene buenos resultados. Jacinto Solís, arrocero.

El 19 de septiembre del 2017  a la una quince de la tarde, el pueblo de Jojutla vivió los estragos del sismo que cimbro todo México.

En un abrir y cerrar de ojos, dos mil ochocientas familias perdieron el patrimonio de años de trabajo y esfuerzo… Se quedaron sin nada.

95% de los monumentos antiguos sufrieron daños

Quince escuelas tienen daños severos; dos mil 800 familias damnificadas

“Pues desde que mi papá vivía también el echaba arroz, él ahorita ya no está ya se fue…”, dice Leonor Alvarado, ama de casa.

Los habitantes de Jojutla nunca volverán a ser los mismos.

En la colonia Emiliano Zapata, una de las más afectadas, la mayoría de sus casas desaparecieron, se las tragó la tierra, sin embargo, nueve  meses después del sismo, la población de Jojutla comienza a levantarse al igual que uno de sus símbolos, el antiguo Molino de arroz San José o la Perseverancia.

“Cuando el molino se dañó, pensé que ya no iba a haber arroz, porque todo estaba dañado, no van a echar arroz, no va a haber nada pues”, afirmó Israel Rosas

A finales del año pasado los productores de arroz no sabían si el molino de arroz San José se podría utilizar en la cosecha de arroz de este año, pues parte del edificio se vino abajo el 19 de septiembre, la estructura estaba severamente dañada y con las vibraciones de la maquinaría, parecía imposible utilizarlo.

Las pérdidas fueron casi de 30 millones de pesos y se necesitaba una cantidad igual para volver a ponerlo en funcionamiento.

El molino, es un inmueble protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia por su valor histórico, ya que cuenta con máquinas que son de 1900.

“Sufrió los daños del terremoto del 19 de septiembre y pues vinieron gente y nos dieron la noticia de que pues ya no se iba a rescatar, aquí esta uno de los hechos de que, con hechos demostrando el esfuerzo y la fe de conservar nuestro trabajo y más que nada ahora sí que sostener este lugar que ya tiene más de 100 años esta estructura”, comenta Edgar Hernández, trabajador del Molino.

“Ahorita, gracias a Dios, poco al paso, echaron algo podemos trabajar ahorita tranquilos y contentos”, le secunda Israel Rosas.

“En el campo en este caso los abordadores llegan 6:30 y 7:00 de la mañana y los plantadores igual llegan a las 6 de la mañana, otros llegan a las 8 pero todos tienen diferente horarios pero normalmente su horario es de seis y media a o siete de la mañana y le dan hasta las dos o tres de la tarde”, explica Jesús Solís, presidente de la Unión de Productores de Arroz en Morelos.

Con el inicio del trasplante de arroz en mayo pasado,  se realizaron  varia pruebas y el molino de la Perseverancia hizo honor a su nombre: funcionó nuevamente,  gracias a los donativos de la gente, y al trabajo, la fe y la tenacidad de los arroceros de Jojutla.

“Nos sentimos muy orgullosos porque sabemos que este es un arroz que es de calidad, nos da gusto saber que estamos produciendo buen arroz aquí en el estado, por medio de este trabajo nos empleamos, dice Joel Rojas, trasplantador de arroz

“Más que nada agradecerle a la gente que después del sismo del 19 de septiembre nos apoyó con víveres, despensas, comprando nuestro arroz, dando sus donativos, dando en especie, ya sea varilla, cemento, laminas.

“Y ahí está la muestra donde estamos demostrando que queremos sacar adelante el molino, es nuestro agradecimiento, porque también podemos decirlo si nosotros desaparecemos, desparece el mejor arroz del mundo que es el arroz de Jojutla”, comenta Jesús Solís.

‘Vamos a tomar un arroz con leche para que lo probemos y sepamos lo que es amar a Dios en tierra ajena’ Jacinto Solís, Arrocero