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Consumo de productos naturales, tendencia alimenticia mundial

HEIDY WAGNER LACLETTE. CABAÑUELAS. DIARIO DE QUERÉTARO

Desde hace algunos años gran cantidad de alimentos resaltan en su etiquetado la no utilización de conservantes artificiales debido a que la tendencia de consumo global que impulsa el consumo de productos menos procesados, aquellos de origen natural como son los cereales, las frutas, verduras, miel, carne y leche.

Ante la tendencia saludable, la apuesta es por los saborizantes, colorantes y conservantes naturales, sustancias conocidas como aditivos alimentarios. Para hacer eso posible, la industria no sólo ha utilizado insumos naturales, sino también de sustancias artificiales.

La gran diferencia es que mientras los aditivos naturales se obtienen de elementos de la naturaleza a través de métodos como la extracción, la concentración o el destilado, los artificiales son preparados mediante procesos químicos para buscar efectos que algunas veces no se consiguen de forma natural.

Los alimentos hechos con aditivos naturales, tienen una serie de ventajas que justifican la apuesta de varias empresas por utilizarlos. En términos generales, las características nutricionales de estos suelen ser mejores y sus propiedades de textura, olor e incluso aspecto se mantienen estables. Además de cumplir con su misión y en muchos casos tienen sabores tan definidos como los que se logran con aditivos artificiales.

Estos ingredientes naturales pueden además proteger al consumidor, pues se ha visto en diferentes estudios que el consumo en exceso de ingredientes artificiales con el mismo propósito puede llegar a causar efectos negativos para la salud, otra de las ventajas es que el cuerpo humano es capaz de reconocerlos metabólicamente, es decir, los asimila con mayor facilidad.

Es importante recordar que los aditivos naturales provienen de frutas como la naranja, el limón o el ajo, de verduras y hortalizas como la papa, los nopales, de especias como la canela, de algunos animales e insectos como es el caso de la miel de abeja, de sustancias como la sal o el vinagre, y de diversas plantas. Muchos de estos ya eran utilizados desde la antigüedad para conservar los alimentos o darle un sabor especial, antes de que la industria alimenticia tuviera que producir masivamente para cumplir con las demandas de millones de consumidores.

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(F) Heidy Wagner Laclette

(T) @heidyDiario

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