viernes , 24 noviembre 2017
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Cooperación entre México y Estados Unidos en el Río Colorado

OSVEL HINOJOSA-HUERTA Y CARLOS A. DE LA PARRA. LA JORNADA ECOLÓGICA.

Los temas y las negociaciones entre México y Estados Unidos han ido cambiando con el tiempo. Nadie duda que cambiarán aun más durante la administración Trump. En el diálogo entre los dos países, el agua es un tema ejemplar y con historial positivo, y su peso específico para la región fronteriza es tan importante que es bueno que así sea.

El Tratado de Aguas Internacionales (TAI) firmado por ambos países en 1944 le dio certeza jurídica al desarrollo del noroeste mexicano y el Río Colorado es hoy un ingrediente indispensable en la región. Con un flujo promedio anual de 17 mil millones de metros cúbicos, es fuente de vida no solo para Baja California sino para gran parte del oeste de Estados Unidos. Su cuenca transfronteriza abarca 630 mil kilómetros cuadrados y el río recorre más de 2 mil 300 km: desde las montañas Rocallosas en los estados de Colorado y Wyoming, hasta su desembocadura en el golfo de California, en los estados de Sonora y Baja California. Sus aguas sustentan 2.2 millones de hectáreas de agricultura y abastecen a más de 40 millones de personas, incluyendo las ciudades de Denver, Phoenix, Las Vegas, Los Ángeles, San Diego, Mexicali y Tijuana.

No obstante el valor de este recurso para el desarrollo regional, en el Colorado fluye una diversidad de paradojas. Es quizás el río con el flujo más controlado del mundo, con más de 80 represas a lo largo de su cauce; por otra parte, logra mantener un sistema de humedales de importancia internacional al final de su recorrido en su delta en México. Por su caudal, es el único río de importancia en todo el suroeste de Estados Unidos, pero padece de una sobreasignación del 17 por ciento. Las tensiones y los pleitos legales por la distribución y uso de sus aguas son producto de la enorme complejidad de operación de su propio sistema. Pero, en otro sentido, representa una de las mejores oportunidades de colaboración para mejorar la relación entre México y Estados Unidos en términos de cooperación fronteriza.

El TAI es implementado por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y define la relación entre ambos países para los ríos Bravo (Grande), Colorado y Tijuana. El TAI es un documento “vivo”, que permite nuevas resoluciones para resolver necesidades o conflictos por medio de la aprobación de actas. Se han generado 322 actas a partir del Tratado de Aguas Internacionales que han permitido resolver cuestiones de salinidad y saneamiento. Se ha creado infraestructura en la frontera, y forjado una política hídrica de cooperación entre ambos países en la que coexisten en el mismo ecosistema sequía y restauración ambiental.

El TAI asigna a México mil 850 millones de metros cúbicos de agua del Colorado por año para los distintos usos en el país. El ingrediente principal para la sustentabilidad del mismo sistema del río es la eficiencia en el uso del agua, una innovación que busca alcanzar lo que comúnmente se conoce como manejo integral del agua. El Acta 319 del TAI, firmada el 20 de noviembre de 2012, permitió establecer mecanismos para avanzar en la sustentabilidad hídrica en la cuenca de manera binacional. Los acuerdos del acta incluyeron la implementación de proyectos conjuntos de conservación del líquido, la definición de criterios que determinan los periodos de sequía en la cuenca y las medidas de recortes binacionales de agua para afrontar la sequía y evitar una crisis entre los usuarios.

El acta le permite a México almacenar agua de su asignación en las presas de Estados Unidos para poder realizar acciones de eficiencia de agua y ahorrar para poder usarla en caso de escasez. En esta acta se acordaron acciones para restaurar el delta del río Colorado en México, con aportaciones de agua para la naturaleza entregados por México, Estados Unidos y una coalición binacional de grupos ambientales. Este hecho, de tan elemental racionalidad para la salud del ecosistema ribereño y deltaico, es quizás el único ejercicio similar en las 276 cuencas internacionales que existen en el mundo.

Para lograr esta firma se necesitaron más de cinco años de negociación binacional, con la participación de diversas dependencias de gobierno y usuarios del agua de México y Estados Unidos. En el proceso de deliberación, discusión y aportes participaron usuarios del agua, especialistas, académicos, autoridades locales y estatales, fundaciones filantrópicas y los dos gobiernos federales. Inscritas en el acta aparecen las obligaciones del sector oficial y del sector social, reflejando la corresponsabilidad con la que sociedad y gobierno participaron de su creación.

El Acta 319 expira el 31 de diciembre del 2017. Para poder extender las medidas de cooperación para la sustentabilidad en la cuenca y la restauración del delta es necesario la firma de una nueva acta del Tratado de Aguas Internacionales. Las secciones mexicanas y estadounidenses de la CILA iniciaron un proceso de negociación en el 2015 para tal efecto, convocando de nuevo a dependencias, usuarios, académicos y sociedad civil a fin de generar propuestas que permitan continuar y mejorar las acciones de cooperación en el río Colorado.

Con el cambio de administración en el gobierno de Estados Unidos y la tensión actual en la relación bilateral con México, el proceso de negociación se detuvo. La propuesta de incrementar la extensión del muro en la frontera entre ambos países no solo representa una amenaza física para las poblaciones de vida silvestre en la región, sino que también levanta barreras para la cooperación binacional. Según investigadores de las universidades de Arizona y estatal de Colorado, los aumentos de temperatura podrían reducir los flujos de agua en el río hasta en 30 por ciento para mediados de siglo. La afirmación por parte del presidente Trump de que el cambio climático es una farsa China no es un buen presagio para el futuro de las relaciones binacionales y el río Colorado.

Es fundamental que la diplomacia mexicana encuentre a los aliados e interlocutores adecuados en la cuenca para lograr la seguridad hídrica en el Colorado. Los logros a la fecha son notables. Se necesita consolidarlos en el Acta 319 con base en los puntos de interés común en la región fronteriza, formalizando en una nueva acta del TAI.

De la misma forma en que el tema del agua y su sustentabilidad es prioritario en los valles de Mexicali y San Luis Río Colorado y las ciudades de Baja California, éste es uno de los temas prioritarios para los estados de Arizona, California, Nevada, Wyoming, Colorado, Utah y Nuevo México. Las representaciones estatales ya solicitaron al nuevo secretario del Departamento del Interior de Estados Unidos, Ryan Zinke, su atención inmediata al tema, incluyendo los planes de contingencia para la sequía y la colaboración binacional con México. Sin duda, fortalecer estos vínculos con los estados de la cuenca y entre distintos usuarios creará para México oportunidades de mejorar los resultados en una negociación binacional.

Para asegurar acuerdos que tengan solidez técnica, respaldo social y un balance saludable entre los distintos usuarios, incluyendo el ambiental, es importante que se mantenga un proceso con principios de colaboración, diálogo, transparencia y participación de los distintos sectores de ambos países. Si esto se logra, se vislumbra la posibilidad de seguir encaminando la cuenca hacia la sustentabilidad, a pesar de las barreras que parecieran levantarse a lo largo de la frontera.

Osvel Hinojosa-Huerta y Carlos A. de la Parra
Correos-e: [email protected] y [email protected]

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