Inicio » Noticias » Estatales » Guerrero » El café, una mirada desde el sur

El café, una mirada desde el sur

ARMANDO GARCÍA OLID. EL SUR.

En el ejercicio fiscal de 2016 el sector cafetalero del país, a decir de las cabezas institucionales, obtuvo un presupuesto histórico de mil 328 millones de pesos, convergiendo la inversión presupuestal de entidades como Sagarpa, Sedesol, Cdi, Amecafé-Conabio y FIRA.

Resulta un hecho inusitado si lo vemos desde la perspectiva del desplome de la producción nacional de este grano, la cual apenas llegó a 2.3 millones de sacos en este periodo, constituyendo una reducción del 43 por ciento respecto al promedio presentado en lo que va de la década.

Frente al consistente incremento en el consumo interno, este desplome hizo que las importaciones de café superaran a la producción interna, y que el contrabando de grano de calidades inferiores de Centroamérica se convirtiera en un fenómeno recurrente, y factor de presión bajista de los precios pagados al productor.

Si damos por buenas las cifras oficiales, la base productora de Guerrero fue especialmente privilegiada en la participación del presupuesto, recibiendo un poco más de 122 millones de pesos y representando algo así como el 9.2 por ciento de la inversión pública hecha en el sector cafetalero, contrastando con la contribución que hace Guerrero a la producción nacional de café, la cual apenas llega al 0.82 por ciento con tan sólo 19 mil 166 sacos de 60 kilos.

El pasado jueves 20 de julio, el director de Fomento a la Agricultura de Sagarpa (dependencia en la que se aloja el Programa Integral de Atención al Café (PIAC), el ingeniero Santiago Argüello Campos visitó la ciudad cafetalera de Atoyac de Álvarez y, en reunión con representantes de organizaciones cafetaleras, autoridades de los núcleos agrarios y funcionarios estatales del ramo, presentó la evaluación del ejercicio y se congratuló por los éxitos anticipados de éste, aunque ciertamente aún son intangibles.

Pronosticó un incremento de la producción nacional en un millón de sacos más (situación más atribuible a condiciones climatológicas benévolas, que a los impactos directos del programa ya que, por la naturaleza del cultivo, sólo podrán ser percibidos sus efectos dentro de un mínimo de tres ciclos productivos); y destacó las virtudes que revisten al programa, tales como haber sido construido con el consenso de las organizaciones nacionales cafetaleras, tener un enfoque integral de la producción primaria e integrar la concurrencia de diversas entidades de gobierno para su financiación, argumentos tan innegables y plausibles, como cuestionables y perfectibles.

Porque mientras celebramos la asignación presupuestal 2016 récord de esos mil 328 millones de pesos, la demanda de apoyo registrada por el Sistema Único de Registro de Información de la Sagarpa ascendía a 3 mil 980 millones de pesos; es decir, la cobertura de la cobija apenas llegó a poco más del 33 por ciento de la necesidad de los productores del país, bajo los términos del propio programa.

En Guerrero, la excepcional asignación presupuestal alcanzó para cobijar a tan sólo 4 mil 430 productores, de un estimado de 25 mil, para la adquisición de planta nueva tolerante a la roya, es decir tan sólo el 17.72 por ciento de los cafetaleros activos en el estado. Y proporcionó lo suficiente para adquirir 9 mil 663 paquetes de nutrición vegetal e insumos, para el 38.65 por ciento de los cafetaleros que se mantienen en la actividad.

A este ritmo, para lograr la indispensable renovación de la plantación cafetalera estatal nos tomará entre 11 y 23 años, dependiendo de la densidad de siembra que se elija, y estaremos dejando sin comer cada año, a casi seis de cada diez de nuestros cafetos. ¿Estamos logrando así algún rastro de competitividad, de viabilidad o de sustentabilidad para el sector? Considero que es demasiado pretencioso afirmarlo.

Más aún cuando, en palabras del propio funcionario de Sagarpa, la participación de presupuesto PIAC 2017 para el café de Guerrero, no pasará de 35 millones de pesos, es decir, se reducirá en casi 60 por ciento y la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cdi) ha anunciado, por razones técnicas y operativas, una reducción de 66 por ciento del presupuesto otorgado a los 42 grupos que apoya en la región de La Montaña.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *