Jueves , 21 Septiembre 2017
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El café y el cacao se reisten a ser cosa del pasado

SHEILA SÁNCHEZ FERMÍN. EXPANSIÓN CNN.

Los productores de café y cacao padecen ante la falta de apoyos económicos públicos y privados, para renovar los campos de cultivo.

A una media hora de la frontera entre México y Guatemala, a un lado del volcán Tacaná –al noroeste de Tapachula, Chiapas– se encuentra la comunidad cafetalera Barrio Nuevo. Allí se cosecha café arábigo y café robusta, dos de las grandes variedades que hay en el mundo. La producción de este año no fue la mejor, debido a la enfermedad de la roya, un hongo que dañó las cosechas.

“La roya empezó a darse otra vez. Las plantaciones se están viendo afectadas de nuevo”, comentó Jorge Guerrero, un hombre alto, robusto y moreno que lleva más de 20 años trabajando como productor de café en una comunidad vecina. “Hemos exigido al gobierno que nos dé mejoras porque los cambios climáticos han provocado que nuestra plantación sufriera esta plaga hace seis años y la cosecha se fuera al suelo”, agregó.

La producción de café a nivel nacional ha decrecido de manera significativa en los últimos 10 años, a una tasa promedio anual de 6.0%. La principal razón son las afectaciones derivadas de esta plaga, que destruyó 80% de la producción nacional, de acuerdo con una investigación publicada en 2016 por Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA).

El cacao, es otro de los cultivos que se han visto afectado. En este caso, fue atacado por la moniliasis, causada por un hongo. De las 45,000 toneladas que se producían en 2003, los agricultores ahora sólo llegan a 27,000 toneladas, según datos de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa).

Sin embargo, la baja productividad en ambos cultivos también se debe a un ‘abandono’ del campo por parte de empresas y del gobierno, que ofrecen ayudas económicas insuficientes o desarrollan proyectos de corto plazo, coinciden las fuentes consultadas. La disminución en los precios internacionales y la caída en el rendimiento, por el agotamiento de las cosechas, son los otros factores de esta crisis del campo.

“Se necesitaría un proyecto de gobierno o de la iniciativa privada para poder motivar al productor de cacao, porque ahorita muchos tiraron sus plantaciones, por las plagas. Se necesita mucho recurso para darle mantenimiento”, dijo Ramón Muñoz, productor de café.

El sector está en un momento crítico en el que necesita un impulso para no caer en la marginación y el olvido. Aunque hay empresas como Toks, de Grupo Gigante, que crean programas de apoyo a los agricultores, aunque el futuro es de mucha incertidumbre.

“Mucha gente ha migrado a Estados Unidos porque una, dos o tres hectáreas de cosecha de café no les da lo suficiente para la educación de los hijos, para mantener la casa y todo lo que conlleva una vida digna”, afirmó Muñoz, uno de los productores de café que comenzará a trabajar con Toks.

EL CAFÉ: ALTA DEMANDA, BAJA PRODUCTIVIDAD

Por cada quintal, un saco de 69 kilogramos, el productor recibe en promedio 1,800 pesos (unos 90 dólares). Pero muchos sólo llegan a producir uno por año. Los precios se cotizan en las Bolsas de Nueva York y Londres, donde oscilan entre los 130 y 140 dólares el quintal, según la Sagarpa.

“México es un país que tiene un consumo alto de café, pero somos deficitarios y tenemos una necesidad de importación. La condición de los productores y las fincas, combinado con las plagas, ha impactado el volumen de producción”, comentó Emilio Díaz, Supply Senior Manager de Nestlé, dueño de la marca Nescafé.

Según un estudio realizado por Euromonitor, el mercado de las cafeterías especializadas en México duplicó sus tiendas en los últimos 10 años, pasando de 1,100 en 2004 a más de 2,300 en 2014. En promedio, durante este periodo se abrió una nueva cafetería cada tres días.

Ante esta situación, empresas como Nestlé y Toks han llevado a cabo algunos programas de asistencia con productores para asegurar su exclusividad en la compra del café.

Toks –que también posee la cadena de café Cup Stop– inició en el año 2012 un proyecto en varias comunidades: consiste en organizar a los productores en una cooperativa para impulsar su eficiencia con capital y nuevas plantas de café. A cambio, la compañía se asegura un flujo constante de producto de calidad.

El proyecto ya tiene éxito en comunidades como la de Talquián, Chiapas. “Al día de hoy, logramos incrementar su productividad de tres quintales por hectárea a 18. A ese incremento en ingresos le daremos seguimiento para asegurarnos de que lo utilicen en servicios de salud, educación, vivienda, vestido y no en alcohol”, comenta Gustavo Pérez, director de Responsabilidad Social de Toks.

La empresa presume, entre otras cosas, de no comprarle al coyote –persona que presta dinero a los productores, cuando no tienen recursos, a cambio de café– o a los intermediarios que reciben el café, lo procesan y lo venden.

“Desde 2010, hemos distribuido alrededor de 20 millones de plantas entre productores y queremos duplicar el número para 2020. Con estas plantas se puede producir el doble o triple de lo que actualmente tienen los productores, y son resistentes a plagas como la roya”, explica Díaz, de Nestlé.

La empresa no es propietaria de las fincas o parcelas, pero sí compra el café –entre un 25 y 30% de la producción nacional– a 14 intermediarios que adquieren el grano de más de 90,000 agricultores.

EL CACAO: UN CULTIVO QUE DEJÓ DE SER MEXICANO

“La tendencia es clara hacia abajo”, comentó Tonatiuh Acevedo, director general de Agroindustrias Unidas de Cacao. Las cifras no consiguen mejorar en México. La industria crece este año a porcentajes cercanos al 2%, muy por debajo del 10% que las empresas esperaban alcanzar, comentó Miguel Ángel Sanz, vicepresidente de Aschoco.

“No es solamente una problemática de plaga. Para tener mercado hay que trabajar sobre la evolución de las cualidades del cacao, de las diferentes especies del mismo, de la productividad y, finalmente, de la sustentabilidad del cultivo”, opinó Pietro Paolo Cornero, director general de Grupo Ferrero en México, dueño de marcas como Nutella y Kinder.

Ferrero inauguró recientemente un Centro de Investigación en Guanajuato para impulsar las buenas prácticas de manufactura de sus socios y proveedores locales.

Nestlé –dueña de Kit Kat, Carlos V y Crunch– compra alrededor de 20% de la producción nacional a cerca de 3,000 productores mexicanos mediante su Plan Cacao. La compañía espera alcanzar los 5,000 agricultores en 2020.

Su programa comenzó en 2011 en asociación con 100 productores, adquiriendo una producción anual de 94 toneladas. Al año siguiente, llegó a 250 toneladas, y ahora compra alrededor de 2,300.

“En los últimos años, los productores sufrieron mucho por la moniliasis. Pero, afortunadamente, con paquetes tecnológicos y licencias hemos podido manejar y convivir con la enfermedad. Se preocupan por controlarla y hemos tenido resultados favorables. Queremos duplicar y triplicar la producción de cacao”, comentó Díaz, de Nestlé.

¿UN FUTURO PROMETEDOR?

Los agricultores son conscientes de que sus cultivos pueden producir más, siempre y cuando reciban apoyos y capacitaciones por parte de las empresas y del gobierno. Solos, aseguran, no podrán conseguirlo, por falta de recursos.

Sin embargo, para el agricultor de cacao Luis Barjau, la solución le pertenece a cada pequeño empresario.

“Yo siempre recomiendo y aconsejo que el productor renueve sus plantas, porque las que hereda de su abuelo no se las va a renovar nadie. Si no las renovamos, no lograremos productividad”, dijo.

Aun así el panorama es optimista. Para el periodo 2013-2015, la Sagarpa destinó un presupuesto para el sector cafetalero de 3,000 millones de pesos para impulsar la producción, adquirir plantas para la renovación de cafetales y ofrecer asesoría técnica. “La meta sexenal de renovación y repoblación de los cafetales mexicanos es de 250,000 hectáreas, y, a la fecha, van 75,000 hectáreas”, destaca un documento de la dependencia federal.

Para el cacao, la industria –a través de Agroindustrias Unidas– mantiene un programa piloto para atender, junto con las empresas, a unos 20,000 productores, de los 50,000 censados en México, y renovar alrededor de 1,000 hectáreas por año.

“¿Qué nos planteamos como sector? Un plan de largo plazo, y que recuperemos la producción a los niveles que teníamos antes, de 50,000 toneladas, lo que es prácticamente duplicar la producción”, comentó Acevedo, de Agroindustrias Unidas.

*Este reportaje se publicó originalmente en la edición 1207 de la revista Expansión.

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