En el marco del Día del Árbol, celebrado este 12 de julio, y la Fiesta del Bosque, la reflexión sobre su protección va más allá, también existe la necesidad de proteger las superficies arboladas, porque además es el hogar de miles de especies que también se ven amenazadas constantemente, tal es el caso de las abejas nativas sin aguijón en México (trigonas y meliponas).

La deforestación de las selvas, el uso indiscriminado de pesticidas, el crecimiento urbano desorganizado y el desconocimiento de su biología e inadecuados métodos de manejo se han convertido en las principales amenazas para las abejas sin aguijón, asegura José Javier Quezada Euán, jefe del Departamento de Apicultura Tropical de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), por lo que afirmó, “es necesario regular y vigilar con mayor interés las prácticas de deforestación, pues no se toman en cuenta los beneficios derivados de la polinización que realizan estos insectos”.

La popularización de la meliponicultura (cultivo de las abejas sin aguijón) ha encendido un foco rojo sobre estas especies. La miel que producen desde hace cientos de años es parte esencial de la medicina tradicional, rituales y cosmogonía, se ha usado para tratar algunas infecciones en ojos, oídos, problemas respiratorios, digestivos, de la piel y para después del parto.

Hoy incluso sus usos se han extendido; sin embargo, aún hace falta realizar más investigación sobre las propiedades curativas y antibióticas atribuidas a las mieles y resinas colectadas por estas abejas con gran potencial económico, explicó el investigador.

Quezada Euán aseguró a través de la Academia Mexicana de Ciencias que, hoy en día, no se están realizando proyectos de la manera correcta, sino proyectos exprés con asesoría que consiste, a veces, en una información que se imparte en un par de días y no existe un seguimiento y acompañamiento a los meliponicultores, “pasamos de un desinterés por las abejas nativas, en las décadas de los 80 y 90, a una popularización tremenda en los últimos años que podría convertirse en una amenaza”.

Dijo que se están cometiendo errores básicos que van desde el tamaño de las cajas donde se aloja a estas abejas, los procesos de transferencia para división y en la reproducción, lo que ocasiona que las colonias de meliponas se pierdan.

Ante esta problemática, Quezada Euán sugirió a los interesados en las abejas sin aguijón acercarse a instituciones de enseñanza como la UADY, a investigadores y meliponicultores con experiencia para no poner en riesgo a las colonias y hacer un uso adecuado de la biodiversidad. Además, comentó que hace falta que los diferentes niveles de gobierno y las secretarías se involucren y promuevan la certificación de proyectos e instructores y se comprometan a realizar las medidas necesarias para mantener el hábitat y los ecosistemas.

Agregó que los ciudadanos también pueden contribuir para el rescate de las abejas nativas, manteniendo jardines y parques con flores adecuadas para estas amantes de las mismas, evitando destruir sus nidos y consumiendo sus productos como la miel y el polen.

Las abejas melíferas son las más sociales,ubicadas en regiones tropicales y subtropicales del planeta. En México, se reporta la existencia de al menos 46 de esas especies, 16 de ellas en la península de Yucatán.

Reforestación en las ciudades

El 1 de julio de 1959 se instauró oficialmente en México la celebración del Día del Árbol, asignado para ello el segundo jueves del mes de julio de cada año, el mismo decreto instituye de manera permanente la Fiesta del Bosque durante todo el mes.

Los árboles transforman el dióxido de carbono, responsable del efecto invernadero, en biomasa, minimizan los riesgos de inundación y evitan la erosión. En las regiones de bosques y selvas de nuestro país habitan entre 12 y 13 millones de personas, pero también las ciudades reciben grandes beneficios. Hacen que éstas sean más frescas, retienen el agua de las lluvias, permitiendo que se filtre a los acuíferos, evitando sequías o inundaciones, cada árbol absorbe diariamente la contaminación generada por 100 carros, refresca el aire y lo humedece, protegen el suelo evitando su desgaste y erosión, protegen del sol, la lluvia y el viento así como también son casa y brindan comida a muchos animales y seres vivos.

El gerente de la Comisión Nacional Forestal en la Ciudad de México, Gustavo López Mendoza, destacó que en lo va del sexenio se han establecido en zonas con vocación forestal de la capital del país, 96,440 plantas.

Para esta jornada de reforestación social, se plantarán 8,800 árboles, con 2,000 voluntarios de diversas instituciones de gobierno, organizaciones civiles y empresas.

La jornada incluye labores de reforestación y mantenimiento en el Bosque de Lomas Tarango, en la delegación Álvaro Obregón, donde se establecerán en 5 hectáreas 2, 200 encinos. En el ejido San Andrés Totoltepec, perteneciente a la delegación Tlalpan, se reforestarán 10 hectáreas con 4,400 encinos de la misma especie y en la comunidad de San Miguel Ajusco se incorporarán 2,200 pinos.

El ingeniero López Mendoza concluyó que las reforestaciones sociales son un medio para concientizar a la población sobre la importancia del cuidado de nuestros recursos naturales y de los servicios ambientales que de ellos recibimos.

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