Los alimentos que se vuelven tendencia de pláticas, publicaciones especializadas y de redes sociales, responden a diferentes fenómenos. Acá analizamos algunos de los puntos que destacan de estas modas.

En algunas de las ciudades más cosmopolitas de Estados Unidos, ya tienen por lo menos dos años en la tendencia de las preferencias. En Madrid, se encuentran por las esquinas de los barrios con esa mezcla entre hípster y chic. En la Ciudad de México, empiezan a surgir en las colonias en donde las tendencias de moda van y vienen y el consumidor las abraza sin mayor miramiento. Los noodles llegaron para quedarse, pero lo de ahora es el poke bowl. Si intentáramos trazar sus orígenes, vemos que éstos se remontan a Hawaii, aunque tiene influencias de la cocina japonesa por olas migratorias de isla a isla. Los famosos poke bowls tienen en general una base de arroz al vapor, con pescados crudos, aliños y diferentes tipos de verduras y frutas. Este tipo de platillos se ha vuelto una moda, en principio, porque para algunos reúnen las condiciones de ser de esos platillos “sanos” que está “bien” presumir, porque el valor de la salud como moneda de cambio para dar estatus social es cada vez más alto. Por otro lado, su atractivo visual en cuanto a composición y colores los hace perfectos para ser publicados en redes sociales. Aunque son muy fáciles de preparar en casa, la tendencia de redes ha hecho que establecimientos de poke ganen popularidad en muchas ciudades.

Las donchas, por su parte, son un fenómeno con un resultado similar pero con otros elementos detrás. Las donas – conchas, y todas las variantes en las que se puede usar el pan de concha, fueron tendencia reciente, principalmente entre Millennials, quienes son los principales usuarios de redes sociales. Detrás de la doncha existe un elemento diferente al del poke bowl: mientras que en el poke se apela a dimensiones de cómo es un platillo sano y que gusta a mucha gente, la doncha radica en la transgresión de los consumos usuales de una concha de pan. Así, un alimento que ha pertenecido por décadas al repertorio de pan tradicional mexicano toma un segundo aire como si el afán fuera encontrar maneras diferentes de comerla y acompañarla, aunque estas maneras resulten poco apetitosas para algunos, o grotescas para otros.

Finalmente, otros de los alimentos que han ocupado los encabezados de las publicaciones alrededor de la comida son las preparaciones con insectos. A una parte de la población en México esto les puede parecer de lo más intrascendente para ser noticia, porque los insectos forman parte del repertorio culturalmente construido acerca de lo comestible. Pero en otros lugares del mundo, además de la transgresión de la doncha, se agrega el elemento de exotismo combinado con tintes de sustentabilidad en el consumo de proteínas sin dejar impacto ecológico en la producción de ganado.

Con estos tres ejemplos de comidas que han ocupado los encabezados en las últimas semanas, entendemos cómo, cuando un alimento se vuelve moda o tendencia, existen detrás diferentes elementos que al ser diseccionados, nos llevan irremediablemente a fenómenos culturales y sociales. Pero más allá de quedarnos con explicaciones generalistas, debemos rascar a fondo para encontrar elementos que al final nos hablan de cómo somos como sociedad, y por qué algunas de estas tendencias permanecen y algunas otras se van.