jueves , 20 septiembre 2018
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Especialistas de Chapingo alertan sobre crisis eminente de agua en el Valle de México

BOLETÍN DE PRENSA. UNACh.

(CODICS).- La Universidad Autónoma Chapingo que dirige Sergio Barrales Domínguez, alertó que la situación actual por el suministro de agua en la Cuenca del Valle de México es alarmante a consecuencia de la gran cantidad de población que habita en la zona, la falta de cultura por parte de los habitantes para el cuidado del vital líquido, la urbanización desordenada y, además, desechos peligrosos se arrojan al drenaje mezclados con aguas residuales, lodos y sólidos.

Al respecto, José Reyes Sánchez, Investigador del Departamento de Irrigación de la UACh y Responsable Operativo del Proyecto “Agua En Consciencia” dio a conocer este programa cuyo objetivo pretende educar a niños de secundaria al cuidado del agua y para ello cuenta con un equipo de egresados y alumnos que acuden a escuelas para impartir talleres al respecto.

Asimismo en su estudio denominado “la Problemática de Falta de Agua en la Cuenca del Valle de México” argumentó que esto se debe a que en el sistema actual, el desperdicio del vital líquido es la norma.

Lo anterior debido a fugas en la red de distribución a través de la cual se pierden, cada año, más de 150 millones de m3 de agua y la pérdida se duplica al considerar las fugas que se tienen en los hogares.

Indicó que los cortes recientes en el Sistema Cutzamala son un recordatorio de que el abasto regular de agua no está garantizado.

Peor aún, dijo, pues  para muchos éste es un problema perdurable ya que más de un millón de personas reciben el agua por tandeo y 180 mil ni siquiera cuentan con redes o tomas domiciliarias. 

Actualmente, alertó, la Cuenca es una de las ciudades más pobladas del planeta: la Ciudad de México y su área conurbada con alrededor de 20 millones de habitantes  presenta una amenaza latente de inundación, la existencia de un déficit absoluto del recurso, la sobreexplotación de su acuífero, el escaso tratamiento de las aguas residuales y los diversos obstáculos de tipo financiero y de disponibilidad natural del recurso.

Esto propicia que se enfrente el aumento de la importación de agua de otras cuencas y el agua que no proviene de los alrededores, se extrae de los mantos freáticos, lo que ha provocado hundimientos de hasta 40 centímetros por año en algunas zonas del centro y el oriente de la ciudad, señaló el especialista adscrito al Departamento de Irrigación en su estudio denominado “Problemática de Falta de Agua en la Cuenca del Valle de México”.

En el estudio advierten los académicos, egresados y estudiantes que el precio promedio del agua en la Ciudad de México es de 3.5 pesos por m3, muy por abajo de su costo, que es de 13.5 pesos.

Aún con este subsidio, 25% de los usuarios no paga nunca el líquido que consumen. El Gobierno de la Ciudad de México cobra apenas el 53% del agua que provee a los usuarios residenciales.

Dentro de la Cuenca del Valle de México, las descargas de agua provenientes de las actividades domésticas, comerciales y de servicios constituyen el 70% equivalente a 32 m3/s; de la aportación total de aguas residuales y las actividades industriales participan con el 30% restantes (14 m3/s).

Sin embargo, por sus características las industriales son las que contribuyen con el mayor porcentaje de contaminantes e incluso materiales y sustancias tóxicas y nocivas para la salud.

El  investigador del Departamento de Irrigación de la UACh, José Reyes Sánchez, planteó cuatro puntos para mitigar los problemas de la falta de agua: prioridades de uso considerando que el agua subterránea es agua de primer uso; además se estima que la agricultura consume aproximadamente 11 m3/s y el consumo puede reducirse mediante la adopción de sistemas de riego más avanzados y el cambio a cultivos que requieren menos agua.

Asimismo, la reutilización del agua mediante el proceso de regeneración del agua residual se ha convertido en un importante componente de la gestión integral de los recursos hídricos y cultura del agua. 

Para la reducción de la demanda se requiere una continua labor de concientización sobre la necesidad de hacer buen uso del agua.

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