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Los productos agropecuarios y sus efectos en la inflación 2018

ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CEDRSSA. Cámara de Diputados.

Los diagnósticos académicos y oficiales sobre la pobreza, incluso en su dimensión multidimensional, coinciden en que el principal factor que incide en la pobreza, es justamente la capacidad adquisitiva del ingreso familiar en materia alimentaria.

La Medición de la Pobreza en México realizada por el CONEVAL en su primer esquema con retrospectiva a 1992 y prolongado hasta 2006, utiliza el indicador de Pobreza por Ingreso, adecuando esta visión en el actual esquema metodológico multidimensional aplicado de 2008 a la fecha, al introducir en términos de continuidad con ligeras variantes el concepto “Línea de Bienestar Mínimo” (LBM), el cual se refiere a las personas cuyos ingresos son insuficientes para adquirir la Canasta Básica Recomendable (CBA) y el de “Línea de Bienestar” (LB), equivalente a la anterior denominación de Pobreza Patrimonial.

El resultado de esta medición de la Pobreza por Ingresos es contundente, al observarse que no obstante la significativa transformación y modernización productiva del país en los últimos veinticinco años, ubicándose incluso entre las primeras potencias exportadoras del mundo, esta ponderación se ha mantenido sin cambios significativos.

Las cifras son elocuentes, en 1994 se estimó que 21.2% de la población nacional se encontraba en condición de Pobreza Alimentaria (LBM), proporción que representa un 20.6% en 2014, para descender a 17.5% en 2016. En lo referente a la Pobreza Patrimonial (LB), en 1994 el 52.4% de la población se clasifica en este rango aumentando en 2014 al 53.2%, para reducirse al 50.2% en 2016, con el agravante que en 1992 implicó a 47.2 millones de personas, cantidad que se eleva a 62.1 millones en 2016.

Las profundas transformaciones en el contexto mundial y sus repercusiones en el ámbito interno, se observan crisis recesivas y distintos ciclos económicos, que alteran la dinámica en el comportamiento de los indicadores de pobreza, sin embargo, el común denominador, es una constante inequidad en la distribución del ingreso nacional. En 1994 el Decil de mayor vulnerabilidad únicamente capto el 1.39% del ingreso nacional, proporción que se eleva a un 1.49% en 2014. o un 1.58% según la continuidad estadística del INEGI, cifra que se sitúa en 1.78% en la nueva ponderación aplicada en dicho año.

Es precisamente por la causa anterior que las cifras de la Pobreza por ingresos permanecen en estas dimensiones, a pesar de la transformación de la economía nacional y del cuantioso gasto publico enfocado al desarrollo social en los últimos años.

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