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Oaxaca: tierras flacas y cosecha anémica

NADIA ALTAMIRANO. NVI NOTICIAS.

Maíz: por hectárea, una quinta parte de Sinaloa.

MIXTECA OAXAQUEÑA.-Además de costoso, producir maíz en parcelas oaxaqueñas es una tarea de baja utilidad y escaso rendimiento. Mientras estados como Sinaloa obtienen en promedio 6.87 toneladas por hectárea cultivada, en Oaxaca la cosecha de maíz rebasa la tonelada y media por hectárea.

Con la quinta parte de la superficie que Oaxaca destina a la producción de maíz, los productores de Sinaloa levantarían una cosecha similar a los 561 mil 261 toneladas que se proyecta obtener para el presente ciclo agrícola en nuestra entidad.

Pobre rendimiento

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de la Sagarpa, en la intención de siembras 2018 Oaxaca espera un rendimiento de 1.3 toneladas por hectárea, sólo por encima de San Luis Potosí, Yucatán, Coahuila y Quintana Roo.

Ese rendimiento no equivale ni la la mitad de lo que se obtiene en estados como Campeche, Guerrero, Querétaro o Tlaxcala.

 

Con 218 mil 929 hectáreas -la mitad de superficie sembrada con maíz en Oaxaca-, Chihuahua podrá duplicar la producción del ciclo primavera-verano de nuestra entidad.

El rendimiento de 6.3 toneladas por hectárea en Chihuahua permitirá a los productores obtener, en conjunto, un millón 374 mil 333 toneladas, más del doble de la aspiración de campesinos oaxaqueños.

Además, si en lugar de 3 mil 842 hectáreas, Baja California Sur sembrara las 448 mil 189 hectáreas con que cuenta Oaxaca, el rendimiento de 6.7 toneladas por hectárea le permitiría reunir 3 millones 2 mil 866 toneladas de maíz.

Triste realidad

El investigador del campo experimental Valles Centrales de Oaxaca del Instituto de Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), Rafael Rodríguez Hernández subrayó que es una “triste realidad” que teniendo mayor superficie destinada al cultivo, Oaxaca no logre una mejor producción.

Los factores que influyen en ese desalentador resultados se relacionan con “lo accidentado del territorio” que propicia que la producción de maíz se realice en pequeñas superficies, pues “el minifundio es muy marcado”, impide ocupar maquinaria y acceder a tecnología.

Otro aspecto que repercute de manera negativa es el clima, ya que el 80 por ciento de la agricultura depende del temporal y sólo el 20 por ciento se sustenta en el sistema de riego.

Gran parte del estado, sobre todo la región de la Mixteca y las sierras Norte o Sur dependen de “temporales erráticos”, pues bien puede haber sequías prolongadas o la falta de lluvia cuando la planta lo necesita.

Además, se usan variedades de semillas criollas de bajo rendimiento. “A pesar de que haya mejores condiciones no rinden más, caso contrario a Sinaloa donde se utilizan semillas mejoradas, además de que se cuenta con agua de riego para eficientar la producción y utilizan maquinaria”, analiza Rodríguez Hernández.

Semillas criollas rinden menos

Salomón Quiroz, productor de maíz en Santa Ana Tlapacoyan, sabe bien que el rendimiento de sus 1.25 hectáreas, que el 18 de junio terminó de sembrar con maíz blanco, del criollo, no superará las 2.5 toneladas.

Si usara algún maíz híbrido o mejorado obtendría “un poquito más”, quizá el doble, pero también depende de cómo se desarrollen las lluvias.

“Esperemos que no haya contingencias durante el desarrollo de la milpa, como la roya o alguna otra plaga que se ha hecho común de un tiempo para acá; la plaga seca la planta de abajo hacia arriba”, expone.

De ocurrir, tendría que invertir mil 500 pesos en 9 o 10 bultos de fertilizante que no proyecta en la inversión realizada: mil 400 de compostura de terreno, una cifra menor porque al estar el terreno flojo por recién cosechar frijol, sólo necesitó un proceso de rastra, sin barbecho, es decir se ahorró 600 pesos.

En semillas invirtió 320 pesos, eligió el maíz blanco criollo, “es más barato” y los buenos o malos resultados dependerán de qué tanto llueva.

Depender de las lluvias

Del buen temporal también depende Odilón Salazar Arroyo. En el paraje Río de Loro, en Tamazulápam del Progreso, cuenta con una hectárea, pero irregular y sin un solo tractor para utilizarlo e la siembra

Los 150 pesos que invierte en semilla, los cuatro  mil pesos en mano de obra e igual cantidad en fertilizante y riego, no generan ganancia. Las tres toneladas que llegue a obtener en diciembre, serán también para autoconsumo.

Está nublado, pero el esfuerzo que realiza para que dos caballos jalen la yunta que surca su parcela le hacen sudar en abundancia. Toma aire, piensa en lo rápido con que realizaría el mismo trabajo si contara con tractor, pero despeja esa posibilidad, carece de dinero para comprar uno, ni siquiera sabe qué costoso es el vehículo de trabajo.

Incrementar el rendimiento implicaría invertir recursos para adquirir maquinaria. “La tierra es buena, pero todo es caro”, admite un hombre de 32 años que trabaja una hectárea de tierra para que coman sua padres alimente a los animales, además de media tonelada de frijol que sembró ahí mismo.

 

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