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Pesca ribereña actividad comercial de generaciones

ISAAC CASTILLO PINEDA. EL SOL DE ACAPULCO.

IXTAPA-ZIHUATANEJO, Gro.- La pesca ribereña es una actividad ancestral que desde sus inicios a la fecha ha permitido que familias enteras logren subsistir durante varias generaciones; aunque con el paso de los años la producción es cada vez menor, en este puerto se ve lejano que pueda desaparecer.

En Zihuatanejo y a lo largo de toda la Costa Grande de Guerrero, cientos de hombres y mujeres dedican su vida a la pesca, en esta ocasión te presentamos la historia de Jesús Ozuna Suástegui, que a pesar de tener complicaciones para caminar y problemas de la vista, se esfuerza para sacar a su familia adelante.

Desde hace 40 años practica la pesca, oficio heredado por sus padres, narra que en aquel entonces únicamente seis embarcaciones existían para dicha actividad; en la actualidad, diariamente cumple una jornada laboral de 12 horas, inicia a las seis de la tarde y termina a las seis de la mañana, a las siete regresa a tierra y entonces oferta su producto.

Aproximadamente a la semana captura de 35 a 40 kilogramos de pescado, entre guachinango, flamenco, cocinero, ojotón, ronco y pargo, variedades que vende a las familias azuetenses y turistas a primera hora del día.

Los precios oscilan según especie y tamaño del ejemplar, sin embargo, para disfrutar este alimento marino puede adquirirse desde 35 hasta 130 pesos por kilogramo; de toda la venta y descontando la inversión en artes de pesca, gasolina y otros combustibles, Jesús Ozuna tiene un margen de ganancia de entre mil y mil 200 pesos a la semana.

Suficientes o no, esos mil 200 pesos han dado estudio a sus hijos, alimentación, vestimenta, calzado y todo lo más elemental por lo menos, pues asegura que se han visto en muchas ocasiones en aprietos para mantener a cinco personas que integran su familia, además de él.

Lamentó que no es un oficio fácil porque no cuentan con seguro de vida, cobertura de gastos médicos, entre otras prestaciones de ley que muchos trabajos tienen hoy en día; confiados en su buena suerte parten a alta mar conscientes de todos los riesgos que conlleva para llevar de comer a casa.

Jesús Ozuna cree que es muy difícil que la actividad pesquera desaparezca, por el contrario, considera que es el hombre el que está más propenso a acabarse, como ejemplo se citó él mismo; así como él le ha arrebatado al mar miles de peces, la madre tierra le ha quitado poco a poco la visibilidad, eso sí, las ganas de continuar haciéndolo no disminuyen para nada.

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