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Pescan con papalote en el Istmo

JOSÉ LUIS LÓPEZ. EL HERALDO DE MÉXICO.

La comunidad ikots de San Mateo del Mar aprovecha los vientos para desarrollar esta actividad, heredada de varias generaciones

JUCHITÁN DE ZARAGOZA. En la comunidad ikoots de San Mateo del Mar existe la tradición de la pesca con el uso de los papalotes.

Los indígenas encontraron como aliado el fuerte viento que sopla regularmente y que a través de este método pueden obtener los productos en la zona de la Laguna Superior e Inferior del golfo de Tehuantepec.

Esta forma de pesca artesanal ha sido heredada a través de muchas generaciones. Consiste en el arte de elaborar los papalotes con perfección geométrica, y de ahí aplicar la técnica de elevarlo para que pueda llevar la red por altamar.

EL PESCADOR DANIEL LLEGA CON EL PAPALOTE, TRAZADO CON PERFECCIÓN GEOMÉTRICA. Foto: José Luis López.

No se sabe con exactitud cuándo se inició el uso de estas mariposas de plástico para la pesca artesanal, pero los pobladores siguen usando esta técnica para la subsistencia y el sostén familiar, y con esto aprovechan el viento norte que sopla en esta región del Istmo en Oaxaca.

San Mateo del Mar se ubica en una pequeña península entre la Laguna Superior y el golfo de Tehuantepec, y se encuentra a 294 kilómetros de la capital del estado, en Oaxaca. La mayoría de los habitantes se dedica a la pesca ribereña, y pertenecen al grupo étnico de los ikoots o huaves, como también se les conoce.

Vuela el papalote 200 o 300 metros, lo baja un poco para que caiga la red en medio del mar. Foto: José Luis López.

El pescador indígena identificado como Daniel explica que previamente elabora el papalote, y cerca de las 6:00 horas llega a orillas del mar, donde prepara el vuelo, amarra la atarraya, y a la vez realiza un ritual en el que pide permiso a la madre tierra y a las bravas olas del mar para poder tener una buena pesca. Inicia el vuelo y, después de alcanzar la altura necesaria, sólo espera para retirar la red y sacar de las aguas los productos.

Vuelo el papalote unos 200 o 300 metros, bajo un poco el papalote para que caiga la red en medio del mar, y ahí espero una media hora para sacar la red y así obtenemos los pescados para el sustento familiar, cuenta el pescador.


ESPERA MEDIA HORA Y RETIRA LA RED CON LOS PRODUCTOS MARINOS PARA EL SUSTENTO DE SU FAMILIA. FOTO: JOSÉ LUIS LÓPEZ

Así, con este mismo vuelo de papalote, pesca la mayoría de los habitantes de esta comunidad. Aunque dentro de la cultura indígena del país el papalote sea uno de los juguetes preferidos de los niños, en este pueblo ikoots es un aliado para la pesca artesanal, que se hereda a las nuevas generaciones desde muy corta edad, ya que además en esta región el viento llega a rebasar los 100 kilómetros por hora.

POR JOSÉ LUIS LÓPEZ

jrr

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