México es el decimosegundo país en el mundo con mayor superficie forestal y el tercero en Latinoamérica, cuenta con 56 millones de hectáreas arboladas y aproximadamente 30 millones de bosques de clima templado y 26 millones de selvas en zonas tropicales

Por lo tanto, el país tiene un importante potencial en desarrollo forestal derivado de su calidad de clima, excelente ubicación geográfica y una importante demanda de productos derivados de madera del mercado interno, así como tratados de libre comercio que le permiten acceso a las mayores economías mundiales.

El principal reto del sector forestal productivo mexicano es asegurar el abasto interno de materia prima de legal procedencia y de calidad a un costo competitivo.

El consumo estimado de México en productos maderables y derivados de la madera asciende a los 26 millones de metros cúbicos equivalentes a madera en rollo. De esta cantidad, 70% se importa principalmente de Chile, Canadá, Brasil y Estados Unidos.

Del restante 30% que producimos, 90% proviene de bosques nativos; por lo que el déficit en la balanza comercial forestal representa un promedio de más de 7,000 millones de dólares anuales.

La promoción de proyectos de Plantaciones Forestales Comerciales en México (PFC) se inició hace 28 años, en el sureste del país, región que tiene un potencial superior a los 2.5 millones de hectáreas, tan sólo en la Cuenca del Golfo en el sureste del país, según información de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Sin embargo, a la fecha sólo se cuenta con un establecimiento estimado de 230,000 hectáreas de PFC de diferentes especies, en todo el país.

La problemática se encuentra en el desconocimiento del negocio de las Plantaciones Forestales Comerciales; asimismo se cuenta con muy poca información sobre los mercados para los diferentes tipos de maderas; también en la tenencia de la tierra se tienen inconvenientes ya que grandes inversionistas requieren consolidar áreas compactas para tener un mejor manejo de las mismas, y uno de nuestros problemas es que dicha tenencia se encuentra pulverizada, lo que resulta difícil conseguir.

El día de mañana continuaré con la explicación de un modelo de Plantación Forestal Comercial, con el objetivo de producir madera para la producción de celulosa, en un turno muy corto de cosecha y con una alta densidad de plantación, con un bajo costo y alta rentabilidad económica.

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En la primera entrega comenté acerca de la situación del sector forestal en el país, y las oportunidades de inversión que se pueden tener en la actividad forestal considerando proyectos de plantaciones forestales comerciales. En esta segunda entrega comentaré cómo esto hace factible la producción de material celulósico, a través de un modelo de plantación forestal comercial, bajo un esquema de alta productividad

Dentro de nuestro consumo de productos maderables, hay gran demanda por material celulósico por parte de la industria papelera y de tableros; actualmente en el sureste de México empresas como Proteak Uno y en Michoacán Bio-pappel Scribe requieren de grandes cantidades de material celulósico.

Hay interés de industriales del papel, en realizar inversiones fijas para la producción de celulosa, aprovechando todo el desarrollo de plantaciones forestales comerciales que se está desarrollando en el sur-sureste del país. Se plantea un modelo de plantación forestal comercial (PFC) para la producción de madera destinada a la fabricación de celulosa o tablero, el objetivo es obtener material celulósico sin corteza con diámetro mínimo de 10 centímetros y 1.20 metros de largo, en un modelo de PFC con turno de cinco años y una sola corta al final del mismo, sin ningún aclareo en el desarrollo de la misma.

La premisa básica del modelo es que la producción de material celulósico en PFC no requiere turnos largos, pues el diámetro mínimo puede ser alcanzado en un máximo de cinco años con algunas especies y en climas seleccionados. Se tienen resultados favorables con Acacia mangium en el municipio de Huimanguillo, Tabasco, con cuyos datos se ha desarrollado este modelo.

En el modelo considerado, la densidad de plantación es 2,200 plantas por hectárea en un arreglo de 3×1.5 metros; esto representa el doble del modelo tradicional que se hace en marco real a 3×3 metros que da un total de 1,111 plantas por hectárea, lo que hace que el modelo sea agresivo y de alta intensidad en la producción de material celulósico, ya que por el tipo de producto no se requieren de mayores diámetros, debido a que dicho material en su primer proceso es astillarlo.

Los resultados estimados de cosecha estimada son entre 180 a 220 m3 por hectárea (90% del volumen total de cosecha). Los egresos por hectárea se estiman aproximadamente en 33,000 pesos (incluye costos de elaboración y extracción), el precio del m3 puesto a bordo de cargadero, se encuentra en 480 pesos, si cerráramos el volumen en 200 m3 por hectárea, nos daría una utilidad de 63,000 pesos por hectárea; este tipo de proyecto se considera para una mayor rentabilidad y que sea más atractivo para los inversionistas, entre 80 a 100 hectáreas.

El negocio de las plantaciones forestales comerciales debe proyectarse en ciclos anuales, hasta cerrar un ciclo por turnos y obtener cosechas anuales programadas.

Hay interés por parte de la Conafor en apoyar estos proyectos, cuentan con incentivos económicos para el establecimiento y mantenimiento de plantaciones forestales comerciales; aunado a que FIRA otorga créditos y tiene un esquema de apoyo para el pago de intereses anuales a la banca comercial por cuenta y orden del acreditado.

En lo que llega el turno de la cosecha, estos al final de la misma los paga al Fondo Nacional Forestal a valor “nominal”; así dicho esquema apoya con un porcentaje de Garantía Líquida para mayor apalancamiento del financiamiento.

*Francisco José Pérez Lorenzana es especialista forestal en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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