viernes , 15 diciembre 2017
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Reforestamos México: desperdiciamos datos en términos forestales

NELLY TOCHE. EL ECONOMISTA.

México perdió 250 mil hectáreas de bosques en 2016, 36% más que en 2015.

 

 

 

 

 

 

 

Foto: AP

¿Ganamos o perdemos bosques en México? Todo depende del cristal con que se mire, y es que por un lado, la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (FRA, por sus siglas en inglés), publicada cada cinco años por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), expresó que la pérdida promedio anual de superficie forestal arbolada en nuestro país (entendida como la transformación del bosque a otro uso de la tierra), pasó de 190 mil 400 hectáreas por año, en el periodo 1990 a 2000, a 91 mil 600 hectáreas, en el periodo 2010 a 2015; es decir, disminuyó un 51%.

Este concepto expresa el balance entre la disminución de la cobertura forestal (pérdida bruta) y la recuperación de la vegetación, lo que se conoce como pérdida neta. Estos datos que publica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en las Cartas de Uso de Suelos y Vegetación, es la base oficial para el reporte a escala nacional, a partir del cual se diseñan e instrumentan políticas y programas que atienden este problema.

Por otro lado, datos de reciente publicación a través de Global Forest Watch (GFW), del World Resources Institude (WRI), aportan elementos a la discusión y revelan que México perdió 250 mil hectáreas de bosques en 2016, 36% más que el año anterior. Haciendo hincapié en que esta plataforma mide el cambio de la cobertura forestal —que no necesariamente se trata de pérdida de bosque, pueden ser, por ejemplo, cambios de uso de suelo donde el bosque está siendo manejado—, pero que da elementos muy específicos y útiles para la toma de decisiones.

Por ejemplo, el reporte especifica que dos terceras partes de la deforestación nacional se concentran en Chiapas y en la península de Yucatán, donde se perdieron más de 150 mil hectáreas de bosques y selvas, superficie equivalente a la Ciudad de México. El estado con la peor situación fue Campeche, que perdió 54 mil 761 hectáreas de selva —22% del total deforestado a nivel nacional, y más de la mitad de la pérdida en la Península—.

En entrevista Ernesto Herrera Guerra, director de Reforestamos México aseguró que más allá de considerar contrastante la información, este tipo de herramientas nos ayuda a detectar anomalías específicas como lugares propensos a incendios, por la falta de crecimiento de cobertura de hojas, por lo que no deberían ser descartados.

Explicó que el GFW, aliado de Reforestamos México, funciona a través de un algoritmo muy complejo que define los lugares que sufrieron una pérdida, incluso la plataforma está nutrida con información proporcionada por la Comisión Nacional Forestal, que ayuda al usuario a saber qué pasa en el territorio.

Dijo que al tener esta facilidad de analizar por territorio, los datos son reveladores, “tenemos una pérdida de cobertura forestal muy importante, pero podemos identificar donde está pasando ese cambio”.

Entonces, “nos preocupa que no se reconozca la magnitud del problema, que por diferentes sistemas de medición o estimación de la deforestación, se minimice el conflicto y no se vea como prioritario en darle un presupuesto público adecuado para fortalecer al sector ambiental a través de la CONAFOR o la PROFEPA, por ejemplo.

Agregó que en términos presupuestales la CONAFOR perdió cerca del 57% del 2016 al 2017, “entonces no estamos dando las herramientas para detener este problema”.

También, “si minimizamos la pérdida de cobertura forestal no ponemos a otros actores relevantes de esta gestión territorial sobre la mesa…Que todas aquellas dependencias de gobierno que tienen un impacto en el territorio se pongan de acuerdo y orienten sus políticas públicas”.

Y dio un ejemplo, tenemos una Sagarpa muy fuerte que puede estar canalizando miles de millones para fomento agrícola, pero no lo estamos alineando con el impacto a la deforestación o dándole indicadores de sustentabilidad.

Dijo que incluso la iniciativa privada puede estar canalizando intenciones buenas al sector forestal, pero por falta de información y competitividad no lo están haciendo. “Eso nos hace perder oportunidades y tenemos a un México que está importando la mayor parte de los productos forestales, sólo producimos el 15% de lo que consumimos”.

Herrera concluyó que utilizar los distintos recursos haría la gestión forestal mucho más competitiva, el año pasado con la COP 13 celebramos muchas firmas como el Acuerdo de Sustentabilidad para la Península de Yucatán (ASPY), donde tres estados se comprometen a detener la deforestación y restaurar, pero ¿cómo brincamos de la firma a la acción? “El primer paso sería reconocer que las cifras son más altas de lo que realmente decimos… Un gran reto es que todos los sistemas de información se lean en un lenguaje adecuado”.

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