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Vestidos con indumentaria especial, los turistas se adentran en los más de 200 colmenares. Cortesía.

Ruta de la Miel, fusión de apicultura y turismo, en Terrenate

FABIOLA CABALLERO. EL SOL DE TLAXCALA.

Apicultores tlaxcaltecas han creado un proyecto que pretende convertirse en uno de los principales atractivos de la entidad tlaxcalteca en el sector ecológico.

Desde 2017 Tlaxcala tiene trazada su propia Ruta de la Miel. Ubicada en Guadalupe Victoria, Terrenate, esta Ruta tiene dos objetivos primordiales: impulsar el turismo en la comunidad y crear conciencia sobre la importancia de las abejas en el ecosistema.

Marisol Fuentes, Pedro Martiñón, Mauricio Hernández y Serapio Hernández son los fundadores de este proyecto que también busca apoyar a productores locales mediante la venta de su miel en mercados nacionales, así como generar empleos para mujeres.

A dos años de distancia, la iniciativa se ha convertido en una prometedora ruta turística.

Actualmente ofrece hospedaje con capacidad máxima de 30 personas en la Hacienda de Tepeyahualco, viaje en globo aerostático y apiturismo sensorial.

La experiencia inicia desde las primeras horas del día. Vestidos con indumentaria especial, los turistas se adentran en los más de 200 colmenares; antes de conocer la vida productiva de cientos de abejas, realizan un ritual de agradecimiento.

Durante poco más de una hora, se conoce el proceso de extracción de la miel, el envasado y, finalmente, el producto listo en sus diferentes variedades, desde queso hasta exquisitos vinos hecho a base de miel de mantequilla, de Tlaxcala y de azares, típica de Veracruz, todos ellos bajo la etiqueta “Tierra Victoria”.

Visitantes de la Ciudad de México, del Estado de México, Puebla e incluso de Alemania ya han vivido esta experiencia que busca convertirse, en un mediano plazo, en uno de los principales atractivos de la entidad tlaxcalteca en el sector ecológico.

“El objetivo es que cada visitante viva una experiencia inolvidable, se conecte consigo mismo y con la madre tierra a través sus sentidos”, expresa entusiasta Marisol Fuentes.

La ruta actualmente ofrece hospedaje con capacidad máxima de 30 personas en la Hacienda de Tepeyahualco, viaje en globo aerostático y apiturismo sensorial. César Rodríguez.

40 DE AÑOS DE EXPERIENCIA

Don Serapio Hernández y su hijo Mauricio son apicultores desde hace algunas décadas en su natal Guadalupe Victoria. El trabajo como productor de miel ha ido decreciendo con el paso del tiempo por distintas razones: falta de lluvias, la preocupante desaparición de tanto abejas como flores silvestres, contaminación e inclusive la inseguridad, por mencionar algunas.

En entrevista para este Diario, el colmenero de 70 años dijo que, a sus inicios, la venta de la miel y otros productos derivados eran bastante redituables, pues de su desempeño en el oficio bastaba para mantener a toda su familia.

“Años atrás lográbamos cosechar hasta diez tambos de miel por temporada (marzo) y la exportábamos a Alemania, pero por cuestiones burocráticas nos detuvieron la exportación”, mencionó.

Hoy en día, son pocas las familias que se dedican a la apicultura en Guadalupe Victoria, siete para ser exactos. Diariamente, don Serapio y si hijo tiene que lidiar con gastos excesivos de traslado, la venta clandestina de miel y con el “gran monstruo de la industrialización”.

Marisol Fuentes, Pedro Martiñón, Mauricio Hernández y Serapio Hernández son los fundadores de este proyecto. César Rodríguez.

CIUDAD DE MÉXICO, PRINCIPAL CONSUMIDOR

Los productos de Tierra Victoria como polen, propóleo, jalea real, entre otros, se consumen en varios puntos del país, principalmente en la Ciudad de México. La miel mantequilla de Tlaxcala es adquirida en mercados gourmet de Polanco, Condesa, Lomas de Chapultepec, Pedregal y Coyoacán. También “es la favorita de muchos cocineros de alto renombre en la Ciudad”.

LAS ABEJAS, EL SER VIVO MÁS IMPORTANTE DEL PLANETA

Albert Einstein decía que la vida sin estos insectos sería un desastre global. Y tal parece que la profecía está más latente que nunca. De acuerdo con estudios globales, los polinizadores han desparecido hasta en un 90% en varias partes del mundo quedando solo la abeja reina en un escenario de incertidumbre.

Ante esta preocupante problemática, durante el último debate de la Sociedad Geográfica Real de Londres, el Instituto Earthwatch declaró a las abejas como la especie más importante del planeta.

¿La razón? Simple, estos insectos no solo producen miel, también contribuyen en la reproducción de un importante número de plantas en todo el mundo. Son un eslabón fundamental de la cadena trófica.

De las abejas depende, en gran medida, el equilibrio ecológico del planeta.

Algunos especialistas en la materia atribuyen su desaparición a la contaminación ambiental, pero principalmente al uso indiscriminado de pesticidas y el cambio climático.

La telefonía móvil es otra de las teorías al respecto. Según el Instituto Federal de Tecnología de Suiza, las ondas emitidas durante una corta conversación son capaces de desorientarlas hasta llevarlas a la muerte.

PARA SABER

-México es el tercer exportador de miel en el mundo.

-La miel mexicana se comercializa en los mercados de Europa, Estados Unidos, Arabia Saudita y Japón.

-En el país se registran alrededor de 40 mil apicultores.

CIFRA:

57,000 toneladas de miel se extraen anualmente en México, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Marisol Fuentes, Empresaria. “El objetivo es que cada visitante viva una experiencia inolvidable, se conecte consigo mismo y con la madre tierra a través sus sentidos”.

“Al hombre solo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”. Albert Einstein.

DATOS CURIOSOS

-Una colmena es capaz de fertilizar las flores en una zona de 700 hectáreas, es decir, la superficie equivalente a unos 450 campos de futbol.

-La abeja obrera vive de cinco a seis semanas y durante este tiempo produce alrededor de una doceava parte de una cucharadita de miel.

-Para recolectar dos kilos de miel, necesitarían recorrer aproximadamente 80 mil kilómetros, lo mismo que darle la vuelta al mundo dos veces.

 

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