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10 de agosto de 2007

Jalisco primer productor nacional de charal

     
                       
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Gracias a la acuicultura se conserva esta supremacía que se perdió por un tiempo al entrar en crisis la pesca en el lago de Chapala debido a la contaminación.

LEl charal, especie típica de los lagos de Chapala, Cuitzeo y Pátzcuaro, desapareció gradualmente (como sucedió con el pescado blanco) de estos embalses debido a la degradación de sus aguas. Empero, gracias a la acuicultura o a las granjas donde hoy se produce en grandes cantidades, Jalisco conserva el liderazgo en el país.

«La acuicultura salvó al charal y a otras especies que pueden producirse bien en el entorno inducido», indica al respecto Manuel Guzmán Arroyo, director del Instituto de Limnología de Chapala y ex funcionario de la Secretaría de Pesca.

Es autor del libro «La pesca en el lago de Chapala», texto que resume las historias del pasado y las experiencias del presente en ese ámbito.

El pasado, dice, es algo lejano, de cuando Chapala era el primer lago productor de pescado en agua dulce. Aún en los años 70 generaba el 65 por ciento de lo que Jalisco obtenía de embalses continentales. Hoy sólo aporta el 30 por ciento.

Don Cipriano Torres, que lleva 60 años viviendo de la pesca del lago, evoca que se fueron acabando el pescado blanco, el boquerón, la lisa, la sardina, la popocha, así como cangrejos de agua dulce y almejas.

«Entonces no estaba el agua tan contaminada y había pescado a lo canijo, éramos como nueve mil pescadores por la ribera. Ahora no somos ni tres mil», se lamenta.

Y es que el potencial pesquero del lago va a la baja. Con un lago sucio y aquejado por la sobrepesca y la introducción de especies ajenas, no podía esperarse más.

HISTORIA

Mota Padilla, uno de los cronistas de la Nueva Galicia, narra la delicia que encontraron los españoles en el pescado blanco de Chapala y que deleitó sobremanera al obispo Mota y Escobar por su exquisito sabor.

«... Grande, de carne suave, que los naturales (indios) de la región gustaban de comer crudo o cocido».

Y describe más de veinte variedades de pescado en aquel lago de «aguas dulces, quietas, que se beben poco a poco...».

A principios del siglo XX, en la época porfiriana, mucho pescado seco era llevado hasta Toluca, Puebla y la ciudad de México. Una remesa más, de pescado salado, tenía un mercado bien ganado en El Bajío y hasta Zacatecas.

Sobre el blanco, su fama trascendía tanto que José López Portillo y Rojas escribió en 1867 que Chapala era «el santuario del pez blanco, de exquisito sabor y carne blanda». En 1889, el botánico inglés John Lester Jones describió sobre Chapala un lago «lleno de vida acuática» e hizo un inventario de 39 clases de peces, de 27 especies de moluscos (como el chacal o langostino), de cinco especies de tortuga y de seis de insectos endémicos que eran únicos en el mundo, como un caracol blanco, que ahora sólo se encuentra en la isla de Mezcala.

«Éste es de una variedad de lago de agua dulce que muy pocas veces se encuentra uno en el mundo», describió Lester, que destacó al charal como especie típica.

No exageraba, la ictiofauna del lago era muy pródiga; existían estas especies:

• Huesudo cambray (chirostoma arge)

• Blanco largo (chirostoma sphyraena)

• Blanco (chirostoma consuclum)

• Cuchillo (chirostoma grandocule)

• Cuchillo grande (chirostoma estor)

• Trompudo (otalia promelas)

• Acumara (algansea rubencens)

• Julia (algansea dugessi)

• Popocha (algansea popoche)

• Bagre (haustor ictalarus)

• Cuevera (dugessi ameiurus)

• Boquinete (amelurus dugessi)

• Charal (chirostoma arge)

Hubo también: bocudos, sardinas, mojarretes, cayeros, chiulines, lisas, barbetas, que ya no existen en el lago y tampoco en Jalisco, porque en algunos casos solamente se encontraban ahí. La sardina desapareció a finales de los años 80.

La Sagarpa precisa que aparte de esas especies el lago tuvo otras que se introdujeron: la carpa (cyprinus spp), la carpa japonesa (cyprinus y alres), la trucha arco iris, la lobina. Está última diezmó a algunas de las ya existentes.

En total, Chapala llegó a contar hasta los años 70 con nueve familias de peces, 39 especies nativas y seis introducidas, y con dos especies de almeja (anadonia chapalensis y astarte), crustáceos como el chacal o acoxil, y un cangrejo pequeño que los pescadores llamaban redondo (pseudthelphusidac).

El biólogo norteamericano Larry H. Smith realizó en 1983 un plan de estudio para la Universidad de California acerca del impacto de la contaminación en la pesca del lago y concluyó que debía actuarse cuanto antes para salvar a varias especies. Fue de hecho el que impulsó la creación de granjas charaleras, que los pescadores del lago denominan como ranchos.

ERRORES

Manuel Guzmán Arroyo señala que una de las razones por las que casi desapareció el blanco «fue la introducción de la lobina negra, que es muy carnívora y al llegar a edad adulta se convierte en un pez más grande que el blanco; además de que devastó mucho los bancos de charales y otros».

Añade que ése fue un error «no sólo ecológico, sino económico», pues mientras que un kilo de pescado blanco se cotiza ahora en 120 pesos o más, el kilo de lobina se vende en 30 pesos.

Lo paradójico es que luego de que la lobina devastó al blanco (del que había tres especies) comenzó a decrecer porque no se logró adaptar a las marejadas del lago que afectaron sus ciclos de desove.

Y ahora los restaurantes de la ribera de Chapala que preparan pescado blanco tienen que traerlo de Michoacán. La popocha era también un pez grande, carnudo. Lo que sí es propio del lago es el charal, que de acuerdo a Juan Alvarado Díaz, del Consejo Promotor Pesquero de la Ribera, se comercializa no solamente en Jalisco, sino también en Michoacán, Guanajuato y otras entidades.

La pesca en Chapala es el sustento de 68 organizaciones que agrupan a mil 900 personas que cuentan con mil 100 embarcaciones y 25 mil 700 artes para su oficio. Llegó a haber más de cuatro mil pescadores.

Para José Luis Morales, presidente de la Asociación de Pescadores de Chapala, se trata del menor número de pescadores que ha habido, pero acepta que hay futuro con la acuicultura pensando en el potencial de infraestructura de los municipios de la ribera.

De acuerdo al informe de 2006 de la Sagarpa, la captura en el lago fue cercana a 4 mil 900 toneladas, 32 por ciento de las 12 mil del año obtenido a nivel estatal, incluyendo la captura de mar.

Sobre el charal (chirostoma arge), las fuentes consultadas aseveran que en los dos últimos años se produjeron dentro del lago (en lugares como Mezcala y Petatán se cultiva del lago, por ser zonas poco contaminadas) y en granjas, unas dos mil 987 toneladas. La Sagarpa confirma que Jalisco es el primer productor de charal y, más que eso, del sector que lo produce y comercializa dependen más de 800 familias.



 
 

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