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Productos y Productores / CHILE
10 de julio de 2012

Chile, plagas y enfermedades

     
                       
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Chile, plagas y enfermedades

Las plagas que se pueden presentar en el cultivo de chile son: pulga saltona, barrenillo, pulgón, gusanos, mosquita blanca y minador de la hoja las cuales, si no se les controlan oportunamente pueden causar daños de consideración que se reflejan en pérdidas en la producción y en la baja calidad de los frutos.

Pulga saltona. Este insecto es muy pequeño, mide de 1.5 a 3.0 milímetros de largo, su forma es oval y es de color negro. Generalmente se localiza en las partes tiernas (cogollos) de las plantas.

El daño que ocasiona, consiste en pequeños orificios redondos que atraviesan las hojas jóvenes, de tal manera que al desarrollarse las hojas, también aumentan las dimensiones de los orificios, dando la apariencia de haber sido afectados por "tiro de munición".

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Las primeras poblaciones de la plaga se presentan en los almácigos, así como en las primeras etapas de desarrollo del cultivo después del trasplante; es decir, entre abril y junio. En el Cuadro 2 se presentan los productos químicos sugeridos para su control, el cual se hará cuando se detecte un promedio de tres a cinco insectos por planta pequeña.

Barrenillo o Picudo. En estado adulto, este insecto es negro o café grisáceo y mide de 3 a 4 milímetros de longitud. La hembra deposita sus huevecillos en los botones florales o en los frutos pequeños. Del huevecillo sale un gusano sin patas, con cabeza café y mide aproximadamente 6 milímetros de largo; se alimenta de la masa de las semillas del centro del chile, lo que provoca que caiga antes de madurar y pierde así su valor comercial, además de contribuir a elevar las poblaciones de este insecto.

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Posteriormente, la larva se transforma en pupa y luego en adulto dentro del fruto caído. Los adultos o "picudos" barrenan o perforan el fruto con su pico y salen de él; de ahí su nombre de barrenillo.

Se puede observar la presencia de esta plaga cuando los frutos caídos presentan agujeros y marcas de piquete. Al abrirlos se puede observar en su interior la larva o pupa ya formada, o bien una coloración oscura que corresponde al daño ocasionado por la plaga.

Los daños se aprecian cuando ya no es posible efectuar ningún control, por lo que es mejor prevenir su ataque con aplicaciones periódicas de insecticidas durante la floración, sin esperar a ver la plaga.

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Pulgón. Es un insecto que mide 1.5 milímetros de largo, tiene cuerpo suave de tonalidad verde y puede o no presentar alas. Se localiza principalmente en el reverso de la hoja, en los brotes terminales y en las partes sombreadas de los tallos y flores.

Se alimenta de la savia de las plantas, las cuales se debilitan cuando las poblaciones son altas. Los pulgones alados son los más dañinos para el cultivo, por su habilidad para desplazarse, ya que trasmiten enfermedades virosas, tales como "mosaicos" y el "enrollamiento de la hoja".

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Las mayores infestaciones se presentan de mayo a julio y coincide con las etapas en que el cultivo tiene abundancia de tejidos tiernos. Para su control se puede utilizar cualquiera de los productos que se mencionan en el Cuadro 2. Se sugiere realizar la aplicación de insecticida cuando de 10 plantas muestreadas encuentre dos a tres con infestación de pulgones.

Gusanos trozadores. Tienen un aspecto "grasoso"; son de color oscuro, piel suave y rechonchos, su tamaño varía de 3.6 a 5.0 centímetros de largo. Su comportamiento se caracteriza porque cuando son perturbados se enrollan fuertemente y fingen estar muertos; además, suelen esconderse cerca de la base de las plantas.

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Estos gusanos se presenta generalmente entre abril y mayo y atacan durante la noche. Su daño consiste en cortar al ras del suelo las plantas jóvenes o recién trasplantadas. Para su control, se sugiere aplicar el producto químico dentro del área infestada.

Gusano soldado. El adulto es una palomilla de color café oscuro; la hembra deposita sus huevecillos sobre las hojas en forma de masas y las cubre con una sustancia gris. Las larvas son de color verde pálido y pueden llegar a medir hasta 4 centímetros de largo.

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Mosquita blanca. Los adultos miden 2 milímetros de longitud, son de color amarillento, con las alas cubiertas por un polvillo blanco. Las hembras depositan sus huevecillos en el envés de las hojas, las cuales tienen una tonalidad crema, las ninfas son planas, ovaladas y chupan la savia de las hojas.

Cuando se presentan infestaciones severas de esta plaga, las plantas se vuelven amarillentas, se marchitan y finalmente mueren; además, se considera como un transmisor muy importante de enfermedades virosas.

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Debido a los daños indirectos que ocasiona como transmisor de virus, las aplicaciones de insecticidas se deben iniciar cuando se observen los primeros adultos en el cultivo para evitar la postura de huevecillos. Los intervalos de aplicación del insecticida variarán según la presión de infestación; el control químico se realiza cuando detecte las primeras poblaciones.

Minador de la hoja. Los adultos miden de 2 a 3 milímetros de longitud y son amarillentos con el dorso oscuro. Las hembras después de aparear, depositan sus huevecillos dentro de los tejidos de la hoja y las larvas emergen dos a tres días después, las cuales tienen una apariencia cilíndrica y miden 1.5 milímetros; al principio son incoloras y posteriormente se vuelven amarillentas al final de su desarrollo.

Desde su emergencia se alimentan del tejido de las hojas, formando túneles irregulares que se amplían a medida que crece la larva.

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A los tres o cuatro días, la larva deja de escarbar y llega al estado de pupa en la misma hoja o en el suelo. Su tamaño es de aproximadamente 2 milímetros de longitud y de color amarillento, el cual después se vuelve oscuro; en 8 a 10 días sale el adulto para completar su ciclo de vida en aproximadamente 20 días.

Trips (Thrips spp). Aunque es una plaga de menor cuidado, debemos tener precauciones porque en ocasiones las poblaciones son fuertes pudiendo llegar a provocar abortos en las flores. El daño que ocasionan es al alimentarse de las flores ya que tienen el aparato bucal raspador chupador, incluso son transmisores de virus en diferentes cultivos.

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Para su control en cuanto se detecten las primeras poblaciones realizar aplicaciones, el producto que ha dado buen resultado es el knocker (Clorpirifos).

ENFERMEDADES

Marchitez del chile. Es la enfermedad principal que se presenta en la región y las condiciones ambientales que favorecen su desarrollo son una humedad del suelo alta y la presencia de temperaturas frescas. Esta se presenta con mayor intensidad en las últimas etapas de desarrollo del cultivo, o sea, en el periodo de fructificación y maduración del fruto, el cual coincide con la época en que se presenta con mayor frecuencia e intensidad la lluvia.

Los síntomas característicos de la marchitez del chile comienzan precisamente con un secamiento muy leve de la planta. Después de tres o cuatro días las plantas se marchitan completamente, observándose en el cuello un necrosamiento muy marcado y al efectuarse un corte transversal, en el tallo se aprecia una coloración café oscura.

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Si la humedad ambiental es alta y la temperatura fresca, las hojas presentan en sus extremos una manchas verde limón y en la parte exterior de los frutos afectados se observa una lesión de color pálido y en el interior un crecimiento algodonoso.

Actualmente no se conoce ningún producto químico que controle la marchitez, tampoco se cuenta con variedades comerciales genéticamente resistentes a esta enfermedad, por lo que se considera que una forma práctica de prevenir la enfermedad consiste en:

1. Nivelar bien el terreno para evitar encharcamientos.

2. Evitar surcos de más de 100 metros de largo.

3. Sembrar semilla procedente de frutos sanos y desinfectarla.

4. Usar plantas sanas en el trasplante.

5. Hacer surcos altos.

6. Aplicar riegos ligeros.

7. Tratar que el agua de riego no toque el tallo de las plantas.

8. Regar en surcos alternos (terciar) en la época de lluvias.

9. Desaguar el terreno inmediatamente después de lluvias fuertes.

10. Eliminar las piletas después de regar en la temporada de lluvias, o bien, evitar el uso de éstas, dando al surcado una pendiente adecuada.

11. No volver a plantar chile en el mismo terreno durante cuatro o cinco años.

12. Si el cultivo estuvo muy afectado por marchitez es conveniente que después de cosechar, arranque todas las plantas, las saque del predio y las queme.

Mancha bacteriana. Los síntomas de esta enfermedad se presentan como pequeñas manchas irregulares de color verde amarillento, que después se vuelven café, tanto en las hojas como en el fruto. Las condiciones que favorecen su desarrollo son las lluvias, días nublados, suelos excesivamente mojados y temperaturas de 24 a 29 grados centígrados; las manchas en las hojas llegan a ser tan numerosas, que al juntarse forman manchas grandes. Finalmente las hojas muy afectadas caen de la planta.

La enfermedad se dispersa por semilla; además, sobrevive en residuos de la cosecha. Las semillas infectadas originan plantas enfermas y la lluvia propaga la enfermedad a las plantas sanas, por lo que es necesario controlarla en el campo, una vez que se presenta.

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Esta enfermedad se puede prevenir al usar semilla de plantas sanas y semilla tratada para la siembra. En este caso, se sumerge la semilla durante 30 minutos en una solución de 10 litros de agua con 10 gramos de Agrimycu 100 (Estreptomicina PS 1.5 y Oxitetraciclina PS 1.5).

En el campo se puede controlar con aplicación de Agrimycu 100 (Estreptomicina PS 1.5 y Oxitetraciclina PS 1.5) a razón de 60 gramos en 100 litros de agua, Agrimycu 500 (Estreptomicina PH 0.17 y Oxitetraciclina PH 0.001) a dosis de 600 gramos por cada 100 litros de agua. Se sugiere aplicar al presentarse los primeros síntomas de la enfermedad y repetir si es necesario 7 a 10 días después si las lluvias continúan fuertes.

Cabe señalar que estos fungicidas reducen la propagación de la enfermedad pero no curan las partes de la planta ya dañadas.


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