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A pesar del buen precio, pocos salineros cultivan flor de sal

YENSUNI LÓPEZ ALDAPE. EL COMENTARIO.

CUYUTLÁN, Colima. De más de 190 socios de la Cooperativa de Salineros de Colima, en la comunidad de Cuyutlán, solo entre 20 y 25 se animan a cultivar la flor de sal, a pesar de que el precio por kilo es por mucho más alto de la sal normal; esta última se vende a mil 800 la tonelada mientras que la segunda ronda los 200 pesos por kilo.

También es conocida como “la crema de la sal” y debido a las características de la Laguna de Cuyutlán, posee cualidades únicas para la salud. Es una sal que en el mundo solo puede encontrarse en ciertas salineras de Francia, España y en Cuyutlán, Armería.

Francisco López es de los pocos salineros que se atreven a cultivar la flor y explica que la salinidad ideal se mide entre 20 y 24 grados, esto hace que el primer día de evaporación se forme una fina capa de aproximadamente 1 milímetro de espesor sobre la superficie del agua, en las llamadas “eras de cristalización”.

“Esta capa se recoge manualmente antes de que el viento la sumerja. Estamos hablando que la pizca se debe hacer a pleno Sol, como a las 2 de la tarde, y es un producto considerado por los chefs como una joya, un condimento, dicen ellos, gourmet”, señaló el entrevistado.

Dentro de los beneficios que tiene, están el bajo contenido de cloruro de sodio, contiene solamente 30%, cuando la sal común puede llegar a tener hasta 99%, por lo que su uso es recomendado en la preparación de los alimentos de las personas con problemas de presión arterial alta o enfermas del riñón.

Además, contiene magnesio, mineral que fija el calcio y fósforo en los huesos, favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso y el equilibrio hormonal.

De acuerdo a las páginas de internet que promueven su venta, esta peculiar sal contiene más de 80 oligoelementos (bioelementos que nuestro cuerpo necesita en cantidades mínimas), como por ejemplo potasio, hierro y calcio.

Francisco López llega a sus eras poco antes de las 2 de la tarde, cuando empieza el proceso de calentamiento y se cuaja la “nata” encima de la era, “esa nata es la flor de sal y la pizca es más laboriosa porque no rinde tanto, aunque sea más cara”.

A pregunta expresa de por qué los salineros no le apuestan a esta flor de sal, dice, “la diferencia es que como el agua está caliente, se quema uno las patas y no cualquiera se anima a cosechar, aunque sabemos que es medicinal para las personas que sufren de diabetes e hipertensión, son contados los que le entramos, habrá algunos 20 o 25 que se arriesgan a quemarse los pies”.

Explica que “regularmente los salineros pizcan de las 2 a las 8 o 9 de la mañana, cuando la temperatura está fría, ya se desvelaron, entonces les da flojera venir a sacar la flor a las 2 de la tarde por el calor y el pleno Sol”.

Finalmente, explicó que “la cosecha no sale por toneladas, se recoge con un artefacto hecho a manera de colador, y son muy pocos kilos para toda una jornada bajo el Sol, por eso es más difícil, pero sí es un producto muy especial”.

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