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Afecta la sequía a 3.2 millones de hectáreas de cultivo

CARLOS ACOSTA. EL SOL DE MÉXICO…

Ciudad de México.- Las contingencias climatológicas, principalmente la sequía, agudizaron la crisis en el campo mexicano, el cual enfrenta el desplome de la producción de los principales granos básicos con daños en 3.2 millones de hectáreas y pérdidas por 150 mil millones de pesos, así como más de un millón de productores y ganaderos al borde del colapso en 26 entidades del país.

De acuerdo con legisladores y organizaciones campesinas, la situación no es nada promisoria, ya que México tendrá que incrementar la importación de alimentos y resentir el aumento de precios de algunos productos, que podría agravarse por la falta de lluvias que golpea a la franja maicera de Estados Unidos.

Para el 2020 el Departamento de Agricultura ubica a México como el segundo gran importador de granos y carnes, pero para el presidente de la Comisión de Agricultura, Cruz López Aguilar, ello se debe a la falta de políticas públicas para impulsar el agro nacional, a fin de alcanzar la soberanía alimentaria y al desinterés del actual Gobierno federal para impulsar al campo.

Incluso, refirió que en diciembre pasado la Cámara de Diputados aprobó un decreto para destinar recursos extraordinarios por 10 mil millones de pesos para apoyar a los productores afectados por la sequía, mismo que fue vetado por el Ejecutivo Federal y a cambio a finales de enero anunció apoyos por 34 mil millones de pesos para paliar los efectos de este fenómeno en 26 estados.

Organizaciones campesinas y diputados federales cuestionaron la decisión, ya que esos recursos forman parte de los diversos programas del agro, por lo que en abril pasado aprobó otro decreto por 15 mil millones de pesos para atender el problema, que aún está en el aire porque a la fecha no ha sido publicado.

El dirigente de la CNC, Gerardo Sánchez, precisó que la situación en el campo ha empeorado con la administración del PAN, y prueba de ello es que año con año no sólo escatima el presupuesto, sino que propone reducirlo y tiene que ser “corregido y aumentado” en la Cámara de Diputados.

Señaló que la falta de apoyo y las contingencias climatológicas, se han reflejado en el fuerte incremento en las compras al extranjero de maíz y de trigo que, respectivamente, han subido un 87.9 por ciento y 114 por ciento.

En los primeros cuatro meses de este año las importaciones de oleaginosas y granos fueron de 11.2 millones de toneladas, 47.5 por ciento más a lo registrado en el mismo período de 2011, y que el valor de las importaciones en el primer trimestre se incrementaron 75.5 por ciento más.

Debido a la falta de lluvias, en el último año el costo de la importación de alimentos en México aumentó 84 por ciento, pasando de mil 460.4 millones de dólares a más de dos mil 699 millones de dólares, agregó el cenecista y diputado federal por Guanajuato.

Reportes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) indican que de marzo de 2011 al primer trimestre de este año, el volumen de las importaciones de alimentos creció un 57.5 por ciento, al pasar de cinco millones 355 mil toneladas a 8.4 millones, mientras que sólo en granos y oleaginosas -de maíz, soya, trigo, frijol, avena y cebada, principalmente- las compras al extranjero crecieron 60 por ciento.

Garantizan abasto

Sin embargo, el secretario de Agricultura, Francisco Mayorga , afirmó que las buenas cosechas en granos básicos como maíz y frijol, este año, garantizan el abasto a la población, y a pesar de la volatilidad que se registra en los mercados por las condiciones climáticas adversas que impactan a la cosecha de maíz en Estados Unidos, en México hay oferta de este grano, variedad blanco, debido a las cosechas favorables que se han tenido en los estados de Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz, indicó el funcionario federal.

Explicó que la volatilidad en los precios de los granos que se origina en los Estados Unidos y que tiene una influencia en el mercado mundial es producto de las condiciones climatológicas adversas (sequía). Puntualizó que se trata de un proceso cíclico, por lo que hasta septiembre se tendrá más certidumbre debido a que se conocerá el inventario de cosechas con mayor precisión.

Mayorga Castañeda expuso que no hay razón para aumentar los alimentos en este momento, pero anticipó que los efectos de la actual situación en los Estados Unidos se reflejarían en el mercado interno durante el primer cuatrimestre de 2013. “La buenas oferta de maíz y frijol, alimentos básicos para la población, estarán relativamente garantizados a pesar de la problemática en los Estados Unidos”, subrayó.

En Plan de Gran Visión para el Desarrollo Sustentable del Sector Alimentario de México, de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, el sector rural en México está en crisis. Cerca del 35 por ciento de la población total vive en el campo, es decir, cerca de 38 millones de la población total del país, considerando localidades de 15 mil habitantes.

Este 35 por ciento, la mayoría está en condiciones de pobreza, mientras que 12.3 millones de habitantes, que representan el 58.1 por ciento del total de la población, se encuentra en pobreza extrema o alimentaria en el campo, precisa el texto elaborado por legisladores y especialistas.

Detalla que no se cubren las necesidades mínimas de bienestar, alimentación, empleos, salud y vivienda. Lo más lacerante es sin duda su alimentación, su escasez de valor nutritivo, alimentos chatarra repercute en la salud de las nuevas generaciones del campo con obesidad infantil y cuadros diabéticos desde la juventud, entre otras.

Por eso la migración rural a las ciudades y a EU, cuyas remesas paliaron durante dos décadas la pobreza extrema en las zonas, actualmente con la crisis financiera del país vecino, ya no hay el nivel de demanda de mano de obra barata y las leyes de expulsión de migrantes se han recrudecido. Han obligado al regreso de una gran cantidad de migrantes que tampoco encuentran reacomodo en el campo ni en las ciudades.

Esa situación aunada al número considerable de jóvenes que se integran en la edad laboral año con año, repercute a que fácilmente sean reclutados por el crimen organizado, incrementado el clima de violencia e inseguridad, añade.

El presidente de la citada comisión legislativa, Cruz López, señala que además, la producción nacional no alcanza para satisfacer las necesidades de alimentación de la población ni materias para la agroindustria. Por falta de créditos, asistencia técnica, generación de valor agregado y apoyos a la comercialización, por lo que se requieren importar año con año cerca del 50 por ciento de lo que consumimos en carne, granos, oleajinosas, leche. Sólo en el subsector pesquero somos autosuficientes.

“Nuestra Balanza Comercial en los últimos 30 años es deficitaria. En el 2010 exportamos más de 20 mil millones de dólares en cerveza y hortalizas, principalmente, que al final de cuentas no son básicos e importamos más de 23 mil millones de dólares en básicos, granos, oleajinosas, carne y leche, de los cuales derivados de las crisis mundiales de producción económicas y climatológicas estamos en niveles más altos de precios y con una gran volatibilidad.”

En el último lustro, los fenómenos ligados al cambio climático, sobre todo en el 2010 y 2011, como sequías heladas e inundaciones atípicas, han disminuido fuertemente la producción nacional y recrudecido aún más los problemas alimenticios, de salud y de falta de empleo en la población rural que la han sumido en el peor de sus crisis.

La FAO y otros organismos internacionales han sugerido que intensifiquen la producción de alimentos, sobre todo de los pequeños productores, para afrontar la crisis alimentaria mundial y generar empleos e ingresos en las zonas marginas.

El texto puntualiza que la situación difícil en el campo no es producto del azar o por la acción de los productores, sino por políticas públicas dispersas e ineficaces, costosas y sin impacto. El Estado se ha retirado de la rectoría del desarrollo socioeconómico del campo. El PEC 2003-06 y actualmente el 2007-12, son la suma no la integración de los programas sectoriales de las 14 Secretarías de Estado y los cuatro ramos autónomos que participan.

Por esta dispersión no hay impacto en los programas del Gobierno. Aunque ha habido un avance a la hora del ejercicio del presupuesto, esta concurrencia ni siquiera se da al interior del gabinete, indicó Cruz López.

Apuntó que actualmente el presupuesto se ejerce de manera dispersa y sectorizada por lo que no hay eficiencia ni impacto. Además se ha considerado al campesino como un agricultor pobre, que sólo hay que darle apoyo asistencial para evitar que caiga en la pobreza y marginación, todo ello con el propósito de aumentar su dependencia con fines electorales.

El gasto público en el campo es de carácter individual, privado o social asistencial, compensatorio y regresivo al dar más a quienes más tienen. El presupuesto que se autoriza termina en quien más dinero tiene por las reglas de operación, las que deben desaparecer, abundó.

Recuento

Sánchez García puntualizó que de acuerdo con la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario (Amdsa), los estragos causados por la sequía en el país comprenden a más de 3.2 millones de hectáreas; 1.2 millones de cabezas de ganado perdidas; 4 millones más por despoblamiento de hatos; y alrededor de 1.5 millones de productores afectados.

Pero no es todo, pues sostiene que hay más de 8 mil localidades sin agua y una población afectada superior a los 12.5 millones de habitantes, principalmente de los estados del norte de la República, donde los problemas se han venido agravando cada vez más.

Uno de las cosechas más afectadas es la de frijol, cuya producción nacional se cayó el año pasado en 70 por ciento, sostuvo el dirigente de la Unión Nacional de Productores de Frijol, José Castillo Reynosa.

Agregó que en los dos ciclos agrícolas de 2011 solamente se obtuvieron cosechas por 400 mil toneladas, de un promedio anual esperado de un millón 100 mil toneladas.

Las expectativas para el presente año en producción de frijol, apunta, ya que indican una ligera recuperación de las cosechas durante el ciclo de primavera-verano, siempre y cuando llueva a tiempo, en tanto que en el ciclo de invierno, la escasez de agua en presas limitó el desarrollo del cultivo.

En el caso del frijol, Mayorga Castañeda, expuso que se observa una recuperación notable, luego de que fue uno de los cultivos más afectados por la helada y sequía en 2011. “Vamos a volver a tener hasta 800 mil toneladas de frijol”, agrega.

A pesar de la volatilidad que se registra en los mercados por las condiciones climáticas adversas que impactan a la cosecha de maíz en Estados Unidos, en México hay oferta de este grano, variedad blanco, debido a las cosechas favorables que se han tenido en los estados de Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz, indicó el funcionario federal.

En cuanto al maíz, detalló que hay una buena oferta, sobre todo de maíz blanco, y el proceso de siembras del ciclo Primavera-Verano va bien; si sigue así, esperamos una cosecha normal que ande alrededor de los 21 ó 22 millones de toneladas”, precisó.

De acuerdo con el más reciente reporte de la Subsecretaría de Agricultura de la Sagarpa, con fecha de corte al 20 de julio, la siembra de los principales granos del país se incrementó en 40.7 por ciento durante el ciclo Primavera-Verano 2012, en comparación con el periodo homólogo anterior, lo que alcanza una superficie de 5.9 millones de hectáreas.

La Subsecretaría indicó que esta superficie representa un avance del 60 por ciento en la siembra de cultivos como maíz, frijol, sorgo, cebada, trigo y arroz, entre otros.

En el ciclo Primavera-Verano 2012 se tiene programada una producción de 23.3 millones de toneladas de los principales granos, lo que representa 23.6 por ciento más, en comparación con lo obtenido en el periodo homólogo anterior. En lo que corresponde al cultivo de maíz (blanco y amarillo) se han sembrado 4.5 millones de hectáreas, lo que se traduce en un aumento del 35.2 por ciento, en relación al mismo periodo del año previo.

Para este ciclo se tiene programada una producción de 16.8 millones de toneladas de maíz, es decir, 16.2 por ciento más a lo obtenido en el mismo ciclo del 2011. En el año agrícola 2011/12 se tienen una expectativa de producción de 21.6 millones de toneladas del grano, superior en 14.6 por ciento a lo obtenido en el año agrícola anterior.

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