miércoles , 28 octubre 2020
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Agricultura agroecológica, un modelo de autosuficiencia

DANIEL FLORES MEZA. LA JORNADA DE ORIENTE.

El modelo económico dominante impuesto a México desde hace casi cuatro décadas, ha provocado cambios en el sector agropecuario y el sistema alimentario nacional, con la penetración de empresas trasnacionales en los procesos de la cadena de valor, el dominio del suministro de semillas, fertilizantes y pesticidas, y la presencia de grandes corporativos trasnacionales que dominan el sistema alimentario global a través de las cadenas de distribución. Su alto contenido calórico, escaso valor nutritivo, grasas saturadas, altamente refinados, procesados y conservados sintéticamente, han contribuido a los actuales problemas de salud pública y elevada vulnerabilidad al Covid-19.

Desde el exterior se orienta la reconversión productiva bajo el modelo de agricultura industrial, sustituyendo la producción de granos básicos y oleaginosas, de los que México es deficitario, por cultivos de alta rentabilidad económica de exportación en fincas de capital extranjero y un segmento de agroempresarios mexicanos, provocando deterioro de los recursos naturales, agotamiento de los mantos acuíferos, pérdida de fertilidad natural y contaminación de los suelos, uso indiscriminado de agrotóxicos, y contratos tramposos para el acaparamiento y despojo de tierras.

El deterioro actual a los agroecosistemas provocado por los monocultivos industrializados, es más que evidente, la respuesta a las recientes disputas en torno al uso del glifosato en México, ligado al uso de transgénicos tolerantes a herbicidas y resistentes a insectos, estriba en la destrucción de los recursos naturales: suelo, agua, viento, flora y fauna, envenenamiento y malformaciones en humanos, y destrucción de polinizadores de los que dependa más del 80% la vida en el planeta. Es inmoral que este modelo capitalista de dependencia alimentaria, siga acumulando riqueza a costa de daños irreversibles, cuando existen modelos milenarios alternativos para el hombre y la naturaleza.

Las contribuciones milenarias de los saberes campesinos estrechamente vinculados con la tierra, el agua, los bosques, el viento, la lluvia, el sol y las semillas domesticadas y mejoradas en miles de años, como herencia común de los pueblos al servicio de la humanidad, son el origen del sistema alimentario mundial y elementos fundamentales de la agroecología.

Algunos escépticos globalistas en México, apuestan a la desaparición de este modelo; sin embargo,  la agricultura agroecológica sigue presente como un modelo sostenible, social, cultural, ambiental y humano, arraigado a los valores comunitarios de su territorio, la familia, la naturaleza, ligado a la autosuficiencia, la creación de empleo, la conservación de los recursos naturales, la biodiversidad y reservorios fitogenéticos, a la preservación de las tradiciones culturales, la diversidad multiétnica, el valor y uso del conocimiento e intercambio de saberes ancestrales.

El programa “Sembrando Vida” es un buen ejercicio de agroecología en el contexto actual, que sumando otros componentes podría elevar sus impactos en la vida comunitaria, en la mejora del medio ambiente, en mayores ingresos a las familias y en la producción de alimentos frescos, saludables, nutritivos, suficientes y asequibles para los pueblos y las ciudades; por ello, la agroecología en México debe ser la disciplina para un nuevo sistema agroalimentario y nutricional, de sana convivencia con la naturaleza y la salud humana.

 

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