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‘Agricultura Sustentable’, el amor a la tierra en Michoacán

LA RAZÓN.

Programa abona al mejoramiento de la producción agrícola y a la consolidación del liderazgo del estado en el ramo; gobernador Aureoles abre las puertas a la investigación.

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Michoacán se impuso un reto: inscribirse en la historia como el primer estado mexicano que revolucionó su producción agrícola, trazando nuevos surcos y blindando cultivos con productos generados desde la propia tierra. Atrás, van quedando los químicos que secaban los pueblos dedicados a la agronomía.

A pesar del daño que acumuló la entidad, como el resto del país, al permitir el uso de agroquímicos en huertos y campos -que erosionaron predios enteros-, con la aportación anual que realiza, Michoacán sigue siendo el segundo estado más productivo que contribuye al desarrollo económico del país.

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Así de grande e importante es este sector económico que encontró en la vocación del agrónomo Silvano Aureoles, el aliado para iniciar, en junio de 2019, este proceso de rescate gradual.

“El gobernador abrió las puertas a la investigación de especialistas de la Universidad Autónoma de Chapingo, con quienes se trabajó para llegar a los productos idóneos que necesitaba el agro michoacano”, destacó Rubén Medina, secretario de Desarrollo Rural y Agroalimentario (Sedrua), instancia responsable de aterrizar el proyecto.

Agroproducción para exportar, de primera.

En 2019, con relación al año anterior (2018), el PIB en Michoacán, pasó del 9.4 por ciento al 12.7; es decir, creció 3.3 por ciento. Lo anterior, dijo, refleja que las políticas públicas de un gobernador conocedor del campo, y de un arduo trabajo del sector productivo primario de Michoacán, “marchan por buen camino; si bien, aún hay mucho por hacer”, reconoció.

De acuerdo a datos del sistema nacional de información agrícola, las exportaciones de agro-productos michoacanos rebasan ya el millón 300 mil toneladas de frutos, principalmente de aguacate, fresa, zarzamora, arándano, frambuesa, mango, limón, papaya, coco, jitomate, melón, guayaba; en total son más de 40 productos que se envían a 45 países del mundo con ingresos cercanos a los 91 mil millones de pesos.

Hasta el año pasado, al sumar las exportaciones pecuarias y acuícolas, los ingresos que se obtuvieron anualmente, rebasan los 100 mil millones de pesos. Este año, la contingencia sanitaria derivada del COVID-19, ha obligado a un reenfoque del trabajo, priorizando el asegurar el acceso a financiamiento para productores, así como capitalizar y garantizar el crecimiento de la empresa agroalimentaria y rural.

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Para que Michoacán siga avanzando, citó, es necesario continuar impulsando la capitalización de las unidades productivas, la modernización de la infraestructura, equipamiento agroindustrial y pesquero, que permitan transformar los productos y generar un mayor valor de los mismos.

En este contexto, la implementación del programa Agricultura Sustentable, abona al mejoramiento de la producción de los agro-productos del Estado y a la consolidación del liderazgo nacional de Michoacán en el valor de la producción.

Mazorcas de a kilo y garbanzos de a libra

José Toledo Martínez vive en El Marijo, localidad chiquita pero bien poblada del municipio de Chucándiro, Michoacán. Toledo vive del campo y cuando vio las mazorcas de a kilo y las plantas con hasta 5 jilotes que productores michoacanos lograron con la Agricultura Sustentable, primero, no podía creerlo y después, “le entró la curiosidad”.

El no cosecha maíz, pero sí garbanzos y hace meses, como cada invierno, su temor era perder el cultivo a causa de las bajas temperaturas. Le dijeron que, con el Consorcio Microbiano, uno de los productos del programa, su cosecha sería diferente y le intentó; total, si no se daba, “pos no lo tenía”.

El potenciador metabólico y fisiológico dio resultados y ese invierno, el garbanzo mostró una nueva resistencia a los factores climáticos. El logro se sumó al 42 por ciento de incremento en la producción de maíz y al del limón, que casi duplicó su cosecha.

Los garbanzos de a libra de José Toledo marcaron una nueva etapa del programa que echaron a andar los investigadores de Chapingo en sólo tres cultivos: maíz, limón y zarzamora, pero que, en los seis meses restantes del 2019, sumó más de 25 frutas, verduras y cereales, y de las 6 mil 500 hectáreas proyectadas, saltó a más de 8 mil.

Al primer semestre de este año, van ya 10 mil las hectáreas atendidas con Agricultura Sustentable con casi 40 frutos y verduras diferentes, con mejor color, vigorosos, más grandes, con más flores y mejores raíces secundarias, sin insecticidas ni químicos para que se desarrollen y los costos de producción, por hectárea, oscilaron entre un 30 y un 40 por ciento menos de inversión.

La cura a las heridas del campo michoacano

La Agricultura Sustentable no sólo aporta cosechas sanas e inocuas, saludables al consumo humano. También, el uso de los productos patentados para Michoacán, ha iniciado, a la par, la restauración de los lastimados suelos de cultivo, que dejaron de resentir la aplicación de agroquímicos, contribuyendo así al cuidado y preservación integral del agua, aire y suelo.

El programa es, además, un círculo virtuoso, ya que no se ha quedado en la fórmula original; este año, inició con una mejora para combatir plagas e incrementar la residencia de las plantas a los fríos y las heladas, enemigos que causan graves daños en cultivos de distintos puntos del Estado.

Con los análisis de suelos realizados a diez cultivos en doce zonas de manejo exploradas, se tiene ahora la certeza de cómo mejorar los insumos, de acuerdo a la acidez y alcalinidad de los mismos, entre otras características. Así, Agricultura Sustentable se convierte en un programa de uso específico para cada rincón michoacano.

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2020, el reto

Este año, el Gobierno de Aureoles invierte 45 millones de pesos para incentivar más de 20 mil hectáreas con 335 mil litros del biofertilizante, bio-estimulante y el llamado Consorcio Microbiano, contra los 128 mil litros de insumos orgánicos y las 8 mil hectáreas de cultivos abarcadas en 2019. A esa cantidad, se suman otros 10 millones aportados por los propios productores.

El mandatario busca que el programa trascienda los riesgos de los cambios de Gobierno y pretende que cada mujer y hombre dedicados al agro, sean quienes operen el programa garantizando su impacto en los surcos de tierra, para lo cual se realiza una intensa capacitación a lo largo y ancho de la geografía estatal.

En 2019, se tuvo una participación de mil 952 productores que formaron parte del programa; para este año, la expectativa es que esa cifra supere los 6 mil agricultores. Los registros se están realizando a través de técnicos extensionistas, delegaciones regionales, técnicos de ventanilla y direcciones de desarrollo rural municipales.

Desde las entrañas de la tierra

Este año, los agrónomos de la UACh han enseñado a elaborar compostas, lombricompostas, lixiviados y fungicidas a productores de las regiones de la Ciénega, Lerma-Chapala, Meseta Purépecha y Tierra Caliente, lo que permite mejorar la calidad de las tierras de cultivo y elevar la producción agrícola. Ahí está como ejemplo la parcela demostrativa de maíz del señor Leonor Reyes, en la comunidad de Cuanajo, municipio de Pátzcuaro.

En esa parcela, se revisó el nivel de profundidad en la compactación de los suelos, la cual se encontró a los 25 centímetros; a decir verdad, eso es un problema, ya que el maíz llega a desarrollar un sistema radicular de hasta 1.20 metros.

La opción ecológica para combatir ese problema, le dijeron a don Leonor, es la preparación de un lixiviado de naranja: en un tambo de 200 litros, se mezclan 120 litros de agua, 8 de leche de vaca bronca (puede utilizarse suero láctico o leche en polvo), 5 litros de melaza, 250 mililitros de consorcio microbiano, 450 gramos de levadura, 2 litros de guano de murciélago y 100 gramos de minerales.

A la mezcla, en la que se pueden sustituir algunos elementos por otros de mayor acceso, dependiendo de la región, se le introduce un costal con 40 kilogramos de estiércol y media arpilla de cáscaras de naranja, como si se tratara de una taza de té.

Luego, se fermenta por lo menos una semana a la sombra y se puede aplicar al suelo diluido con el riego. En el caso de árboles frutales, se puede agregar polvo de carbón y germinado de lenteja. Así, de la tierra al campo.

Cultivos incorporados:

• Maíz

• Limón

• Zarzamora

• Mango

• Jamaica

• Toronja

• Papaya

• Guayaba

• Fresa

• Lenteja

• Garbanzo

• Fríjol

• Chile

• Avena

• Higo

• Durazno

Numeralia 2020

• 20 mil hectáreas, proyección inicial

• 45 millones de pesos, la inversión del Estado

• 10 millones de pesos, aportación de productores

• 335 mil litros de biofertilizante

• 40 cultivos

• 2 mil productores

• Capacitaciones a delegaciones y extensionistas: 100

• 12 zonas con 10 cultivos sometidas a análisis de suelos

Los beneficios

• Incrementa los rendimientos

• Reduce costos de producción

• Mejoran calidad de los alimentos

• Restaura el patrimonio suelo

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