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Al rescate, recuperan bosque de encino en Querétaro

BLOG DE LA CONAFOR.

Habitantes del ejido de Donicá del municipio de Amealco de Bonfil, Querétaro recuperaron su bosque de encino afectado por actividades de ganadería y tala clandestina.

AMEALCO DE BONFIL, Querétaro. El bosque de encino que cubre el ejido Donicá, ubicado en el municipio de Amealco de Bonfil en Querétaro se vio amenazado por las actividades de ganadería y la tala clandestina que realizaban personas de comunidades vecinas.

Los ejidatarios de Donicá se dedicaban a la agricultura y desconocían de acciones de conservación para proteger su bosque conformado por 2 mil hectáreas, pero sabían que debían hacer algo para revertir los daños causados.

“Antes vigilábamos el cerro y no contábamos con una organización, la gente entraba y tiraba todos los árboles para hacer leña sin ningún control”, declaró Bernardo Morales Cortés, presidente de la mesa directiva del ejido.

El ganado terminó por degradar parte del suelo y vegetación del bosque, hasta que decidieron delimitar el área y prohibir el acceso de animales que provenía de otras comunidades.

“Por lo mismo del descuido que teníamos en nuestro ejido la gente traía a sus animales y se comían todos los árboles que estaban creciendo, no había brigadas que impidieran el paso ni protección en las zonas que recién se estaba restableciendo”, mencionó el presidente del comisariado.

En 2013 los 207 habitantes de Donicá se organizaron y buscaron el apoyo de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) en Querétaro para comenzar un estudio de ordenamiento territorial.

Este análisis les permitió determinar el uso de suelo y orientarlos en las actividades productivas que podían llevar a cabo y de esta manera, encausar el aprovechamiento sostenible de sus recursos, con lo que actualmente obtienen beneficios ambientales, sociales y económicos.

En 2018, luego de saber que por medio del manejo forestal sustentable podían mantener el bosque, recibieron la certificación Auditoría Técnica Preventiva (ATP) otorgada por la CONAFOR.

Esta certificación es entregada a las comunidades que realizan programas de manejo forestal sustentable en sus ejidos.

Han destinado mil 126 hectáreas de las 2 mil con las que cuenta el ejido, para la producción anual de 7 mil 300 metros cúbicos de madera.

Con esta actividad los habitantes han incursionado en la industria manufacturera de madera de encino en rollo.

Además, lograron introducir en actividades de reforestación tanto a los habitantes de Donicá como a los de las comunidades de San Pablo y Loma Linda.

Regeneración del bosque 

Alternar el aprovechamiento sustentable de la madera en un área delimitada y las acciones de reforestación, con la puesta en marcha de un reglamento interno que prohíbe la entrada del ganado, se logró la recuperación de la vegetación.

“Observamos que se repusieron los pastos, hierbas y helechos y vimos resultados positivos de regeneración natural y el desarrollo de la vegetación de sotobosque”, explicó Bernardo Morales.

Colocaron cámaras de foto trampeo con las que se ha registrado la presencia de zorras, zorrillos, ardillas, conejos, liebres, que incrementaron su presencia a partir de las medidas de conservación y protección.

El avistamiento de fauna silvestre que ya no se veía en el lugar es señal de que las acciones de conservación se están realizando con éxito.

Donicá es ejemplo para los dueños de otros terrenos y poseedores de recursos forestales en el cuidado y preservación de los ecosistemas en el estado de Querétaro.

 

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