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Almacenamiento en frío, industria que busca cubrir alta demanda alimentaria

ALEJANDRO ALEGRIA, ENVIADO. LA JORNADA.

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▲ Planta de Iresa-Basal-Ecofrío en el estado de México. En algunas cámaras, temperaturas hasta de menos 21 grados. Foto Alejandro Alegría

Cuautitlán, Méx., En México la producción de alimentos crece a un ritmo más acelerado por la alta demanda de la población; sin embargo, ello hace que la industria de cadena en frío –que involucra transporte y almacenamiento– no se dé abasto.

José Antonio Gutiérrez, gerente de calidad de Iresa-Basal-Ecofrío, explicó que el ritmo de crecimiento del sector aún no es suficiente para el nivel de producción del sector agroalimentario en el país, pues la cadena en frío cuenta con 2 millones de metros cúbicos de almacenamiento y la cantidad de alimentos producidos es cuatro veces mayor, aunque agregó que no todos requieren temperaturas controladas.

Por ello, comentó, el sector logístico, que implica mantener en frío alimentos y medicinas que necesitan preservar sus características y propiedades todo el tiempo, tiene una ventana de oportunidad para seguir creciendo.

Incluso, la industria prevé que en unos 30 años los costos de los productos serán más bajos, porque intermediarios, como tiendas de autoservicio, de conveniencia y hasta los servicios de entrega por aplicación, prácticamente desaparecerán, por lo que la entrega de los artículos será de forma directa, es decir, del lugar de almacenamiento en frío al consumidor, explicó.

El proceso

La operación de la cadena en frío no es sencilla. Durante un recorrido de La Jornada por tres plantas de Grupo Olmo se pudo constatar que el proceso para manejar alimentos es riguroso.

Los almacenes de Iresa-Basal-Ecofrío tienen picos de operación, explicó Gutiérrez. Por las mañana arriban los productos, pero en la tarde y noche se puede percibir más movimiento, debido a que se arman los pedidos, mismos que se entregan horas después en las diferentes cadenas de supermercados y tiendas de conveniencia.

Los alimentos se almacenan en grandes estructuras metálicas, en diferentes cámaras de enormes capacidades. Por ejemplo, frutas, como berries, se conservan en cámaras donde la temperatura oscila entre cero y cuatro grados centígrados, mientras productos como pescado o carne de cerdo están hasta menos 21, aunque hay otras donde la temperatura es más baja.

Aunado a ello los alimentos no pueden mezclarse, pues algunos pueden causar alergias y se evita que se contaminen.

Gutiérrez explicó que ciertos productos pueden estar allí hasta seis meses, pero otros sólo una hora, antes de ser distribuidos.

Mencionó que existen diversos tipos de almacenaje, ya que los alimentos llegan directamente del productor para después ser distribuidos a las tiendas. Otras ocasiones arriban como insumo para ser transportados posteriormente a una planta y ser procesados.

En otros casos, el producto llega a los almacenes de Iresa-Basal-Ecofrío para recibir valor agregado –como cambio de caja–, antes de ser movilizado a tiendas para que el consumidor lo adquiera.

El directivo subrayó que en sus plantas siguen medidas sanitarias estrictas para mantener inocuidad en los alimentos que manejan. Incluso, descartó que ellos puedan ser contaminados por el Covid-19, ya que el personal debe usar equipo adecuado para laborar y pasan por un control de sanidad para detectar si tienen algún síntoma de enfermedades, con la finalidad de no poner en riesgo a la población que adquiere esos alimentos.

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