viernes , 22 noviembre 2019
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Una quinta parte de todos los alimentos que se pierden a nivel mundial desde la poscosecha hasta la etapa minorista, se producen en América Latina y el Caribe.

América Latina y el Caribe es responsable del 20% de la comida que se pierde y desperdicia a nivel mundial desde la poscosecha hasta el comercio minorista

CENTRO DE PRENSA FAO.

Según el nuevo informe de la FAO, El estado mundial de la alimentación y la agricultura 2019.

SANTIAGO, Chile. América Latina y el Caribe es responsable del 20% de la cantidad global de alimentos que se pierden desde la post-cosecha hasta el nivel minorista, sin incluir este último, según el nuevo informe de la FAO, El estado mundial de la alimentación y la agricultura 2019 (SOFA, por sus siglas en inglés).

Si bien la región solo alberga el 9% por ciento de la población mundial, una quinta parte de todos los alimentos que se pierden a nivel mundial desde la poscosecha hasta la etapa minorista, se producen en América Latina y el Caribe.

El informe señala que, en todo el mundo, las causas de la pérdida y desperdicio de alimentos difieren ampliamente a lo largo de la cadena de suministro de alimentos. Las causas principales de pérdidas en la granja incluyen cosechar en el momento inadecuado, malas condiciones climáticas, prácticas erróneas en la cosecha y el manejo, y desafíos en la comercialización de los productos.

Las condiciones de almacenamiento inadecuadas, así como decisiones inapropiadas tomadas en las primeras etapas de la cadena de suministro, generan pérdidas significativas y una vida útil más corta a algunos productos. Por otra parte, un almacenamiento en frío adecuado puede ser crucial para evitar pérdidas cuantitativas y cualitativas de alimentos.

Durante el transporte, una buena infraestructura física y una logística comercial eficiente son clave para evitar la pérdida de alimento. El procesamiento y el envasado pueden desempeñar un papel importante en la conservación de los alimentos, mientras que las pérdidas pueden ser causadas por instalaciones inadecuadas, así como por fallas en el funcionamiento técnico o por errores humanos.

Calorías perdidas en América Latina y el Caribe.

Centrándose solo en las pérdidas que ocurren en América Latina y el Caribe, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la región pierde el 12% de sus alimentos desde la post cosecha hasta, pero excluyendo, la etapa minorista, cifra ligeramente inferior que el promedio global, que alcanza el 14%.

Cuando se considera esta misma pérdida en términos de calorías, los países de América Latina y el Caribe pierden el 14% de las calorías que producen.

Huella de carbono, agua, tierra

Según el SOFA, las pérdidas y desperdicios de alimentos tienen tres tipos de huellas ambientales cuantificables: de carbono, de tierra y de agua.

La huella de carbono de los alimentos es la cantidad total de gases de efecto invernadero que se emiten a lo largo del ciclo de vida de los alimentos, expresado en dióxido de carbono (CO2) equivalente; América Latina y el Caribe responde por el 16% de la huella de carbono mundial producto de las pérdidas y desperdicios de alimentos.

La huella de la tierra es la superficie de tierra necesaria para producir los alimentos. La región responde por el 9% de la huella de la tierra mundial debido a la pérdida y desperdicio de alimentos.

En términos de la huella de agua –la medida de toda el agua dulce utilizada para producir y suministrar los alimentos al consumidor final– la región responde por el 5% de la huella de agua mundial.

Todos estos impactos consideran los efectos ambientales de la pérdida y desperdicio de alimentos desde la poscosecha hasta la venta minorista, pero incluyendo esta última etapa, a diferencia de las cifras presentadas anteriormente.

Iniciativas nacionales

La publicación destaca que varios países de la región han adoptado políticas para detener este problema: en 2017, por ejemplo, Chile estableció el Comité Nacional para la Prevención y Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, con el fin de facilitar y coordinar estrategias para prevenir y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.

De manera similar, Argentina creó un Programa Nacional para la Reducción de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos en 2015; desde entonces, más de 80 instituciones públicas y privadas se han unido para formar la Red Nacional para la Reducción de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Como parte del programa, se lanzó una campaña nacional llamada “Valoremos los Alimentos”, que proporciona información y videos sobre cómo prevenir la pérdida y el desperdicio de alimentos.

En Brasil, la red nacional de bancos de alimentos, Mesa Brasil SESC, ha entregado comida a más de 1,4 millones de brasileños a través de asociaciones público-privadas en más de 500 municipios en 2017, con alimentos que habrían acabado en la basura.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha creado #SinDesperdicio, una plataforma destinada a promover la innovación y mejorar la calidad de las intervenciones públicas sobre la pérdida y desperdicio de alimentos en la región, en la cual participan actores como la FAO, el Foro de Bienes de Consumo, la Red Global de Bancos de Alimentos, IBM y otras compañías.

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