Inicio » Opinión » Ante el coronavirus, el ecosistema puede respirar

Ante el coronavirus, el ecosistema puede respirar

WILBERT ALBERT. DIARIO PRESENTE.

En estos tiempos del coronavirus en el mundo, quien sale ganando es la propia naturaleza, el ecosistema. Sí, aunque se lea y escuche sorprendente.

El hombre se alejó un poco y se quedó en casa, permitiendo a los ríos, mares, bosques, cielo, praderas, lagos y fauna, tener otra vida… de calidad.

El diario La Jornada en su edición de ayer publicó una serie de fotografías de lugares a nivel mundial. Se aprecian flores cubiertas de hielo de las montañas de los Alpes. Un cielo despejado en Sidney y en la Ciudad de México. El lago Dal, limpio, en la ciudad de Cachemira, en India. Sauces con un peral silvestre, en la ciudad india.

La atmósfera se ve más transparente, y se puede respirar un aire más puro, esa es la mayor ganancia que está dejando la pandemia.

En un reportaje que presentó la revista Contralínea en julio de 2017, señala que los focos rojos de alarma se estaban encendiendo ante la gran contaminación provocada por el ser humano.

Y señala que ha principios de agosto de 2015 recorría los medios de comunicación una noticia escalofriante: “Ha comenzado la sexta extinción masiva”, basado en un informe sobre una tragedia inimaginable que está ocurriendo delante de nuestros ojos.

Un apartado en ese mismo reportaje indica que la causa de la extinción de especies de dimensiones gigantescas (la mayor desde hace 65 millones de años), no es un acontecimiento cósmico como la colisión de un meteorito. La causa es una muy distinta: somos nosotros, los seres humanos, los que destruimos otras especies a una velocidad vertiginosa.

La humanidad ya ha exterminado incontables especies sin que jamás lleguemos a conocerlas, y sin saber qué función cumplían.

Entonces, con o sin la pandemia, la extinción es una realidad. Con virus o sin él, la especie humana hace todo lo posible por desaparecer.

Es como un harakiri, donde nadie se salva, porque si olvidamos al Covid-19, de todos modos seguirían las quemas, la basura en los mares, ríos y lagos, la caza indiscriminada de animales, las fábricas contaminando el cielo, suelo y agua.

Y de nuevo el tema del cambio climático estaría en la agenda de todos los países. En este momento tiene un pequeño descanso, pero lo más probable es que pronto regrese. Porque todo desencadena en la destrucción alimentaria, y por ende en el ecosistema desde su origen.

Las advertencias que se vienen haciendo desde hace años caen en un vacío. Casi nadie las escucha. A pesar de que el tiempo trascurre y se vuelve en contra.

Ahora el colectivo está pendiente y un poco asustado por este virus, y repito, dejó descansar a la naturaleza, quien goza de un respiro, pero si al volver a esa “normalidad” de la que tanto hablan y piden, ¿qué tanto podrá salvarse el medio ambiente?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *