lunes , 21 septiembre 2020
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Aprovechar recursos del mar requiere de un enfoque de equidad de género

ANTIMIO CRUZ BUSTAMANTE. CRÓNICA.

Las mujeres representan la mitad de la mano de obra que trabaja en la pesca y acuacultura, pero reciben un par menor, advierten expertas en el encuentro El Canto de las Sirenas, en el marco del Día Mundial de los Océanos.

 

 

 

 

 

 

Científicas, pescadoras, buzas deportivas y artistas explicaron que las mujeres son marginadas en muchas decisiones de aprovechamiento y conservación de los mares.

A pesar de que las mujeres tienen un papel muy relevante en la investigación científica y el aprovechamiento sustentable del mar, todavía se les margina de la toma de decisiones y acceso a los bienes que se extraen de esos ecosistemas. Así lo expresaron ayer investigadoras y buzas especialistas en pesca, arte y deporte que participaron en el seminario virtual El Canto de las Sirenas, mujeres que inspiran,  organizado en el marco del Día Mundial de los Océanos.

“Queda mucho por hacer en los temas de inclusión, principios, acceso equitativo al beneficio de los recursos, alertas tempranas, riesgo y daño del cambio climático, y protección para los más vulnerables porque se requiere escuchar a los jóvenes, a las comunidades indígenas y mujeres de muchas regiones par que el mar de todos, realmente sea de todos”, expresó durante el encuentro la científica y exploradora de mares profundos, Elva Escobar, quien también ha sido directora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, de la UNAM.

El seminario virtual, que tuvo a 500 espectadores conectados en vivo y que cinco horas después ya acumulaba 10 mil reproducciones en video, fue convocado conjuntamente por organizaciones gubernamentales, sociales y académicas: la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), de México; el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); la Comisión Nacional para el Uso de la Biodiversidad (Conabio), y el Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos (CEDO).

“Los beneficios del océano rara vez se distribuyen de manera equitativa, aun cuando la igualdad debería ser el núcleo de todas las actividades que están relacionadas con su manejo. Es fundamental asegurar una transición hacia la justa equidad de género en los océanos y en todos los ámbitos de la cadena productiva de la pesca y es muy necesario repensar nuestras políticas de protección a la biodiversidad y de aprovechamiento de los recursos naturales, de manera que la repartición de los beneficios y oportunidades sea justa y equitativa, que incluya a los hombres, las mujeres, las niñas y los niños”, explicó durante la apertura del seminario Martha Delgado, subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la SRE.

Ya en el seminario participó un conjunto de mujeres cuya vida y actividad profesional está íntimamente ligada a los mares y coincidieron en llamar poéticamente a sus exposiciones Canto de Sirenas.

En esas reflexiones en voz alta participaron Camila Jaber, apneísta y activista por los derechos de las mujeres; Elva Escobar, del Instituto de Ciencias del Mar y de la UNAM; Elvia Barreras, buza comercial, certificada en Buceo de Aguas Abiertas de la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas; Evelia Rivera, investigadora del Instituto EPOMEX, Universidad Autónoma de Campeche, experta en manejo integrado de la zona costero-marina; Ileana Ortega, conservacionista amante de la naturaleza; Valeria Mas, fotógrafa subacuática, fundadora de la Asociación Mexicana de Imagen Subacuática; y Virginia Hernández, gerente del Comité de Playas Limpias Oaxaca.

“Para mí es muy importante explicarles el amor que siente uno por el mar, porque es el sustento de mi familia”, narró Elvia Barreras, pescadora, buza comercial, madre de tres hijos y miembro de los grupos comunitarios para ordenamiento de los recursos pesqueros en la comunidad de Puerto Lobos, en Sonora. “Para mí es importante inculcarle a mis hijas que conozcan el mar, que aprendan a conocerlo, no nada más por fuera sino saber lo que hay abajo y respetarlo. Yo soy la única mujer que pesca y hace buceo comercial en toda la costa donde vivo. Como mujer es difícil levantarse temprano, dejar a mis hijos para salir al mar y traer un sustento a mi casa, pero todo lo que hago en el mar lo hago con pasión y me alegra cuando regreso a casa y le digo a mis hijas: ¡Ahora sí, ya la hicimos!”.

PATRIMONIO VULNERABLE. Los océanos y los mares albergan una gran diversidad biológica y constituyen una defensa vital frente a la emergencia climática que sufre el mundo entero; sin embargo, se enfrentan a amenazas como nunca antes. A nivel mundial, en los últimos 150 años se ha perdido aproximadamente la mitad de los corales vivos. La contaminación por plástico en los océanos se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años. Un tercio de las poblaciones de peces está sobreexplotado. Y México, no es la excepción.

Por otro lado, históricamente las mujeres no han podido acceder equitativamente a los beneficios que dan los océanos, y aunque representan la mitad de la mano de obra que trabaja en la captura de peces, tanto silvestres como de acuacultura, reciben menor pago por su labor.  Frecuentemente son relegadas a los trabajos de menor calidad y no reconocido, como en el procesamiento del pescado, y sin ser tomadas en cuenta en la toma de decisiones. Reciben un trato similar en actividades relacionadas con el transporte marítimo, el turismo e investigación, en donde usualmente tienen poca visibilidad.

PROTEGER LOS MARES DE RESIDUOS COVID-19. Los residuos del material que se utiliza para protegernos de la COVID-19 deben ser tomados en cuenta como un elemento adicional a la contaminación de los océanos. Guantes y cubrebocas que ahora son artículos de primera necesidad y en muchos casos de uso obligatorio, se suman por millones a los desechos que, al no tener un manejo adecuado, pueden llegar a mares y costas del planeta, advirtió Raquel Briseño.

La investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM resaltó que antes de la pandemia la basura que llegaba a estas masas de agua era una preocupación, y ahora los restos de estos insumos se sumarán a los que llegan a mares y costas del planeta.

En el marco del Día Mundial de los Océanos, que se conmemoró ayer, señaló que, en las campañas para donar material de protección hospitalario, “las estadísticas muestran que en un día, una sola persona trabajando en áreas COVID-19 puede requerir hasta 16 cambios de guantes, cuatro batas, cuatro cubrebocas desechables, una mascarilla N-95 y cubrebotas.

“Si estas cifras se extrapolan a cada hospital del país, a nuestra región y a nivel global, podemos tener otro ángulo para visibilizar la magnitud de generación de estos residuos”.

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