martes , 12 noviembre 2019
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Los sistemas agroforestales, donde en un terreno se combinan los dos tipos de árboles, son una alternativa eficiente que mantiene la producción de las frutas y minimizan los impactos ambientales.

Árboles frutales vs forestales

BLOG DE LA CONAFOR.

Las prácticas no sustentables en algunas plantaciones de árboles frutales pueden afectar las zonas forestales.

Según estimaciones del INEGI, la restauración de una hectárea deforestada cuesta cerca de 700 mil pesos.

En este sentido, la CONAFOR propone sistemas agroforestales para disminuir daños al medio ambiente sin descuidar la economía de la población rural.

Los árboles brindan servicios ecosistémicos como agua, aire, belleza de paisaje; no importa si son frutales o forestales. Además, ambos capturan carbono, retienen suelo y contribuyen en la mitigación del cambio climático.

La diferencia entre unos y otros es el uso que les da el ser humano.

La población rural planta árboles frutales para autoconsumo o como una actividad económica en la cual, ven ganancias en poco tiempo.

Algo muy diferente a quien planta árboles forestales, que son usados para restaurar un ecosistema, actividad que no es redituable. O bien, son plantados para cultivar madera, pero a diferencia de los frutales, las ganancias podría verse después de 10 años, por el tiempo que tardan en crecer.

Esta es la razón principal por la que terrenos forestales cambian de uso de suelo.

A veces, las malas prácticas en las plantaciones de  árboles frutales se contraponen al medio ambiente, además,  los procesos de producción suelen ser  agresivos a fin de satisfacer un mercado mundial que va a la alza con el incremento de la población.

Algunas de las malas prácticas para producir mayor cantidad de frutas son:

•             Deforestar para ampliar la frontera agrícola

•             Eliminar el sotobosque (vegetación pequeña que guarda una gran biodiversidad)

•             Plantar una sola especie (monocultivo)

•             Uso de agroquímicos

•             Uso de pesticidas

•             Uso de fertilizantes

•             Además, cultivos como el aguacate, demandan grandes cantidades de agua

Y esto conlleva:

•             Pérdida de la biodiversidad tanto de fauna como de flora

•             Fragmentación del hábitat para la fauna que hacen grandes recorridos (por ejemplo el jaguar)

•             Degradación y contaminación del suelo

•             Pérdida de servicios ambientales

•             Se deja de captar y producir agua que llega a las urbes

•             Afecta a polinizadores como abejas y mariposas

•             Pérdida de especies que se usan para producir medicamentos

•             Afecta la calidad de aire y agua para las ciudades

•             Daños a la salud

¿Cuánto le cuesta a México recuperar los bosques?

Las grandes urbes casi nunca toman en cuenta el alto costo que implica perder servicios ecosistémicos.

Datos The “Global Forest Resources Assessments 2015” (FRA) o “Evaluación de los recursos forestales mundiales” que maneja la FAO, estima que en México se dañan 91 mil hectáreas forestales por año.

Para restaurarlas, según las estimaciones del Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas de México 2017 del INEGI cuesta $62,653,000,000 al año, es decir, $683 mil 151 pesos por hectárea por año.

No obstante, aunque  la restauración y conservación de un bosque implica la participación de la gente y la aplicación de una amplia cantidad de recursos económicos a la sociedad le cuesta menos que pagar las implicaciones que conlleva la falta de agua, aire limpio, entre otros.

Sí podemos ser amigos

Es posible conjuntar actividades económicas y ambientales, pero para lograrlo, es importante que las comunidades cambien los “modelos exitosos de desarrollo” por mejores prácticas. Para ello, deben considerar la relevancia de la conservación y un adecuado aprovechamiento de los recursos naturales.

Existen ejemplos de cultivos que armonizan con el medio ambiente como el café o la piña de sombra, que necesitan de la copa de los árboles para desarrollarse.

Además, en épocas de floración son benéficos para los polinizadores.

También están los llamados sistemas agroforestales, donde en un terreno se combinan los dos  tipos de árboles.

Son una alternativa eficiente que mantiene la producción de las frutas y minimizar los impactos ambientales, así se satisfacen las necesidades económicas y sociales de los habitantes de las zonas aledañas al bosque.

Un caso se éxito se encuentra en Campeche donde hay parcelas plantadas con cedro rojo y entre cada hilera plantan maíz, al paso de los años quedarán árboles para cosechar y usar su madera.

 

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