Se desarrolla en comunidades poco pobladas, revela un informe del gobierno federal y la ONU. Por lo general es siembra de subsistencia

Aumento de la pobreza expande el cultivo de amapola en México | La Crónica de Hoy

Entre más carencias tiene la población marginada del país tiende al cultivo de amapola y mariguana para subsistir.

De acuerdo con el primer Monitoreo de Cultivos de Amapola en México,  realizado por el gobierno federal y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC), a medida que se duplica la pobreza se produce un incremento del 12 por ciento en la probabilidad de que en determinada área geográfica las personas se dediquen a la siembra ilícita.

En comunidades con menos de 2 mil 500 habitantes, es común que los pobladores cultiven dicho tipo de plantas, cada vez que la población se duplica.

El informe presentado por  la Procuraduría General de la República (PGR) y las secretarías de la Defensa Nacional, Marina Armada de México y Relaciones Exteriores en conjunto con la ONUDC, subraya que en las comunidades preferentemente poco pobladas se desarrolla la siembra.

Sin embargo, “a raíz de que la población aumenta, la importancia de la variable comienza a disminuir. Esto sugiere que se requiere de áreas pobladas para que existan cultivos, pero poco pobladas preferentemente”.

En lo que respecta a los territorios, las zonas altas del bosque son las más adecuadas para llevar a cabo esta práctica.

En las áreas de vegetación densa se reduce en un 30 por ciento la probabilidad de que realicen cultivos de este tipo.

Las selvas tienen 13 por ciento de mayor probabilidad, mientras que las zonas de vegetación secundaria arbustiva muestran 53 por ciento de menor probabilidad.

Según el Monitoreo de Cultivos, la siembra de amapola y mariguana se concentra en los estados de la costa del pacífico con un alto porcentaje en Chihuahua, Durango,  Sinaloa, sur de Nayarit, norte de Jalisco y el sur del mismo estado en su frontera con Michoacán, entidad que presenta actividad hacia su frontera con Guerrero.

“Michoacán, en conjunto con Oaxaca, presenta la mayor actividad al sur del país”, precisa el informe.

Asimismo, subraya que la mariguana está presente en todas las áreas, aunque en menor cantidad en los estados del sur.

No se tienen datos sobre cuántas familias en condiciones de marginación se benefician del cultivo y cosecha de la amapola y mariguana, aseguró el representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México, Antonio Luigi Mazzitelli.

“En su mayoría son cultivos de subsistencia, realizados por campesinos en sus parcelas. Después hay una cadena productiva que lleva la goma de opio hacía los cárteles de la droga, por lo que existen muchos operadores que se benefician de este negocio”, indicó en entrevista.

Luigi Mazzitelli consideró que las autoridades mexicanas deben acudir ampliamente a las comunidades aisladas, para brindar asistencia y generar una cultura de la legalidad en las mismas.

“No hablamos de asistencia financiera o sustitución de cultivo, sino hablamos de llevar a las instituciones del Estado en comunidades que están completamente aisladas y que viven desafortunadamente secuestradas por el círculo vicioso de la criminalidad”, apuntó.

Al final de cuentas, agregó, no son los campesinos los que se benefician del cultivo de amapola y mariguana, sino los diferentes eslabones de la cadena que termina con los exportadores, que a veces son cárteles de la droga mucho más pequeños.