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Campesinos del interior de Yucatán, entre la indefensión y la solidaridad

JUAN MANUEL CONTRERAS. LA JORNADA MAYA.

Contingencia sanitaria impide comercializar cosechas

Los productores yucatecos están en riesgo desde que ciertas cabeceras municipales optaron por limitar el acceso a sus territorios. Dicha medida, además de ser anticonstitucional, merma los ingresos de cientos de familias que dependen del comercio para su sustento, como es el caso del agricultor Paolo Xiu Canché, de Mama.
Además de estudiar el doctorado en Ecología y Desarrollo Sustentable en el Colegio de la Frontera Sur, Paolo pertenece a una red de productores emanada de la escuela de agricultura U Yits Ka’an, -en Maní- a la que denominaron Comerciando Como Hermanos. El grupo consta de ocho familias, las cuales no han podido comerciar desde el inicio de la pandemia.

Casos como el de Comerciando Como Hermanos -integrada por familias de Tzucacab, Mama y Maní- se cuentan por decenas.

“Como productores la situación derivada de la pandemia ha sido difícil, pues vivimos al interior del estado, alejados de la ciudad”, lamentó.

Normalmente es la escuela de Maní la que les facilita el transporte para llevar su mercancía, sin embargo, el cierre de accesos no ha permitido esta labor, por lo que han dejado de entregar 60 despensas semanales, con valor de 250 pesos cada una. Es decir, esas 8 familias pierden 15 mil pesos a la semana para su sustento.
Xiu Canché señaló que uno de los objetivos de su colectivo radica en procurar la seguridad alimentaria, así que, en apego a su discurso, decidieron donar los excedentes de su cosecha a gente necesitada de su comunidad, así no la pierden.

“La gente viene a comprar, pero se la regalamos, no le cobramos para ayudarlos en la contingencia, pues sabemos que está difícil la situación para todos en el pueblo”, señaló.

En Comerciando Como Hermanos producen más de 24 especies de hortalizas como apio, rábano, cilantro, tomate, lechuga, cebolla; zanahoria y un largo etcétera. Además, siembran plantas aromáticas, pepino y árboles frutales como naranja y papaya.

El COVID-19 evidencia abandono del campo yucateco

La manera en la que se conduce la mayoría de los campesinos al interior del estado les facilita el sustento diario, sin embargo, existen otras necesidades que es preciso cubrir con dinero en efectivo.

Para Paolo, el COVID-19 ha puesto en evidencia el abandono que impera en el campo yucateco, tanto a nivel peninsular como nacional.

“Es una muestra de que al igual que el sector salud, el agrícola también es prioritario para la seguridad y alimentación de la población”, aseveró.

Desde el inicio de la pandemia, el único apoyo que ha recibido la comunidad es por parte de sus propios clientes radicados en Mérida, quienes desinteresadamente han pagado el costo de sus despensas de rigor, a pesar de no recibirlas.

Ante este panorama, el también académico exhorta a las autoridades a que “volteen a ver a los pequeños productores” pues son ellos quienes están sufriendo al no tener la posibilidad de “mover” sus despensas y procurar los insumos necesarios para que su familia tenga una vida digna.

“Esperemos que pronto sean más leves las medidas para poder reanudar nuestras entregas. Estamos en un pequeño stand by, pero tenemos la certeza de que saldremos adelante con esta pandemia”.

En ese sentido, el agricultor reconoció que las actividades no podrán llevarse a cabo como antes, sino habrá que tener más precaución y medidas de higiene, “viene un cambio enorme”, advierte, y augura que la vida no será como antes, por lo que no queda otra opción que adaptarse a las circunstancias que la contingencia dejará a su paso.

Edición: Enrique Álvarez

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