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De 160 mil pacas registradas en 2018, aún quedan cerca de 60 mil sin comercializar. (Rolando Riestra)

China y falta de apoyo ‘hunden’ al algodón lagunero

LUIS CARLOS VALDÉS DE LEÓN. MILENIO LAGUNA.

Se tienen pérdidas de 400 millones de pesos. De una producción de 160 mil pacas registradas en 2018, aún quedan cerca de 60 mil que no se han comercializado.

Lo que denominan como el ‘oro blanco’, su producción ha sido un camino difícil para los ejidatarios, pues nunca fue bien pagado, así lo recuerda Oralia Esparza.

SAN PEDRO DE LAS COLONIAS, Coahuila. La importación de hilos procedentes de China, el ‘coyotaje’ que ha generado malas prácticas de precios y pagos, la eliminación de programas federales para el campo, así como la intención del gobierno federal de eliminar el uso de semillas transgénicas de algodón, están hundiendo al sector algodonero de la Comarca Lagunera.

Lo que está motivando el hartazgo de los productores y sus familias con pérdidas de al menos 400 millones de pesos. 

Productores de algodón de San Pedro de las Colonias solicitan al gobierno federal, no despensas ni paternalismo, sino que se brinde un verdadero impulso a su actividad productivas.

De una producción estimada en 160 mil pacas registradas el año pasado, aún quedan cerca de 60 mil que no se han comercializado, algunas de ellas afectadas por las lluvias del año pasado, lo que ha impactado negativamente en la vida económica de esta zona de la Comarca Lagunera. 

José Natividad Navarro Morales, presidente de la CNC en San Pedro de las Colonias y socio de la SSS Nueva Laguna, Alberto Rodríguez Velázquez, presidente del despepite SSS Unificación Nueva Laguna, Jesús Ayala Balderas, presidente de la Unión Nacional de Productores de Algodón de la CNC, Luis Alberto Martínez, secretario de Agrícola Nueva Laguna, lamentaron que no se les escuche y se ponga en riesgo la estabilidad social de este sector. 

El año pasado se solicitó un apoyo de emergencia por las lluvias donde el INIFAP, Sagarpa y el Estado realizaron un estudio que derivó en que los productores estaban perdiendo alrededor de 15 mil pesos por hectárea, por que las lluvias tumbaron el algodón, además de que se manchó.

José Natividad Navarro Morales, presidente de la CNC en San Pedro de las Colonias. (Rolando Riestra).

El coyotaje

Son muchos los factores que contribuyen a este malestar. 

El coyotaje o los intermediarios que sacrifican el precio al productor para luego vender a las empresas textileras el algodón tres o cuatro veces más del valor en el que las adquirieron, así mismo se están aprovechando que el campesino tiene que vender a un precio menor para poder desplazar el producto y así pagar sus créditos.

“Hemos estado aguantando, porque una paca que debe valer 6 mil 500 pesos, pero se la están llevando en 4 mil 200 pesos, lo que impide pagar el crédito y no hay utilidad para el productor. Se aprovecharon de esta situación. Nunca nos había pasado que en pleno abril, tengamos aún pacas almacenadas”, lamentaron.

Se aseguró que los productores están molestos porque no han vendido el algodón, no han pagado créditos y están sembrado aún y que no saben qué va a pasar con su cosecha y tampoco la federación les ha atendido.

Recordaron que en otros gobiernos se reunían con el delegado de la Sagarpa, pero ahora no ha sido así e incluso visualizan tomar las calles si no se les presta atención.

Productores de algodón en riesgo por importación de hilo chino y falta de apoyos federales.

Un estudio reveló que por las lluvias los productores estaban perdiendo alrededor de 15 mil pesos por hectárea. (Rolando Riestra)

Reclaman falta de programas

“Tenemos que levantar la mano y señalar que La Laguna tiene tu vocación, pero en los programas del gobierno no aparecen ninguno para nosotros y La Laguna es La Laguna. Nos quitaron el ProAgro, quitaron el ProGran, quitaron a Sanidad Vegetal, ellos no aplican a los créditos ganaderos, el centro de acopio no está en la región”, dijo Navarro Morales. 

“No estamos pidiendo una politica paternalista , simplemente estamos pidiendo que el gobierno proteja a sus productores nacionales, que les dé prioridad a su producción nacional, antes de importar. En ese momento estemos consciente que hay que producir mejor para que nos consuman”, expuso Alberto Rodríguez Velázquez.

Dentro de las peticiones que están solicitando, es que se les dé la oportunidad de sentarse con los textileros de frente para que no se les castigue con el precio del algodón, eliminando el coyotaje. 

Que se elimine el esquema de cobertura y sustituirlo por un ingreso objetivo, donde se fije el precio fijo al algodón, en 80 centavos de dólar la libra o de lo contrario 80 dólares el quintal (100 kilos).

“Es que la realidad no le estamos pidiendo nada regalado, nosotros sabemos trabajar, hemos vivido de nuestro trabajo, de nada nos sirven las despensas. Los ejidos no existen por las despensas, existen por que por años, desde antes de los años treintas, sabemos trabajar, no vivimos de esto”, insistieron.

De la paca de algodón a fábrica de hilos

Con el fin de disminuir los riesgos del mercado y enfrentar la competencia de la importación del hilo procedente de China, se está desarrollando el proyecto de una fábrica de hilo de algodón y esperan contar con apoyo de las autoridades federales para poderlo concretar. 

“La propuesta de nosotros en un futuro es para no vender algodón en bruto, procesarlo a una hilandera, hacerlo hilo y entonces ofrecerlo ya como lo están importando y no en pacas, dándole un valor agregado. 

Es el siguiente paso que queremos hacer, porque ya hemos visto que con este proceso hasta donde llega, se batalla mucho para poder vender las pacas. 

La idea de nosotros es tratar de innovar para poder meternos a procesarlo y hacerlo hilo, entonces ya no hacer pacas, sino comprarselas a otros y hacer hilo y venderlo a las textileras”, dijo José Natividad Navarro, presidente de la CNC en el municipio en San Pedro.

“El algodón le ha quedado a deber a los laguneros”

Por años, Oralia Esparza vio como su padre luchaba día a día para obtener lo necesario para el sustento de su familia establecida en el ejido San Francisco de Arriba, en San Pedro, Coahuila. 

La miseria, el precio de las refacciones, gobiernos con oídos sordos, son los problemas que ejidatarios laguneros se tuvieron que enfrentar. (Luis Carlos Valdés).

A diferencia de los grandes productores, ejidatarios como su padre, vivían con la zozobra de poder colocar su producción de algodón, que nunca fue bien pagada. 

Los tiempos del Reparto Agrario en donde comenzó a florecer el algodón gracias al “Tata Lázaro”, se fueron, pero los años no han hecho justicia a los campesinos laguneros. Ni ayer, ni hoy han sido favorables y el futuro luce con una mayor incertidumbre.

“El problema eterno de la venta de las pacas de algodón, particularmente en San Pedro mi pueblo. Mi padre Simón Esparza Rodríguez era campesino, beneficiario del Reparto Agrario. Los problemas siempre han estado en el sector algodonero, la realidad es que no ha sido rentable”, lamenta.

La miseria, el precio de las refacciones, gobiernos con oídos sordos, porque el precio nunca se fijó en México, recuerda que en los años cuarenta, su padre compró un radio de plástico, porque por ahí escuchaba el anuncio de los precios. 

El río Nazas se desbordó y se inundaron comunidades: 

“Mi papá se fue nadando hasta la Estación de Urquizo y de Rosita para poder traer algo qué comer, nosotros estábamos muy pequeños con mi madre, las imágenes que yo tengo fue de una vida difícil para mis papás”. 

A los latifundistas les iba muy bien, pero a los ejidatarios le sacrificaban mucho el valor de su producción. 

“El problema eterno de la venta de las pacas de algodón, particularmente en San Pedro mi pueblo, los precios para la venta se decidían en Nueva York, recuerdo niña, allá por los 50’s la incertidumbre, de que si no se vendía, no tendríamos cómo pasar el invierno. Se decía: ‘no habrá alcances'”, recordó.

“Esa cantaleta era eterna. Por eso el “algodón de noche” y la siembra clandestina con agua robada. Para que los latifundistas nos compraran estos esfuerzos a precios miserables. Mi madre Evangelina Rodríguez Castillo y nosotros ayudábamos a mi papá, mi hermano con apenas 11 años, le ataban un tanque de combustible y lo estiraba nadando de orilla a orilla del río para esa siembra, que nos asegurara sobrevivir. Yo llevaba las gordas que mi madre rellenaba de frijoles para los trabajadores”.

La recién creada CONASUPO, el gobierno aprovechaba para darles despensas, “muy raquíticas”: Chile rojo, manteca Inca, azúcar y café, una cajita para ese tiempo que eran cinco en la familia.

La situación del algodón parece no haber cambiado al paso de los años, pero es precisamente el ‘oro blanco’, lo que inspiró a esta lagunera para crear este poema llamado ‘Nostalgia’, con el que ella resume su amor por sus raíces:

“Bordea bajo ardientes horas en la hendidura, la semilla confiada al sol (depositada la semilla del algodón) y la espera al níveo nacimiento (para que salga el capullo)… presuroso con manos como tú desnudas, te arranca (en la pizca), cuando empieza a consumarse el día… o te envuelve en luz de luna”. 

En un año el gobierno no les dio despensa, les entregó una licuadora de la IEM Mexicana. Su madre se lamentaba y prefirieron irse a refugiar con su abuelita y su tía que era profesora ahí en el Ejido, San Francisco de Arriba.

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