miércoles , 11 diciembre 2019
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Chocolate: exquisito aroma y sabor de México para el mundo

BLOG DE LA SEMARNAT.

El cacao, planta domesticada por pueblos originarios de México, aporta servicios ambientales de importancia para muchas especies.

El cacao, una de las plantas domesticadas por los pueblos originarios de México, ha sido cultivado desde tiempos prehispánicos en nuestro país, y llega hasta nuestros días con su exquisita presencia de chocolate en todo el mundo.

Los pueblos prehispánicos de México transformaron las semillas de la mazorca del cacao (Theobroma cacao) en chocólatl, o chocolate, y le dieron un valor extraordinario al elaborar un producto de delicado aroma, sabor y propiedades nutricionales, cosméticas y medicinales, que se disfruta en todo el mundo.

Si bien las investigaciones científicas sitúan el origen silvestre de este pequeño árbol de entre seis y diez metros de altura, en la cuenca del Amazonas, no fue en esa región donde se le dio el valor agregado al “alimento de los dioses”, sino en nuestro país, donde hoy en día las comunidades indígenas de Chiapas y Tabasco, principalmente, cultivan el cacaotero.

La Fundación Cacao México indica que los olmecas (1500 a 400 A.C.) fueron los primeros humanos en saborear la bebida del cacao: “Molían las habas de cacao, las mezclaban con agua, y le añadían especias, guindillas y hierbas, y fueron también los olmecas los primeros en cultivar el cacao en México. En el curso de los siglos, la cultura del cacao se extendió a la civilización Maya (600 A.C.) y a la Azteca (1400 A.C.)”.

El árbol de cacao adquiere diversos nombres, según la etnia que lo mencione, por ejemplo, kakawa en voz mixe-zoque de los antiguos olmecas; kaj (amargo), kab (jugo) en idioma maya; y con el paso del tiempo se convirtió en la bebida cacáhoatl y xócoatl, en voz náhuatl.

Lo que aún no se conoce con exactitud es cómo y cuándo llegó la planta a nuestras tierras, si por medio de insectos u otros polinizadores, o fue introducida por humanos ya como planta.

Por si fuera poco, esta especie de la familia Malvaceae provee múltiples servicios ambientales, ya que cultivada a la sombra favorece el desarrollo de gran cantidad de plantas, animales y hongos. Además, es adecuada para la reforestación de zonas que han sido taladas y mantiene áreas de vegetación que brindan una mayor conectividad de hábitats.

Pese a las ideales condiciones climáticas de México para cultivarlo, nuestro país se ubica como décimo primer productor mundial. Y del volumen nacional, Tabasco produce el 66% y Chiapas el 31%. El restante 3%  se cultiva en Oaxaca, Guerrero y Veracruz, según datos de la Fundación Cacao México.

El consumo de chocolate siempre se ha asociado con beneficios a la salud, como mayor fortaleza, resistencia al trabajo duro y a las bajas temperaturas.

México, reconocido como uno de los ocho centros de domesticación de plantas, es productor de cacao, delicia que adicionada con la vainilla, otra planta domesticada por nuestros pueblos originarios, agrega un toque delicado a bebidas y barras de chocolate.

Acerca de la domesticación de las plantas en Mesoamérica, particularmente en nuestro país, Alejandro Casas y Javier Caballero escriben en la Revista de Cultura Científica de la Facultad de Ciencias de la UNAM que “la experiencia de los domesticadores mesoamericanos en el uso y manejo de estos recursos constituye un importante trecho andado en el conocimiento y uso de la diversidad biológica del país”.

Por ello, consideran que “una de las principales tareas de la etnobiología es rescatar, para toda la sociedad, la tan inmensa cultura diseminada en las regiones y pueblos de México”. Entre esos conocimientos se encuentra la domesticación de la planta del cacao y la creación del chocolate, que es legado de nuestras comunidades originarias.

 

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