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jueves , 26 noviembre 2020
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FOTO: Saúl Ponce. El Heraldo de Chihuahua.

Cierran en Delicias última despepitadora de algodón

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SAÚL PONCE. EL HERALDO DE CHIHUAHUA.

Bajos precios de la fibra y cancelación de apoyos gubernamentales liquidaron a empresa de 30 años.

DELICIAS, Chihuahua. Después de treinta años de servicio, la última planta despepitadora de algodón en el municipio cerró sus puertas definitivamente por la crisis que atraviesa el mercado de la fibra blanca, cuyo precio fue a la baja de manera constante en el ámbito internacional, lo que convirtió al cultivo en incosteable.

Se confirmó esta semana el cierre de la empresa Despepites del Desierto SA de CV, la última planta industrial de su tipo en la región, donde este año prácticamente no se cultivó algodón debido a la disminución en los precios del quintal y a la falta de apoyos por parte del gobierno federal para los productores agrícolas.

Antaño sinónimo de riqueza y prosperidad en esta comarca, el llamado “oro blanco” dejó de serlo para los agricultores que este 2020 se desalentaron de establecer hectáreas con este cultivo, por lo que la única planta despepitadora cesó de trabajar este año.

César Negrete, gerente de la planta Despepites del Desierto, comentó que los propietarios de la empresa tomaron la decisión de disolver la sociedad de capital variable para cerrar las instalaciones.

“Mire, ya este año no hubo algodón, el negocio es la compra de algodón. Pues prácticamente la misma causa es la baja de los precios del algodón y el desánimo de la gente por los precios, por la venta del algodón”, expresó Negrete con un tono de tristeza.

El gerente expuso que había altibajos en los precios de la fibra blanca, pero desde hace cinco años han ido a la baja de manera constante y en este 2020 los productores no sembraron nada en el distrito de riego, lo que puso a la empresa despepitadora en una situación complicada.

A lo anterior se sumó la cancelación de los apoyos del gobierno federal con programas como el Pro Agro Productivo y las coberturas de los precios del algodón, lo que terminó por desmoralizar a los agricultores de esta región.

Negrete señaló que la planta era una fuente de empleo para los jornaleros en la temporada de otoño-invierno, cuando escasea el trabajo en el campo, ya que de octubre a enero empleaban a 30 personas por turno para despepitar el algodón que llegaba en remolques jalados por tractores.

Recordó que el 28 de mayo de 1990 fue cuando quedó conformada la sociedad anónima denominada Despepites del Desierto SA de CV, conocida en la región como Dedesa, con 29 accionistas como socios.

Si bien es cierto que existían otras empresas dedicadas al giro del despepite, eran insuficientes para dar abrigo a la alta demanda que se tenía en esos años. Los tiempos de espera eran muy largos y hacían que la calidad en el algodón fuera mermando, con la consecuente pérdida económica para el productor.

Esto motivó a un grupo de 29 agricultores que se dieron a la tarea de llevar a cabo el trabajo de instalar una nueva planta despepitadora. Primero iniciaron la búsqueda de una planta que reuniera las características de seguridad, suficientemente rápida, pero sobre todo, eficaz en el desmote de la fibra, para no restar calidad al algodón una vez procesado.

La planta desmotadora que escogieron fue una Hardwick-Etter de tres bancos despepitadores, con una capacidad de producción de seis pacas por hora, cada uno. Fue localizada y adquirida en el poblado de Van Horn, Texas, ubicado a 558 km de Delicias, y se compró instalada en aquella población. Para desmontarla, hacer el embalaje y enviarla a su nuevo destino se tuvo que contratar personal calificado.

Después de una labor ardua y complicada, la nueva planta quedó instalada en el Kilómetro 3 de la carretera a la presa Las Vírgenes, en una superficie de seis hectáreas.

La despepitadora vivió años de auge por la producción elevada de algodón en el estado, como en 2003 y 2004, cuando procesó 8 mil 396 y 11 mil 939 toneladas, respectivamente, a los que siguieron temporadas regulares y malas donde la empresa registraba números rojos por las pérdidas.

Era común ver durante el otoño y parte del invierno las filas de remolques afuera de las instalaciones, a la espera de que les recogieran la fibra, la cual una vez que se despepitaba se acomodaba en pacas pesadas y grandes en los patios de la planta, lo cual quedará a partir de ahora como un recuerdo de lo que fue una de las actividades características de Delicias.

 

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