Los futuros y opciones sobre las principales materias primas han tenido un auge importante en los últimos años, esto debido al crecimiento en los volúmenes de negociación dentro de las principales bolsas operativas y el crecimiento de la negociación electrónica

Ante la fluctuación constante en los precios de los productos agroalimentarios, es importante que los productores conozcan que es posible pactar un precio a futuro de los principales productos agropecuarios en México y así, basar su producción en ese precio eje, buscando con ello anticiparse a las posibles variaciones de precio que impactan sus ganancias.

UN HOMBRE QUE NO QUISO IDENTIFICARSE LLEVA EN SUS HOMBROS UNA RED CON ELOTES EN EL SECTOR DE LA TIENDONA, ESTE PRIMERO DE MAYO SE CELEBRA EL DIA DEL TRABAJO. FOTO EDUARDO RIVERA

La idea de las coberturas sobre materias primas se remonta a 1848, cuando se dio la primera venta de un contrato a plazo.

El primer mercado en realizar este mecanismo fue el Chicago Board of Trade, (CBOT) mismo que negoció la venta de 3,000 bushels de maíz. El término bushel, es una unidad de medida utilizada para el comercio de granos, harinas y productos similares, equivale aproximadamente a 32 libras o ~14.51 kilogramos.

A partir de este momento, los mercados comenzarían a tomar formalidad y mayor número de operaciones, siendo así que en 1851 el mismo CBOT comenzó a solicitar garantías de cumplimiento en sus mercados de granos, algo que originó posteriormente la creación de lo que hoy conocemos como cámara de compensación.

Existen dos tipos de participantes dentro de este mercado: los hedgers y los especuladores. Los hedgers se enfocan únicamente a la cobertura de los precios, mientras que los especuladores son quienes apuestan de manera contraria a quienes utilizan estos productos como medio de cobertura de precios.

La principal intención de los productores en México es intentar evitar o reducir pérdidas pactando los precios de una materia prima a futuro. La cobertura de productos agrícolas y ganaderos comprenden la protección contra la caída de los precios de los cultivos y el ganado, o bien, contra el aumento de los precios de los insumos comprados. Sin embargo, este mercado de cobertura no sería posible sin la presencia de especuladores, puesto que la finalidad de los que buscan contratar coberturas es asegurar un precio ante una posible bajada de los mismos y por su parte, los especuladores de los precios apuestan a una subida de los precios, lo que hace posible que se realice entonces este mecanismo.

En el caso de productos como el maíz, la liquidez y operación de coberturas ha ido en constante aumento, siendo muy característica y particular su operación, ya que estos productos de cobertura únicamente pueden ser adquiridos en los mercados del Chicago Board of Trade y Chicago Mercantile Exchange (CME).

Ahora ya es fácil operar coberturas desde México a través de un intermediario regulado y establecido, por lo que siempre es recomendable consultar en la página principal de las bolsas de operación de futuros y opciones (CME y CBOT), los intermediarios autorizados para operar dentro de este mercado

En la próxima entrega de este artículo comentaremos más acerca del mecanismo operativo de las coberturas de precios, en donde FIRA, entidad de fomento originada en el Banco de México, puede impulsar el desarrollo del sector agroalimentario a través del fortalecimiento del mercado de crédito y garantías, para promover y apoyar estos mecanismos como estrategia integral de la administración de riesgo en los proyectos productivos.

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Para realizar una o varias operaciones de cobertura, es necesario abrir un contrato de intermediación y conocer el mercado, puesto que las fluctuaciones en los precios de los futuros y opciones suele ser mucho más volátil que en los mercados de renta variable

Un elemento importante para la toma de decisiones en la contratación de coberturas es el cálculo de la base. Este concepto se define como la diferencia entre el precio de contado y el precio del futuro del producto.

La base puede variar, ya que está determinada por diversos factores vinculados a las condiciones del mercado local. Por ejemplo, al planificar la compra de maíz en mayo del 2020, se observa que varios proveedores de la zona aseguran un precio de contado de 3.80 dólares por bushel; sin embargo, cotizando en el mercado los futuros de ese mes, actualmente se cotiza en dólares, en 3.75 por bushel.

En el supuesto anterior tendríamos como estrategia dos opciones: 1. Pactar un precio de contado en este momento de 3.80 o 2 dólares. Establecer una cobertura con futuros de 3.75 dólares por bushel, pero dejando la base abierta.

En ese sentido dejar la base abierta significa que el riesgo en el cambio del precio del commodity queda abierto a fluctuaciones. Si en su experiencia como productor usted conoce el mercado, puede determinar que la base podría fortalecerse y subir el precio, pero teniendo en cuenta las expectativas del mercado y sus finanzas corporativas, encuentra que la cobertura es la mejor opción, y se pacta en este momento un futuro a mayo en 3.75 dólares con la base abierta.

En este ejemplo, cuando se ejerce la cobertura, se compran futuros de maíz adquiridos en mayo en un precio de 3.75 dólares por bushel, pero llegando el mes de abril, puede vender los futuros de maíz en 4.25 dólares por bushel, obteniendo así una ganancia de 0.50 dólares por bushel.

Con el precio del futuro a 4.25 dólares por bushel, el contrato de futuros del maíz se vende entonces con una ganancia de 50 centavos (5.25–4.75 dólares). Ahora, con un precio de contado de 4.20 dólares por bushel, menos la ganancia por bushel, el precio de compra neto es de 4.70 dólares por bushel. Tomando en cuenta esto, el precio es 50 centavos más barato de lo que actualmente pagaría y 10 centavos más bajo de lo que se hubiera pagado en un acuerdo de contado a largo plazo.

Por otro lado, en el mercado de contado el escenario podría haber sido pactar el precio en 3.80 dólares por bushel, y si al llegar abril, la compra de maíz de contado cotiza en 4.20 dólares por bushel, el resultado de esta operación habría sido una pérdida de 0.40 dólares por bushel.

Aunque invertir en mecanismos de mitigación de riesgos como la contratación de coberturas de precios resulta ya para muchos medianos y grandes productores un mecanismo común, es para otros de menor tamaño una excelente opción cuando lo hacen de manera organizada o agrupada a través de organizaciones, uniones o asociaciones, y de esta forma, recibir asesoría, capacitación, información y apoyos que instituciones como FIRA puede canalizar a través de ellas.

*Gerardo Agustín Ferreira Sánchez es especialista en Mercados Financieros, en las oficinas centrales de FIRA, su correo: [email protected]