Se llevó a cabo la corta del primer árbol de navidad para dar inicio oficialmente a la temporada de venta, el predio de don Benigno García y su  familia fue el elegido para representar a 100 productores que esperan la visita de cientos de personas que en estos días busquen una experiencia en familia.

“Poco a poquito la gente está acudiendo, este año más barato, no pudo ser lo mismo, pero ahí vamos”, platica don Benigno, y es que el año estuvo difícil, quien se encarga del mantenimiento no pudo venir desde Zacapoaxtla, también se atrasaron en la poda, la limpia y su pequeño negocio de antojitos mexicanos también tuvo que parar algunos meses, “sin esta ayuda no tuvimos entradas, ahora debemos sueldos (…) Con todo y un apoyo que llegó del gobierno, esto no alcanzó, de todos modos, ya estamos abiertos y esperando que la gente llegue”.

Un proceso que lleva años

Un árbol de navidad es un proceso largo, casi artesanal, asegura don Benigno, quien cuenta con 9.7 hectáreas de siembra que reciben 42,000 árboles, “cuando este proyecto inicio hace 20 años, el gobierno nos invitó, uno sembraba y nos daban un peso por árbol; luego ese programa se suspendió, pero nosotros continuamos”.

En el proceso los árboles llegan de 20 a 30 centímetros, desde la primera vez la familia García Medrano tuvo mucha suerte porque la mayoría “pegaron”, como él dice; “se plantan entre junio y julio para que enraice, luego viene mucho trabajo, tenemos que cajetear, chaponear y brechear, cuando están pequeños, luego cuando están medianos hay que podar y cuando están más grandes hay que limpiar. Es un trabajo que lleva años, empezamos en el 2003 y la primera venta fue en el 2010, no nos pesa porque estamos acostumbrados al trabajo de campo”.

“Los arbolitos no salen todos juntos, se cortan y se siembran, no va pareja la plantación, incluso algunos se nos pasan, crecen de más y los dejamos”, se trabajan especies como: pino blanco o pino vikingo (Pinus ayacahuite) y oyamel (Abies religiosa).

Un árbol de Navidad natural, una buena idea

Contrario a lo que se piensa, estas plantaciones desde un principio están planeadas, porque se siembra, se corta de una forma muy precisa, se vende y se vuelven a sembrar dos árboles. “Por ese lado la gente puede estar tranquila  pues no deforestamos, de hecho somos de los principales cuidadores del bosque, amamos estar aquí y tener lugares como este, en cuanto pasa la temporada y cambia el clima, para nosotros empieza el trabajo nuevamente”.

Don Beningno asegura que hay muchos árboles naturales que llegarán incluso de otros países, pero la experiencia de venir por él es inigualable, y más en estas épocas “la gente puede ver cómo está creciendo, el espacio que lleva, el cultivo, podemos charlar con la gente, ellos mismos lo cortan, conviven con el campo. Ver la plantación es un gusto, es venir a respirar el aire del Ajusco y poder olvidarnos un ratito del covid porque aquí es puro aire y espacio, esta es la vida de nosotros y queremos compartirla”.

Cómo llegar a la plantación

  • La plantación abre desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Para llegar se toma la panorámica Picacho-Ajusco por periférico, se entra por el boulevard hasta llegar a La Marina de ahí en el kilómetro 12.5 hay un arco, se puede ver la cabaña El Cofrecito y ahí está la plantación de la  familia García Medrano.
  • Las plantaciones forestales de árboles de Navidad son certificadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de manera constante son supervisadas por la Conafor.

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