Puebla, Pue. Proyectos como la construcción de dos rastros Tipo Inspección Federal (TIF) para la sierras Norte y Negra del estado, los cuales fueron aprobados para el presente año y que requieren inversiones de 80 millones de pesos, están frenados por la pandemia del Covid-19.

Ángel Minutti Lavazzi, secretario general de la Unión Regional Ganadera, comentó que después de cuatro años de haber intentado aterrizar esos proyectos con la Federación y que a finales del año pasado tuvieron el visto bueno para que se les aportara 50% de la inversión requerida, no han prosperado y no hay fecha para reactivarse.

Indicó que la otra parte de recursos en ambos proyectos iba a ser financiado por los 4,500 socios, con el fin de que puedan obtener productos de calidad y vender a las tiendas de autoservicio.

También explicó que tener instalaciones certificadas permitirá obtener un mejor producto, pues hacer la matanza en instalaciones inadecuadas sólo permite ofrecerla en mercados o centrales de abasto municipales, donde su costo se deprecia hasta 40 por ciento.

Comentó que sólo 15% comercializa su carne con tiendas de autoservicio, pero deben llevar su ganado a Veracruz para hacer el sacrificio, donde se tienen más rastros TIF, lo cual representa más gastos por el sacrificio y empaquetado.

“Al no tener infraestructura en las regiones que cumpla con los estándares, sólo nos queda vender de manera informal en mercados y carnicerías de estados como Oaxaca, Veracruz y la CDMX”, refirió.

Dijo que tienen centros de matanza que tienen 50 años, pero no son los adecuados, por lo cual ocuparán los terrenos para construirlos ahí, uno en el municipio de Zacatlán en la Sierra Norte y otro en Tehuacán enclavado en la Sierra Negra.

Con ambos rastros se benefician a ganaderos de al menos 80 municipios que tienen la necesidad de obtener carne certificada para obtener un precio justo y no malbaratarla.

Pierden oportunidades

Minutti Lavazzi mencionó que por no tener rastros TIF, los ganaderos pierden hasta 50 millones de pesos al año.

Agregó que a pesar de que Puebla está entre los cinco primeros lugares del país en producción de carne de cerdo o bovino, esto contrasta con no tener espacios certificados en los 217 municipios, mientras que en Jalisco hay 24 rastros TIF.

El representante ganadero confió en que aún puedan llevarlos a cabo en el segundo semestre, pero dependerá de que bajen los contagios de Covid-19.

Añadió que de los 180 rastros que operan en la entidad, ninguno se ajusta a la normatividad federal, “para ser competitivos necesitamos al menos siete rastros, es decir uno por región, pero dependerá ahora de la situación por la pandemia, porque voluntad de ganaderos hay para hacerlos”.

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