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Cultivos, en riesgo por falta de aguas negras

FRANCISCO MEJÍA, ENVIADO. MILENIO DIARIO. VALLE DEL MEZQUITAL, Hidalgo. Para los ejidatarios del Valle del Mezquital, las obras de mantenimiento que se hacen en el Drenaje Profundo del Distrito Federal debieron haberse realizado de noviembre a enero y no en plena época de estiaje.

Las obras de mantenimiento que se realizan en el Drenaje Profundo de la Ciudad de México han ocasionado la disminución del flujo de aguas negras con que se riegan las cerca de 85 mil hectáreas de tierras de cultivo de esta región, lo que genera el riesgo de que la producción agrícola del presente ciclo se pierda; pese a los acuerdos que existen entre los gobiernos del Distrito Federal, Estado de México e Hidalgo —que integran la Zona Metropolitana del Valle de México—, los productores dicen que nunca fueron informados de que el agua reduciría su caudal.

En un recorrido por la zona los ejidatarios manifestaron que la realización de esas obras nunca debió haber abarcado la época de estiaje y que, en todo caso, debió haberse previsto agua de riego de auxilio, como se hace en la temporada de Semana Santa. La situación se agrava debido a la llegada del estiaje.

Esas obras debieron haberse hecho entre noviembre y enero, pues la preparación de tierra para los productos agrícolas, como el maíz, ocurre a partir de febrero. Como consecuencia de ello las milpas no rebasan los diez centímetros de altura. En épocas normales miden más de un metro.

“Ahí está la tierra parada”, dice un campesino que explica todo con su manos. La tierra, para él y su descendencia ha sido su forma de vida. Con sus 57 años a cuestas deja escapar el fin de algo: “ya dio para todos; unas veces hay agua otras veces no. Ya mejor los hijos prefieren irse al otro lado, allá ganan en dólares y hay dinero para todo. Yo aquí me quedé, ¿pues adónde voy?”

Él dice ganar 50 pesos diarios. Y aún le quedan tres hijos en la escuela. “De que estamos pobres, estamos pobres”.

Es en el municipio de San Salvador, junto con el de Actopan, el denominado Distrito 003 que abarca 40 mil hectáreas, donde se presenta la situación más crítica. Tan sólo en esta zona hay más de cinco mil productores afectados. Una gran parte de sus parcelas lucen secas, e incluso se realizan obras de apertura de canales para llevar agua al resto de los campos de cultivo, tanto por la emergencia que se presenta, como para solucionar el déficit en la región.

Generadora de enfermedades, esas aguas negras de los habitantes de la Ciudad de México que corren por el Drenaje Profundo son expulsadas a diversos canales como el río de Los Remedios y el de La Compañía, viaja por el río Tula y sirve para los campos de cultivo y al final es, paradójicamente, reclamada por miles de productores.

El dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en la región, Víctor Garnica Pacheco y Jacobo Pérez, señalaron por separado que los daños en el campo “ya se resienten”. Actopan y San Salvador son los últimos municipios que se benefician de ese tipo de aguas.

En el poblado de Chicabasco de Actopan, grandes tiras de tierra lucen amarillas, secas, sin producto. A la entrada, Federico Martínez, de 83 años, con azadón en mano lucha con la tierra seca.

Federico se encuentra vestido de mezclilla y con su azadón va haciendo a un lado la tierra seca. Pero no se queda ahí. Jala al reportero y lo lleva hasta el canal que en lugar de llevar agua lleva moscos y excrementos. “Vea, todo está seco”. Ese canal revestido de cemento data de principios del siglo pasado. Pertenecía a una rica hacienda de la región.

“Pero todo se vino abajo; las lluvias fueron escaseando y todo se fregó. Después vino el agua de ustedes (del Drenaje Profundo) y ahí vamos, por eso estamos vivos. Pero ahora, nos falla el agua, dicen que por obras, pero ¿y nosotros qué culpa tenemos?”

Para el presidente del comisariado ejidal del lugar, Zenaido Bautista Tapia, la reducción del flujo de agua es un hecho. “Ya estamos en abril y aún no está remojada la tierra para el maíz, en otros años la siembra ocurre en febrero y marzo y a estas alturas la milpa ya estaría grande. Ahora todo está seco…”

Adicional al poco ingreso que deja el campo a las familias de este poblado, las mujeres, y últimamente muchos hombres, se dedican desde hace 30 años a la maquila de ropa. Un buen día unos asiáticos descubrieron esa mina de oro: mucho trabajo, poca paga “¿pero de qué otra cosa se vive?”. Según el líder de la CNC cada vez son más los hombres que prefieren agarrar el camino hacia Estados Unidos. No hay de otra en sus vidas: o se van o se hunden.

La situación es tan crítica que el pasado martes los campesinos de los municipios afectados en el Valle del Mezquital, alrededor de siete, hicieron una movilización frente a las instalaciones de la Comisión Nacional del Agua en la ciudad de Pachuca. Ahí, un funcionario les prometió que a partir del jueves siguiente la situación podría mejorar. Para ello, les dijeron, se llevaría agua del río Juandho. Pero no.

Es más, el pasado fin de semana estuvieron en San Salvador funcionarios de esa dependencia con la noticia de que el agua se reduciría hasta por siete meses. Si no se siembra ahora, simplemente no habrá maíz, alfalfa, avena, cebada, frijol y trigo en los meses inmediatos.

“Las autoridades debieron haber previsto todo esto para no afectarnos; fuimos a ver al secretario de Agricultura en el estado y nos dijo que no sabían nada de las obras que se realizan en México, pues éstas, según él, fueron de momento. Nunca se previeron los meses de mayor movimiento para nosotros”, se quejó el comisariado.

En el Valle del Mezquital los hombres del campo viven a la espera de algún milagro “pues queremos agua, ¿no? ya vendrá…”

Los canales que corren a lo largo del valle lucen secos. No obstante, el olor a aguas podridas ya es propio de la región. Con el calor éste se levanta y lo llena todo. Pero esa agua que les llega desde el Valle de México es una bendición para los campesinos, pues con ésta riegan sus cultivos.

El dirigente de la CNC es claro: “ya no hay agua, todo se acaba, la gente se va a Estados Unidos”.

Una nueva forma de vida llega a la región: “¿narcomenudeo? Sí, hay mucho”. Las trockas, la música, la vestimenta… todo indica que sí: los migrantes llegan con los dólares y atrás viene la droga.

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