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De Río desértico a bosque urbano

JOSÉ VILLASÁENZ. EL NORTE.

MONTERREY, Nuevo León. Al cumplirse el pasado miércoles una década del paso del huracán “Álex” en el Estado, el Río Santa Catarina pasó de lucir como una cicatriz desértica a ser un bosque que esconde cientos de especies de flora y fauna en pleno corazón urbano.

El ciclón, que el 1 de julio del 2010 arrasó en el lecho del río con decenas de canchas deportivas, una pista de go kart, una ciclopista, un campo de golf, un tianguis y muchas otras instalaciones, marcó un desastre histórico en la Ciudad, pero también le dejó una herencia verde.

Desde entonces, el río evolucionó a un pulmón importante para el área metropolitana, con un ecosistema que, de acuerdo con especialistas, no tenía desde hace alrededor de un siglo.

Hasta ahora, biólogos y ciudadanos han registrado 652 especies de flora y fauna, aunque muchas de ellas están ocultas bajo el denso follaje que cubre al afluente en gran parte del área urbana.

Es un mundo dominado por las plantas, aves, reptiles y peces, que sólo se dimensiona al recorrer a ras el cauce, que tiene sus zonas más boscosas en Monterrey y Guadalupe.

“Ha sido una transformación increíble”, dijo Carlos Velazco, biólogo que ha dado seguimiento al desarrollo del Río Santa Catarina tras el impacto del “Álex”.

“El Río Santa Catarina sí ha sufrido un proceso que no había sido observado en los últimos 100 años (en el tramo del área metropolitana)”.

Tras el golpe del huracán, el río fue objeto de un desazolve entre el 2011 y el 2013, quedando con un lecho árido en el que fue prohibida la instalación de cualquier infraestructura.

Pero, incluso en esa época del desazolve, el río empezó a renacer.

“El primer registro de biodiversidad que se tiene, cuando empezó a recobrar la vida que ya era muy palpable, fue por ahí del 23 de abril del 2011”, explicó Velazco.

“Es la primera observación que se tiene de aves en el Río Santa Catarina, y fueron ibis, que eran aves migratorias y ahorita ya son residentes”.

En total, dentro de los 45 kilómetros del río dentro del área metropolitana -que incluye al municipio de Juárez-, se han registrado 318 especies de flora y 334 de fauna.

“En algún momento se comentó que existen muchas especies exóticas e invasoras”, dijo el especialista, “y sí existen especies (de flora), como el ricinos, como el propio carrizo, que son especies digamos que ya están naturalizadas aquí y que son no deseables, pero en general la flora del río son entre 20 y 30 especies que no son nativas.

“La cuenta en fauna va ahorita en 334 especies, y aquí sí, aquí en realidad todas son nativas”, agregó.

“Las aves ocupan el primer lugar. Los patos, por ejemplo, se han registrado siete especies, (y) de garzas, ocho especies”.

Son 79 especies de aves registradas en el cauce.

En cuanto a mamíferos, la aparición del castor americano es el que más ha sorprendido a los biólogos y ciudadanos, pues se creía que estaba extinto en el Estado y es también inusual que aparezca cerca del área metropolitana.

Asimismo, la mojarra copetona y la mojarra norteña dominan pozos de agua formados en el lecho del río, que es alimentado por pluviales y mantos, aunque su vegetación crece con la simple humedad del suelo.

Sauces, álamos, alamillos, sicomoros, sabinos y otros árboles presumen su década de desarrollo con una altura que supera la de puentes vehiculares que cruzan sobre el cauce.

“La ausencia de actividad de ser humano ha permitido que las especies se desarrollen”, dijo Brenda Sánchez, ex titular de la Semarnat. “Éste es un corredor biológico natural.

“La mala experiencia del ‘Álex’ nos recordó que el Río Santa Catarina debe de permanecer como río”.

 

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