lunes , 21 septiembre 2020
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Demanda de maíz y sus derivados

Angélica Fermoso Gómez. El Economista…

Desde 1996, el consumo mundial del maíz (blanco y amarillo) ha crecido a una tasa media anual de 2.95 por ciento. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés), el consumo mundial en el ciclo comercial 2011/2012 será de 866 millones de toneladas.

En Estados Unidos, China y México, el incremento del consumo ha sido incluso mayor que el de la producción.

Entre los factores que han presionado la demanda del maíz está el aumento sostenido del consumo mundial, factores climáticos, alza en los precios del petróleo, especulación en los mercados y el uso de materias primas agrícolas para producir biocombustible.

De acuerdo con el cálculo de coeficientes de correlación entre la serie de precios del maíz con otros productos agroalimentarios, es posible afirmar que en México la demanda interna del cereal se ve impulsada por cambios en los productos derivados del maíz y los patrones de consumo de la población.

En particular, la correlación del precio del maíz con la tortilla y tostadas de maíz es de 98%, y la correspondiente a la harina y masas es de 99 por ciento. Es importante hacer notar que aunque el INPC se refiere a variedades de maíz de consumo final, como el maíz palomero y pozolero, las variaciones coinciden con los movimientos en el precio del maíz que demanda la industria de harina y de la tortilla.

Al ampliar el ejercicio con respecto a otros alimentos, la correlación resulta ser de 98% con leche y con los precios de la carne de res, cerdo y pollo, ante la importancia que tiene el maíz como insumo para la fabricación de alimentos para animales.

Como es de esperar, la correlación no es alta para frutas, verduras y azúcar. Sin embargo, un hallazgo es la fuerte relación que existe entre el precio del maíz con los establecimientos de comida, como loncherías, fondas y restaurantes.

Por tanto, el consumo de maíz responde a macrotendencias como la mayor preferencia por alimentos saludables, como cereales, mayor consumo de carne ante mejores ingresos de los hogares y el incremento del consumo de alimentos fuera del hogar como proporción del gasto.

Las fuertes relaciones en el precio del maíz permiten identificar que, además de las tendencias mundiales que incrementan el consumo de los cereales, hay una fuerte relación entre los determinantes de la demanda que se espera mantengan la tendencia de precios observada en los últimos años, además de que generan incentivos a la producción nacional.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.


[email protected]

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Demanda de maíz y sus derivados

ANGÉLICA FERMOSO GÓMEZ. EL ECONOMISTA…

Desde 1996, el consumo mundial del maíz (blanco y amarillo) ha crecido a una tasa media anual de 2.95 por ciento. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés), el consumo mundial en el ciclo comercial 2011/2012 será de 866 millones de toneladas.

En Estados Unidos, China y México, el incremento del consumo ha sido incluso mayor que el de la producción.

Entre los factores que han presionado la demanda del maíz está el aumento sostenido del consumo mundial, factores climáticos, alza en los precios del petróleo, especulación en los mercados y el uso de materias primas agrícolas para producir biocombustible.

De acuerdo con el cálculo de coeficientes de correlación entre la serie de precios del maíz con otros productos agroalimentarios, es posible afirmar que en México la demanda interna del cereal se ve impulsada por cambios en los productos derivados del maíz y los patrones de consumo de la población.

En particular, la correlación del precio del maíz con la tortilla y tostadas de maíz es de 98%, y la correspondiente a la harina y masas es de 99 por ciento. Es importante hacer notar que aunque el INPC se refiere a variedades de maíz de consumo final, como el maíz palomero y pozolero, las variaciones coinciden con los movimientos en el precio del maíz que demanda la industria de harina y de la tortilla.

Al ampliar el ejercicio con respecto a otros alimentos, la correlación resulta ser de 98% con leche y con los precios de la carne de res, cerdo y pollo, ante la importancia que tiene el maíz como insumo para la fabricación de alimentos para animales.

Como es de esperar, la correlación no es alta para frutas, verduras y azúcar. Sin embargo, un hallazgo es la fuerte relación que existe entre el precio del maíz con los establecimientos de comida, como loncherías, fondas y restaurantes.

Por tanto, el consumo de maíz responde a macrotendencias como la mayor preferencia por alimentos saludables, como cereales, mayor consumo de carne ante mejores ingresos de los hogares y el incremento del consumo de alimentos fuera del hogar como proporción del gasto.

Las fuertes relaciones en el precio del maíz permiten identificar que, además de las tendencias mundiales que incrementan el consumo de los cereales, hay una fuerte relación entre los determinantes de la demanda que se espera mantengan la tendencia de precios observada en los últimos años, además de que generan incentivos a la producción nacional.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.


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