lunes , 21 septiembre 2020
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Desarrollan protección natural para las cosechas de chayote, papaya y mango

ANTIMIO CRUZ BUSTAMANTE. CRÓNICA.

Investigadores del ColPos y del ISTB de Veracruz crearon un recubrimiento con cera de abejas y aceites de semillas que aumenta la vida en anaquel de estos productos hortofrutícolas.

Desarrollan protección natural para las cosechas de chayote, papaya y mango | La Crónica de Hoy

Frutos de Papaya han sido protegidos con el nuevo recubrimiento natural desarrollado en Córdoba y Tierra Blanca.

Investigadores de maestría del Colegio de Posgraduados (ColPos) en Córdoba y del Instituto Superior de Tierra Blanca, Veracruz, crearon un nuevo recubrimiento de origen natural, fabricado con sustancias como cera de abeja y aceites de semillas que permite proteger y aumentar la vida  en anaquel de productos hortofrutícolas cultivados y cosechados en México, como papaya, mango y chayote. Este recubrimiento disminuye la merma que ocurre entre los campos de cosecha y el mercado o las agroindustrias.

La Organización de las Naciones Unidades para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que cada año se pierden aproximadamente mil 300 millones de toneladas  de alimentos perecederos en el mundo. En México, el número asciende a 37 por ciento, de la producción con mayor impacto en frutas, concretamente en productos como guayaba y mango.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) informó que las nuevas películas y recubrimientos desarrollados en el estado de Veracruz contienen sustancias naturales como cera de abeja, glicerol, ácido oleico y quitosano, además de hidrocoloides como el alginato, goma laca, goma guar, hidroxipropilmetilcelulosa (HPMC) y otros aditivos que coadyuvan al mejoramiento de las propiedades mecánicas, térmicas y de permeabilidad.

Además de chayote, papaya y mango, diferentes tipos de cítricos han sido usados para probar el nuevo material de recubrimiento natural. El objetivo es transferir esta tecnología para fortalecer varias cadenas productivas de la región centro y sur del país.

Recubrimientos comestibles. En los últimos diez años se ha incrementado en todo el mundo el empleo de películas y recubrimientos comestibles a base de polisacáridos, proteínas, lípidos, aditivos y compuestos activos. Estos apoyos para la protección de las cosechas ahora juega un papel importante para el traslado y comerciualización de los alimentos.

En México, dos grupos diferentes de investigadores mexicanos trabajan desde hace más de un lustro recubrimientos comestibles que pueden ser aplicados en la superficie de frutas (rebanadas o con cáscara) para prolongar el tiempo que pueden ser exhibidas para su venta, sin descomponerse. Uno de los grupos trabaja en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el otro en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

La UNAM trabaja en la elaboración de una delgada capa protectora, hecha con lípidos comestibles, que puede ser aplicada a fruta rebanada, mientras que la BUAP trabaja con productos naturales antimicrobianos para elaborar una capa protectora con el beneficio de que disminuye el crecimiento de hongo en alimentos hasta un 60%.

Una película y un recubrimiento se diferencian en que la primera es una capa delgada de material comestible, formada por separado para su posterior uso en el producto, mientras que un recubrimiento se aplica sobre la superficie de un alimento, ya sea por inmersión en una disolución o por aspersión.

Estos recubrimientos y películas comestibles son utilizados durante la postcosecha para proteger y conservar productos hortofrutícolas frescos, ya que permiten retrasar el envejecimiento y reducir significativamente la pérdida de peso y agua, así como, el intercambio de gases que influyen en la estabilidad química y crecimiento microbiano.

Además, ayudan a conservar la calidad nutricional, frescura, brillo, color y firmeza, aspectos valorados en los consumidores.

Estas reducciones en los productos hortofrutícolas tienen diversas causas, entre ellas el inadecuado manejo postcosecha, lo que provoca daños físicos y deterioros microbiológicos y fisiológicos, que se traducen en un corto periodo de almacenamiento o vida de anaquel.

En apoyo a estas investigaciones, científicos mexicanos desarrollan tecnologías postcosecha, por cadena alimenticia y por regiones del país, para retardar la senescencia y mantener el producto en su mejor calidad posible.

En esta aportación, a favor del sector agroalimentario nacional participan los especialistas de Colpos: Adriana Contreras Oliva, Josafhat Salinas Ruiz, José Andrés Herrera Corredor y Juan Valente Hidalgo Contreras; por el Instituto Tecnológico Superior de Tierra Blanca: Verónica Saucedo Rivalcoba y Gabriela Hernández Ramírez.

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