viernes , 15 noviembre 2019
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Desnutrición, el sello de la pobreza

La pobreza y los malos hábitos alimenticios contribuyen al desarrollo de diversas enfermedades.

OAXACA, Oaxaca. La desnutrición es un tema dramático en Oaxaca: Cerca del 32 por ciento de los menores de 5 años de edad presentan cuadros similares a infantes de países africanos, los más pobres del orbe.

Sólo el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene registrados 120 casos de desnutrición severa en infantes oaxaqueños, la mayoría en 40 por ciento debajo de su peso ideal.

Según el Instituto Nacional de Nutrición, en México hay 337 municipios con este padecimiento, de los cuales 100 son considerados en condiciones extremas y de éstos 45 se encuentran en Oaxaca. La mayoría son de población indígena.

San Miguel Chicahua es uno de los 426 municipios con menor Índice de Desarrollo Humano (IDH) en esta entidad. Esa comunidad, ubicada en el distrito de Nochixtlán, en la región Mixteca, tiene aproximadamente 350 menores de 6 años de edad, el 70 por ciento de los cuales presenta desnutrición en alguna de sus fases.

Chicahua es parte de la radiografía de la pobreza, que sigue generando desnutrición infantil. Su dieta, en el mejor de los casos, se basa en atole de maíz, tortilla, sal, salsa y nopales.

“Cuando el dinero ya no alcanza ni para lentejas y frijoles, los niños tienen que comer sopas instantáneas”, advirtió el presidente municipal, Máximo Guzmán López, quien, sin embargo, tiene la esperanza de lograr una mejor calidad de vida mediante programas de asistencia social.

Ahí, según el delegado del IMSS, Luciano Galicia Hernández, las enfermedades diarreicas son muy frecuentes y contribuyen enormemente a la desnutrición y el bajo peso.

En los lugares de más alta marginación se presentan entre cuatro y seis episodios diarreicos al año en infantes, los cuales tardan hasta tres meses para recuperar su peso y han llegado incluso a ser hospitalizados y recibir alimentación vía intravenosa; la mayoría con gran éxito.

En Chicahua los infantes juegan un papel fundamental en las labores domésticas y del campo, y aunque a sus 6 años su ritmo de vida es el de un adulto, persiste la mala alimentación.

INFANTES DESNUTRIDOS, ADULTOS OBESOS

Pero mientras los menores van a la alza en desnutrición, los adultos presentan sobrepeso y obesidad: según la Encuesta Nacional de Alimentación y Nutrición en Medio Rural 2006 en menores de 5 años de edad en Oaxaca, el 7.7 por ciento se clasificó con bajo peso, el 22.1 con baja talla, el 1.4 con adelgazamiento y el 2.8 con sobrepeso.

De los infantes en edad escolar, de 5 a 11 años, el cinco por ciento presentó bajo peso, el 31.2 baja talla, el 20 por ciento sobrepeso, en tanto que los adolescentes de 12 a 19 años fueron catalogados en un 21.1 por ciento con baja y el 23.7 por ciento con exceso de peso.

Según la misma encuesta, un 60.9 por ciento de los adultos registraron sobrepeso, de los cuales el 59.2 por ciento corresponde a hombres y 61.9 por ciento a mujeres; la desnutrición se ubica en uno por ciento y seis de cada diez personas mayores de 20 años presenta exceso de peso.

“En el estado hay un Centro de recuperación nutricional, donde se da el alimento y se verifica que el niño lo coma”, comentó el delegado Galicia Hernández. Recientemente, dijo, ingresaron 60 niños con desnutrición fase tres, de los cuales 30 se recuperaron al cabo de seis meses.

GORDO NO ES SINÓNIMO DE BIEN NUTRIDO

Sin embargo, según la jefa del Departamento de Atención Nutricional de los Servicios de Salud de Oaxaca, Judith Arellanes, la obesidad es otro trastorno de mala alimentación, pues un menor gordo puede estar desnutrido.

La nutrióloga del estado estimó que en menos de diez años la mitad de la población en el estado será obesa. Actualmente el 60 por ciento de los adultos y el 26 por ciento de los infantes tienen sobrepeso.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Nutrición en las edades de 5 a 11 años es el 20 por ciento que padece obesidad, y de 12 a 19 años es el 26 por ciento; es decir que uno de cada tres adolescentes tiene problemas de sobrepeso y obesidad.

La obesidad infantil y juvenil se ha incrementado en los últimos años de forma alarmante, debido a varios factores, tanto genéticos como ambientales. Con esta tendencia y la falta de buenos hábitos alimenticios en poco tiempo más de la mitad de la población tendrá sobrepeso y sus consecuencias de salud como la hipertensión, diabetes y problemas del corazón, entre otros.

HÁBITOS ALIMENTACIOS, LA CLAVE DE LA SALUD

La conducta alimentaria de cada menor de edad deriva de sus propias características físicas, sociales y psicológicas. En esta edad es necesario hacer algunas recomendaciones:

1.- Tener un horario para realizar las comidas.

2.- Consumir alimentos naturales y muy pocos industrializados.

3.- Comer despacio y en el lugar indicado para comer no en cualquier lugar de la casa.

4.- Ser sociable y comportarse de forma agradable.

5.- Tener una alimentación que sea completa, equilibrada, suficiente, variada e higiénica.

6.- Limitar o eliminar el consumo de golosinas, botanas y refrescos.

Lo más preocupante de la obesidad durante la niñez es que en la edad adulta continué, pues en esta etapa está establecida la relación entre obesidad y enfermedades crónico-degenerativas.

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