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Desorden hídrico

Juan Carlos Valencia. El Sol de Cuernavaca.

A pesar de la variedad de opciones que se tienen para garantizar una sustentabilidad hídrica en México. Estamos muy lejos de lograrlo. El integrar el derecho humano al agua y saneamiento a la Constitución no ha alcanzado el eco deseado.

Durante esta semana, se habló en medios nacionales sobre la visita de expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el agua, además de otros analistas del ramo, con quienes coincido en la urgencia de replantear las políticas públicas que nos permitan avanzar con paso firme hacia el acceso a estos servicios básicos, sin discriminación.

Nuestro país es rico en recursos naturales; en Morelos somos privilegiados en muchas cuestiones, pero debemos establecer un marco legal donde el beneficio sea para todos y, al mismo tiempo, preservar nuestros recursos naturales.

Lo hemos dicho una y otra vez, el efecto del recorte presupuestal federal que aplicaron a los programas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), de 70 por ciento, será con impacto a futuro.

Así lo planteó también Leo Heller, relator especial de la ONU sobre los Derechos Humanos al Agua y Saneamiento, quien estuvo en nuestro país.

Señaló que esta medida en la disminución de los recursos afectará a la población que menos tiene, indicando que se tendrá un potencial efecto dramático en los derechos de las comunidades marginadas, al negarles un derecho humano.

Cada vez nos acercamos a una crisis mundial por el agua, el hartazgo social lleva a manifestaciones, bloqueos; hay un desorden en materia hídrica que se debe retomar desde el ámbito legislativo.

Si bien es necesaria la participación de la iniciativa privada en temas como el agua, no hablamos de una privatización, sino de trabajo conjunto para impulsar una Ley de Aguas acorde a las necesidades de la población, que deberá incluir recursos, protección y cuidado de nuestras reservas naturales y fuentes de abastecimiento; servicio digno; sanciones a quienes desperdicien el vital líquido; perfiles adecuados en los sistemas operadores; una reglamentación sin distinciones partidistas y participación ciudadana, entre otras. La lista es larga, pero no imposible.

Es una lástima que México, dentro de los países latinoamericanos, se encuentre en estas condiciones, cuando otros han logrado bases importantes para la población en acceso a los servicios. Nosotros podemos quedar estancados.

En nuestra entidad hemos insistido en los organismos operadores de agua metropolitanos. Sin embargo, en los municipios evitan a toda costa soltar las riendas de estas “agencias de colocación”, donde prácticamente negocian los puestos a personas que carecen de conocimientos necesarios o de voluntad para atender un problema tan serio.

Mientras no privilegiemos el agua, no tendremos una calidad de vida digna. Al no contar con este recurso ponemos en riesgo nuestra salud, seguridad alimentaria, y hasta podrían llegar guerras por el agua; seguirá este desorden social si no tomamos medidas de fondo que logren una sustentabilidad hídrica para todos.

#aguaparatodos

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