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Ejidatarios rechazan nueva área protegida en Bacalar

POR ESTO! QUINTANA ROO.

Los ejidatarios de Bacalar acusaron que las Áreas Naturales Protegidas sólo provocan beneficios para unos cuantos por lo que se manifestaron.

Las Áreas Naturales Protegidas solo provocan despojo, miseria y corrupción, expresó Álvaro Mariano Alonso Angulo, representante de diversos ejidos al manifestar el rechazo rotundo a que se establezca una nueva área en Bacalar.

Y es que, se presente establecer una nueva ANP con una superficie de 183 mil 968 hectáreas, de las cuales 84 mil 987 pertenecen al municipio de Bacalar y 98 mil 982 hectáreas al municipio de Othón P. Blanco, en perjuicio de unos 4 mil ejidatarios y propietarios.

El presidente del Consejo Consultivo de Calderitas, Álvaro Mariano Alonso Angulo que aglutina a también a la comunidad de Luis Echeverría y a los ejidos Tollocan, Calderas Barlovento, La Península, Laguna Guerrero y Ursulo Galván, recriminó que el Área Natural Protegida  Santuario del Manatí, la Reserva de la Biosfera de Sian Kaan o la de Banco Chinchorro no han cumplido con su objetivo y por ello, existe un rechazo unánime a que se establezca también una Arena Natural Protegida en Bacalar.

Señaló que, en Sian Kaan los verdaderos propietarios de la tierra ya no tienen acceso al mar y su vida ha caído en miseria, en Banco Chinchorro no se ha impedido la depredación del caracol y en el Santuario del Manatí simplemente no hay acciones para preservar y no se conoce quienes integran la asociación que maneja esta área natural protegida.

El también ex comisariado del ejido Calderitas recordó que desde hace dos años intereses políticos y económicos están sobre la creación de la ANP para Bacalar.

“No necesitamos más Áreas Naturales Protegidas, las que conocemos y las que hay en Quintana Roo han sido un fraude, un fracaso, donde no han sido tomados en cuenta los ejidatarios, la gente del campo, los legítimos dueños, los posesionarios y los pequeños propietarios”.

Consideró que en el papel, la ANP es un lugar de reserva para conservar el estado natural, sin embargo debe haber actividades productivas permitidas y debe mejorar el nivel de vida de quienes ahí habitan, lo que no ha ocurrido.

 

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