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El campo perdió desde la reforma al Artículo 27

TORREÓN, Coahuila. Para Humberto Campillo, asesor de los Ejidos Colectivos en la Comarca Lagunera, hablar quién gano o quién perdió con el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) es remitirnos en forma obligada en analizar a fondo la reforma hecha al Artículo 27 de la Constitución, ya que ello dio un cambio total a la forma de dar el financiamiento al sector agrícola del país, vía la banca de desarrollo, modificando con ello el entorno del sector social del ejido en México y limitando los recursos para crecer.

De acuerdo a los especialistas, las reformas hechas al Artículo 27 de la Constitución detonaron los problemas de capitalización del sector social de campo mexicano.

Entrevistado sobre los movimientos que está generado la liberación de aranceles de los últimos productos agrícolas como el maíz, leche, azúcar y frijol en 2008, Campillo cuestionó el momento en que los sectores del campo afectados comenzaron a perder, ya que las bases y fundamentos del TLCAN comenzaron a negociarse previo al primero de enero de 1994, en donde una de las principales peticiones hechas por el gobierno de Estados Unidos para signar el acuerdo fue reformar el Artículo 27 de la Constitución.

Dijo que en la reunión del Consejo Nacional Agronómico realizado en Campeche, manifestó en aquellos años su inconformidad por los cambios que se le harían a la Ley, la cual si requería de reformas, pero lo importante era ver cómo modificarlas para que no afectaran a los campesinos de México, sobre todo a los de La Laguna.

Para él el principal problema que se tiene es el minifundismo, ya que los campesinos se enfrentaron ante estas adecuaciones a la Ley a trabajar la tierra sin créditos, sin norias y sin insumos. Campillo aseguró que “los productores estaban sin bases y se encontraban en su peor etapa: desorganizados ante los movimientos del Cardenismo, de la CNC y del propio PRI, situación que provocó las divisiones internas en los ejidos y con ello la paralización de la producción”.

El asesor agrícola manifestó que fueron las diferencias políticas que dividieron al sector productivo del campo y que detuvieron el poco desarrollo que tenían en sus parcelas, por lo que aseguró que éstas son las bases en donde pierde en primera instancia el sector social del campo mexicano.

Después de la entrada en vigor del TLC, poco a poco se van liberando los aranceles que permiten la entrada de productos agrícolas a territorio mexicano, siendo los últimos productos en desgravarse la leche, maíz, azúcar y el frijol.

SE AFECTA AL PRODUCTOR

Campillo mencionó que los principales beneficiados con la entrada libre de arancel de productos agrícolas serán los consumidores, sin embargo, los productores, los ofertantes de granos, alimentos, carne o leche, sí se verán afectados y no tanto porque no sean eficientes o porque no produzcan con calidad, sino simplemente porque resulta difícil hacerlo ante los grandes subsidios que otorga el gobierno de Estados Unidos a sus productores.

Dijo que es poco comprensible que en el extranjero se pague el litro de leche a más de 5.50 pesos el litro, en tanto en México apenas alcance los 4.20 pesos. Añadió que la importación de leche en polvo resulta más barata al eliminarse el diez por ciento de arancel que se pagaba para su introducción en el país.

El asesor manifestó su desaprobación de que el Gobierno mexicano no haya hecho lo mismo con el americano, en el sentido de exigirle a este último modificaciones también a sus leyes agrarias al igual que se hizo en México. Hizo mención que el Gobierno de Estados Unidos incrementó en más de 80 por ciento los subsidios a los productores por varios años, lo cual no se previno en el TLC. “Es una lástima que no le hayamos pedido a Estados Unidos que cambiara también su Constitución” al igual que se nos exigió lo mismo a México.

Opinó que el panorama es uno muy distinto para el sector privado, como lo es el lechero, ya que pueden protegerse al ser dueños de sus propias empresas, en tanto el sector social ha sido desplazado de sus tierras. Ejemplificó que el 70 por ciento de la actividad lechera está concentrada en 20 familias mexicanas.

SIN OPORTUNIDADES

Campillo aseguró que el productor del campo, quien cuenta con una hectárea de tierra y algunas vacas lecheras se encuentra sin oportunidades de competir ante una apertura comercial total. Sin embargo, dijo que la única alternativa que existe es asociarse con otros productores y cambien las formas de trabajar en conjunto.

Para él es muy claro la coyuntura que enfrenta en estos momentos el campo mexicano, por lo que dijo “o le entran o es el perdedor” dentro de este proceso de competencia globalizada.

Opinó que pese a que desde hace varias administraciones federales se han dicho que el gobierno ya no dará apoyos a productores, el asesor manifestó que ante este escenario global desigual por los grandes subsidios del gobierno americano, los productores necesitan de apoyos.

Ejemplificó el caso de los productores de leche que reciben un subsidio de 40 centavos que recibe por litro, sin embargo, criticó que este apoyo se dé por igual al sector privado que al social, ya que enfatizó que no son las mismas necesidades.

Por ello, declaró que en La Laguna, el diez por ciento del sector social que aún sobrevive con tierra y agua, y que son los propietarios, el porcentaje podría reducirse a cinco por ciento, por no decir que sería inminente su desaparición como productores del campo.

“Nosotros salimos a los ejidos y hay una miseria dentro del sector social. Me hubiera gustado que dentro del sector lechero se hubiera copiado el modelo de trabajo de Tyson dentro de la avicultura”.

Explicó que la construcción de naves para la crianza de pollo (en este caso de vacas lecheras) y el proporcionar la materia prima a los productores, así como la asesoría técnica necesaria para orientarlos.

CONTRIBUYE TLC A CREACIÓN DE EMPLEOS

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha contribuido a crear casi cinco millones de empleos desde su inicio en 1994 a 2007, destacó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su publicación Análisis Económico Ejecutivo, señaló que con la apertura del agro al iniciar 2008 renacieron las inconformidades y cuestionamientos acerca de los resultados del TLCAN, entre México, Estados Unidos y Canadá.

Sin embargo, afirmó, esto ha sido analizado a lo largo de los años que lleva de funcionar, y se ha constatado que los beneficios han superado con creces los posibles efectos negativos. “No se puede negar que algunos sectores han enfrentado mayores problemas para integrarse plenamente a la competencia que otros, pero lo cierto es que los que lo han hecho ahora gozan de mayores ganancias y crecimiento”, expuso.

En contraparte, consideró, los sectores que pensaron que la tutela del Estado a través de medidas proteccionistas no acabaría perdieron el tiempo y recursos en aspectos menos relevantes que elevar la competitividad.

Ahora que se tienen que enfrentar a la competencia externa deberían evaluar lo que dejaron de ganar al no integrarse a la dinámica productiva que demandaba la apertura, opinó el organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Para dejar un poco más claro los beneficios del TLCAN, expuso, se pueden mencionar algunas cifras relevantes, considerando los principios bajo los cuales se concretó la apertura, que fueron el aumento del comercio y la inversión.

Señaló que la apertura permitió a México aumentar la venta de bienes al exterior, la cual pasó de 61 mil millones de dólares en 1994 a más de 250 mil millones de dólares en 2007, beneficiando a un importante número de actividades productivas. Los niveles de inversión extranjera directa se han duplicado, lo que ha contribuido a que el empleo también crezca, como lo muestran las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que indican que el empleo formal aumentó en casi cinco millones de plazas desde el inicio del TLCAN. El CEESP resaltó que la mayor competencia propicia más estabilidad de precios, ya que mientras en 1995 México reportó una inflación de 51.2 por ciento, en 2007 fue de sólo 3.76 por ciento.

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