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miércoles , 27 enero 2021
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El círculo vicioso del campo mexicano

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VERÓNICA MARTÍNEZ.  LO BÁSICO. EL FINANCIERO.

Cada año, desde 2003, el campo mexicano recibe cientos de miles de millones de pesos a través del llamado Programa Especial Concurrente (PEC); comenzó con 117 mil 144 millones de pesos y para este año son 335 mil 228 millones de pesos.

La pregunta de muchos y por muchos años fue la misma: ¿Por qué si la población rural es de casi 26 millones de mexicanos (esto es una cuarta parte de la población mexicana), y se les asignan cientos de miles de millones de pesos, siguen viviendo en condiciones de pobreza y pobreza extrema?

En cada foro, en cada comparecencia, en cada acto público la pregunta era la misma, por qué tanto dinero al sector rural y sigue igual.

México cuenta con una Ley de Desarrollo Rural Sustentable, con el marco legal y normativo para atender e impulsar al sector rural del país, pero por años no ha habido resultados, incluso se había señalado que había duplicidad de funciones entre las dependencias y organismos.

Hace una semana, en este espacio preveíamos el difícil panorama para el sector productivo, ya que la forma de acceder a los recursos ya no es la misma. Los gobiernos estatales cada vez tienen menos recursos para su administración y todo se concentra en la Tesorería, con el fin de dispersarlo directamente a quienes lo requieren, así que la labor de organización de los productores tendrá que ser genuina, limitando los liderazgos o cargos políticos.

Y justo para abrir el año, el gobierno federal reitera esa intención y responde a la pregunta de por qué tanto dinero y no hay avances.

La administración federal hizo pública la nueva forma de administrar el PEC en el marco del Plan Nacional de Desarrollo, basándose en el apoyo directo al que menos tiene para contrarrestar la apertura comercial e importación creciente de alimentos.

“La política de las últimas tres décadas basada en la apertura comercial y una importación creciente de productos básicos generó un círculo vicioso entre la baja productividad del campo, los altos índices de pobreza en el medio rural y la dependencia alimentaria. El PND 2019-2024 establece la necesidad imperativa de revertir este círculo vicioso mediante el rescate del campo y la recuperación de la autosuficiencia alimentaria”, se lee en el Plan.

Cómo se logrará? Cumpliendo objetivos en el Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable 2020-2024 (PEC)

1.- Aumentar la producción de alimentos y de productos forestales en las localidades rurales.

2.- Impulsar medidas que favorezcan el ingreso de la población que vive en zonas rurales de México a través de la diversificación de actividades productivas que promuevan el desarrollo nacional.

3.- Contribuir a la disminución de los índices de pobreza de las comunidades rurales.

“Con los principios: “Por el bien de todos primero los pobres” y “No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie afuera”, el PEC se centra en la reducción de la pobreza rural mediante acciones que dan prioridad a los grupos sociales que históricamente han sido excluidos por las políticas de desarrollo. Asimismo, la ejecución del Programa es orientada principalmente por el principio rector 1: “Honradez y honestidad”.

Esto significa que las 188 mil localidades con menos de 2 mil 500 habitantes en las que hay 25.9 millones de personas es vulnerable porque presenta ingresos bajos y estacionales, así como la ausencia de un salario fijo.

Datos del Inegi muestran que el ingreso corriente promedio mensual de los hogares de las localidades rurales en 2017 fue de 9 mil 381 pesos y en las localidades urbanas fue de 14 mil 614 pesos, lo que se traduce en que el promedio de los ingresos de los hogares rurales fueron 51.4 por ciento menores que los ingresos de los hogares urbanos.

La apuesta es apoyar a los hogares rurales.

El último Censo Económico del Inegi (2014) muestra que 94.3 por ciento de los establecimientos del país son microempresas, mientras que las pequeñas representan 4.7 por ciento, las medianas 0.8 por ciento y las grandes únicamente 0.2 por ciento. A pesar de esta disparidad, las microempresas concentran el mayor porcentaje de personal ocupado entre todos los tamaños de empresas, al generar cuatro de cada diez empleos.

Existen más de 5 millones de Mipymes en México, que se dedican a los sectores secundario y terciario, de la cuales 4 millones 116 mil 917 (82 por ciento) se ubican principalmente en municipios urbanos y 959 mil 905 (18 por ciento) en municipios rurales, considerando dentro de estas las zonas rurales, semiurbanas y en transición.

La principal actividad de las Mipymes en municipios rurales es el comercio al por menor con 42.5 por ciento del total. La mayor parte de las Mipymes ubicadas en municipios rurales se ubican en la región del centro-sur y oriente con 34.6 por ciento y 29.9 por ciento se ubica en la región sur del país.

Esto significa que los recursos se usarán directamente para artesanos, productores, comerciantes y las actividades rurales, así como productivas, generando la derrama económica que se requiere.

¿Se logrará? Eso es lo que atestiguaremos quienes hemos cuestionado por años que la bolsa del PEC es muy grande y con pocos resultados.

¿Alcanzarán cuatro años? Se ha establecido una base en estos dos años, pero veremos si ha sido lo bastante sólida para que en cuatro años avance y se vean los resultados, se palpe el dinamismo en la economía rural, tanto agroalimentaria como productiva comercial y artesanal, e incluso turística o gastronómica.

Veremos.

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