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La cosecha de fresa termina hasta mediados del mes de junio. FOTO: Jorge Cota. EL DEBATE.

El cultivo de la fresa genera empleo en Ahome

ADRIÁN LÓPEZ. DEBATE. Con información de MARISELA JOLIE.

En el ejido 9 de Diciembre se cultiva la fresa y se emplea principalmente a las mujeres por el cuidado especial que tienen para la siembra y recolección.

LOS MOCHIS, Sinaloa. La temporada de la producción de fresa en el municipio de Ahome ya inició.

En el ejido 9 de Diciembre se cultiva este preciado fruto a través del cual se emplea principalmente a mujeres por la delicadeza y el cuidado especial que tienen para la siembra y la recolección de este producto.

Blanca Elsa Cota Mondaca, subdirectora de Agrofresas de Los Mochis, una empresa cien por ciento familiar, comentó que llegan a emplear hasta 30 mujeres de los ejidos Ohuira y 20 de Noviembre, principalmente.

“Ahorita, como vamos empezando, son 9 trabajadoras, en marzo tenemos que emplear hasta 20 o 30 mujeres. Se siente mucha satisfacción el poder dar un empleo a las mujeres, porque ellas están esperando esta temporada para llevar el sustento a sus hogares. Ellas ya están acostumbrados a este cultivo y están esperándolo con ganas, les gusta mucho”, dijo.

Mercado

Mencionó que ya son 43 años los que han estado trabajando este cultivo y actualmente son 10 hectáreas las que siembran, suficientes para surtir de la frutilla al mercado local y las ciudades de Guasave, Guamúchil, Culiacán, Ciudad Obregón y Navojoa, donde los potenciales clientes son las pastelerías, juguerías y neverías.

Aunque por el clima que predomina en la zona, la producción no es igual que el de las regiones altamente freseras que logran hasta 30 o 40 toneladas por hectárea. Aquí se llegan a obtener 15 toneladas por hectárea durante todo el ciclo, el cual inicia a mediados de diciembre y termina a mediados de junio.

En esta zona la competencia para este producto prácticamente no existe porque es un cultivo que requiere de cuidados especiales y, sobre todo, mucha mano de obra, a diferencia de los cultivos como el maíz, la papa y otros en los que el trabajo lo hacen las máquinas.

Cosecha. Las trabajadoras desde las 7:00 horas llegan al campo de fresas para recolectar el fruto. Foto: Jorge Cota. EL DEBATE.

Sin apoyos

No obstante, estos productores de fresa en la región a pesar de ser empleados, no cuentan con apoyos del Gobierno federal.

“Hemos intentado bajar apoyos, pero ha sido muy difícil, son muchas trabas las que nos ponen, y al fin que nunca hemos contado con ningún tipo de apoyo”, expuso.

Trabajo. A través de este empleo llevan el sustento a sus hogares. Foto: Jorge Cota. EL DEBATE.

Variedades

Las variedades que se siembran en el ejido 9 de Diciembre son Camino Real y Albión, las cuales se han adaptado al clima de la región, sin embargo, se están haciendo pruebas con la Petaluma, traída de la Universidad de California. “La estamos queriendo adaptar, pero parece ser que sí está funcionando”, dijo Blanca Elsa Cota.

Sutileza. Las trabajadores hacen el trabajo con mucho cuidado. Foto: Jorge Cota. EL DEBATE.

Cultivo de la fresa, un trabajo para mujeres de la zona rural 

En el cultivo de las fresas, en el ejido 9 de Diciembre, se emplea principalmente a las mujeres de la zona rural por el cuidado que tienen para tratar este producto. Ellas son las que se encargan de hacer casi todo el trabajo, la siembran, la cuidan y la cosechan.

Originarias del ejido Ohuira y 20 de Noviembre en su mayoría, las mujeres acuden todos los días a trabajar en este campo de fresas.

“Recorro los surcos cortando las fresas”

“Recorro los surcos cortando las fresas”. Jorge Cota. EL DEBATE.

Desde hace 25 años se gana la vida surcando los campos de cultivos bajo el sol abrasador para obtener el sustento.

Detrás de las deliciosas fresas cultivadas en el ejido 9 de Diciembre, está el arduo trabajo de Guadalupe Corrales, porque las mismas manos que las cosechan, son las que les dan valor.

Nació en Tohayana, Chihuahua, pero hace 42 años abandonó su tierra llena de ilusiones para echar raíces en el municipio de Ahome.

“Me casé y mi esposo se vino en busca de trabajo, fue operador de maquinaria y después jornalero, hasta que murió de un derrame cerebral. Tuvimos cuatro hijos, murieron dos y me quedaron dos varones, uno vive en Hermosillo, Sonora, y el otro en Los Mochis, cerca de mí, vivo con cuatro nietos en el Campo Uno Santa Rosa”.

Se ha ganado la vida surcando los campos de cultivos bajo el sol abrasador. Y a sus 64 años de edad recoge las fresas con delicadeza.

“Desde los 25 años he sido jornalera, he trabajado en la papa, el chile, el tomate, en la fresa. Recoger la fresa es un poco cansado porque las matas son chiquitas y tenemos que estar agachadas, pero ya me acostumbré”.

Llena sus cubetas en minutos, con la habilidad que solo brinda la experiencia.

“Empiezo a las siete de la mañana y termino a la una de la tarde. Mi trabajo es cortar las fresas, también me tocó plantarlas. Le doy la vuelta a cada surco cortando las fresas para llenar las cajitas de cartón, lleno de 10 a 15 cajas, gano 150 pesos por día”.

Entre el rojo vibrante de las fresas, recorre los surcos cosechando el fruto de meses de trabajo.

“Mis nietos ya no quieren que trabaje, pero a mí me gusta, me siento bien, solo me cuido del frío para no enfermarme”.

 

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