miércoles , 30 septiembre 2020
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Con los cuidados y atención permanente de los cultivos, en Colima pueden darse hasta tres cosechas de mango en un año. FOTO: SAGARPA.

El dulce cultivo de mango

CARLOS ALBERTO PÉREZ. DIARIO DE COLIMA.

Los municipios de Armería, Manzanillo y Tecomán, concentran la mayor producción de este fruto en el estado.

El mango es uno de los frutos más suculentos. Su sabor cautiva paladares exigentes, puede degustarse en cualquier lugar, a cualquier hora. No por nada es uno de los productos alimenticios que más se consumen en el mundo.

Al entrar la primavera, los árboles de mango florecen y en calles de la ciudad existe el hábito popular de aprovechar los cultivos urbanos o de traspatio; los vecinos cortan los frutos que luego comparten con quienes pasan por el lugar. Esta costumbre se hace presente especialmente en los meses de abril y mayo, aunque la floración empieza en marzo.

Colima cuenta con tierra fértil para la producción del mango, por el clima cálido y seco. En el estado se producen cinco variedades: ataulfo, manila, bola, criollo y kent.

En la actualidad, los municipios de Armería y Manzanillo producen las dos terceras partes de la cosecha anual, de la cual, 80 por ciento se queda en el mercado nacional y 20 por ciento es exportada, principalmente al viejo continente.

Según los reportes del Consejo Estatal del Mango, en 2017 el estado de Colima produjo 600 mil cajas, 40 por ciento menos que en 2016, cuando se alcanzó la producción de 1 millón de cajas, derivado principalmente de las condiciones climáticas. La tendencia general de producción se ha reducido en los últimos 20 años, pero ahora se busca potencializar su aprovechamiento.

“El mango, que tiene una temperatura menor de 17 grados, presenta problemas para desarrollarse; es como si tuviera un sensor que cuando llega a ese nivel deja de producir frutos y en eso nos ha afectado en algunas temporadas”, refirió el dirigente del Consejo Estatal del Mango y presidente de la CNC en la entidad, Martel Martínez.

Dijo que en Tecomán la producción se ha reducido, pero los campesinos de Armería y Manzanillo están creyendo en este cultivo. El buen precio de la fruta ha fortalecido al gremio; también se han abierto las posibilidades de exportación, pues el mango de Colima llega a varios países de Europa y Asia.

Martel Martínez señaló como logro el tener un producto de gran calidad, que “aguanta hasta 35 días de viaje para ser consumido en los destinos más distantes, con facilidad y buen sabor”.

Distinto a la apertura del mercado asiático, los productores colimenses enfrentan dificultades para llevar el fruto a Estados Unidos, país que exige procedimientos mediante la hidrotermia, lo que significa cocer el fruto a 57 grados centígrados. “Ha sido complejo porque se pierde el sabor y esto mismo ha hecho que no sea redituable, pero generando una mayor apertura, el panorama sería diferente”, expresó.

ÁRBOL FIEL

Al hacer el recorrido en una de las huertas de la comunidad de Santa Rita, en Manzanillo, Martel Martínez aseguró que para quienes cultivan este producto hay una afección muy importante con sus plantas, pues aunque son frutos que pueden crecer casi en cualquier lugar, dedicarse a la producción es diferente, porque debe procurarse su cuidado y atención.

“Si atiendes bien a un árbol, te dará fruta. En Colima hemos ido tecnificando los cultivos, protegiéndolos de las plagas, pero también los hemos llevado a que sean orgánicos, donde el uso de los agroquímicos sea menor”, explica el dirigente campesino.

Relató que más allá de los fumigantes, la mejor estrategia para combatir a la mosca de la fruta y otras plagas, ha sido generar conciencia entre los productores del mantenimiento de las huertas, pintar los troncos para proteger de las hormigas y evitar que el suelo se contamine, incluso con desechos humanos.

“Desde hace 6 años que en los cultivos de Santa Rita no se utilizan fertilizantes, nos hace falta generar más conciencia entre los productores, de cambiar los agroquímicos por los orgánicos y los resultados que se han tenido son mucho mayores”, relató.

Colima se ha convertido en uno los productores más importantes a nivel nacional, al integrarse a la región Occidente, junto con Jalisco y Michoacán.

Las zonas de Coalata, San Buenaventura, Nuevo Cuyutlán, Santa Rita y los Reyes, en Manzanillo, tienen producciones cada 3 meses, situación que permite la permanencia del trabajo para este grupo.

En una hectárea hay sembrados 100 árboles y cada uno produce de 10 a 30 rejas de mango. La actividad constante en la región genera empleos y movilidad económica en los ejidos cercanos, siendo una de las principales fuentes de trabajo en algunas comunidades.

EMPACADORA SOCIAL

Como parte del proceso de transformación del sistema-producto, promovido por el Comité de Sanidad Vegetal del Estado de Colima (Cesavecol) y el Consejo Estatal de Productores de Mango, en Santa Rita se lleva a cabo la edificación de una empacadora con propósito social, que permitirá a los campesinos generar ese valor agregado a su producto.

“Se trata de que los productores tengan un lugar en el que puedan dar el seguimiento a sus cosechas de forma directa. Si los productores de Tecomán, de Manzanillo o Armería desean hacer uso de este empaque, estará disponible, porque con eso podemos acceder a nuevas oportunidades”, refirió.

La construcción de este empaque estatal dio inicio el pasado mes de febrero y se prevé que este mismo año termine, y con ello buscar elevar la exportación del mango colimense.

RETOS PARA EL SECTOR

De acuerdo con los datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, recabados en su anuario estadístico, la calidad del mango en Colima es variable, derivado de la diversidad de las tecnologías y sistemas de producción aplicados a los procesos de cosecha y poscosecha.

Las pérdidas anuales hasta 2015, eran entre 10 y 15 por ciento, derivados de la comercialización y transporte, muchas veces por el manejo indebido en el corte, el acopio incorrecto, así como el traslado inadecuado.

De mejorar estas condiciones, afirma la Sagarpa, el crecimiento en el mercado nacional e internacional de mango fresco, así como el valor agregado con el procesamiento de la fruta, pueden significar un área de posibilidad para los productores locales, aunado al aprovechamiento de los nuevos esquemas de exportación, conforme a los tratados comerciales con Asia, Europa y Sudamérica.

 

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