Para todos aquellos que han seguido de cerca la acción de precios del maíz en la Bolsa de Chicago, saben que el 2019 ha sido como ir trepado en la montaña rusa por los fuertes bandazos que se han vivido en los precios, alzas y bajas pronunciadas, que han venido a generar gran incertidumbre en el mercado.

Esta historia empieza con la expectativa de una siembra masiva de maíz por considerarse que este ciclo 2019-2020 sería mucho más rentable que sembrar soya, y así, comenzamos con fuerte tendencia a la baja.

Sin embargo, en su reporte de oferta y demanda al mes de mayo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) pronosticó un fuerte recorte en la producción de maíz debido a exceso de humedad en la franja maicera que imposibilitaba a los agricultores norteamericanos para sembrar a tiempo su maíz y, por ende, habría bajos rendimientos. Lo anterior hizo que los precios despegaran de manera espectacular.

Tan sólo para que se den una idea, el contrato a marzo del 2020 que cotiza en Chicago despegó de mínimos de 152.06 dólares/tonelada para alcanzar en tan sólo cinco semanas niveles de 186.21 dólares, equivalentes a una ganancia del 22.46% o 34.15 dólares/tonelada.

Al mes siguiente, el USDA reportó que aparentemente no habría tanto problema con la producción ocasionando que el mercado reaccionara con fuertes bajas, donde vimos el maíz caer a partir del 17 de junio más de 22%, equivalentes a una pérdida de prácticamente 42 dólares/tonelada para ubicarse inclusive por debajo del menor nivel del año alcanzado en mayo y tocar niveles cercanos a 143 dólares/tonelada a finales de septiembre.

Desde entonces, el maíz ha emprendido de nueva cuenta una carrera alcista que suma en lo que va del mes de octubre prácticamente una ganancia de 12 por ciento.

La acción de precios del jueves y viernes pasados sólo fueron una muestra más de toda esta incertidumbre y volatilidad que les platico.

El jueves 10 de octubre, el USDA emitió su reporte sobre oferta y demanda mensual, el cual ocasionó fuertes caídas en los precios del maíz, donde inclusive, en los plazos cortos llegó a cerrar con pérdidas de más de 4% en la sesión.

Y es que el mercado había venido subiendo con la expectativa de que el USDA recortaría de manera agresiva los rendimientos para el maíz, y no sólo no los redujo, sino que los incrementó de 10.56 a 10.57 toneladas/hectárea. Para compensar lo anterior, recortó de manera magra la superficie a cosechar para que en total apenas se redujera la expectativa de producción en 510,000 toneladas, quedando en 350 millones de toneladas, apenas 16 millones menos que el ciclo anterior.

Al final del día, el USDA estimó inventarios finales para este ciclo de 48.97 millones de toneladas, es decir, sólo 4.73 millones menos que el ciclo anterior.

Para el viernes, el reporte del USDA ya era historia y el mercado se volvió a centrar en la realidad: por un lado, una tormenta de invierno y heladas el fin de semana en diversas regiones que reducirían el crecimiento del maíz en alrededor de 10 a 15% en dichas regiones; por el otro, sólo 15% de la siembra de maíz se había cosechado hasta la semana pasada, muy por debajo del ritmo promedio de 27%, y la madurez del cultivo reportada por el USDA es de solamente 58%, cuando a estas alturas en promedio ya debería estar en 85%, lo que ocasionó que el maíz se disparara 8 dólares/tonelada, borrando así las pérdidas del día anterior.

Para aderezar el tema, Estados Unidos y China alcanzaron aparentemente una primera fase de acuerdo comercial en la que el presidente estadounidense destacó el compromiso de China para comprar productos agropecuarios norteamericanos por un valor de entre 40,000 y 50 millones de dólares, lo que sería equivalente a dos veces y medio lo que han comprado los chinos de Estados Unidos en su mejor momento.

Todo parece indicar que el precio del maíz va para arriba; sin embargo, recomiendo tomar coberturas porque seguimos subidos en la montaña rusa.

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