Muy buenos días, buenas tardes, o buenas noches. Te saludo cordialmente al cierre de noviembre y en mi última participación bajo el mando de la administración de Peña Nieto. En cosa de nada llegará la administración de López Obrador y México lo recibe con la expectativa de cónyuge recién casado.

Éstos son los tiempos en los que la disrupción total de la cadena de suministro cambia el juego de lo que teníamos acostumbrado ver y los pronunciamientos políticos a lo interno de muchos países neurálgicos en la economía del mundo. Termina manifestándose en la dirección de precios de commodities y si no me crees, mira lo que está pasando con el precio del petróleo.

La historia fundamental en sentido estricto no ha cambiado, el sobreabasto no es historia nueva. De alguna manera los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) habían acordado una baja en la extracción, pero no acordaron bajar el abasto a sus clientes. Nadie perdió su participación de mercado y si bien el petróleo se extraía más lentamente, dejando menos inventarios en la superficie, éstos podrían haberse extraído rápidamente si se hubiese necesitado. El cambio, está todo en la nueva participación norteamericana en este mercado petrolero. La extracción del shale oil, hizo que técnicamente el crudo pasara de no renovable a renovable y la tónica en la participación del precio cambia.

No hace mucho tiempo el presidente Trump, desde la palestra en la sede de las Naciones Unidas, lanzó un llamado a los países productores del Medio Oriente para que bajaran el precio del crudo, o de lo contrario haría que esto sucediera con exportaciones norteamericanas. Habló claro sobre la idea de que los norteamericanos le ponen mucho dinero a varios programas en la región como para que le paguen con esa moneda. Y lo que sucede de fondo es que la economía norteamericana avanza potente, pero lógicamente está empezando a sentir el embate de las presiones inflacionarias y por ello la Reserva Federal ha tenido que responder con alzas varias en las tasas de interés. El cronograma económico anuncia más alzas en las tasas y eso es una medida que pretende enfriar un poco la economía, cosa que Trump no quiere que suceda en absoluto.

La Casa Blanca ha sido crítica de las alzas y del dirigente de la Reserva Federal últimamente, y el fondo es que básicamente a partir del año entrante, la administración de Trump enfrenta un año de realidad económica. Por un lado, los incentivos fiscales ya están metidos en el contexto actual, así que no hay más algarabía, y su modelo económico será retado por una Cámara Baja que es de mayoría demócrata, así que seguramente veremos trabas y negativas que potencialmente paralizarán mucho el acontecer político y económico en EU.

La liga de todo lo anterior con lo nuestro responde al efecto que tiene el petróleo sobre los commodities como canasta. Como sabes, los grandes especuladores e inversionistas gustan de ver los commodities como categoría primero y luego individualmente, si alguno les llama la atención, y para ello se ayudan de los famosos índices de commodities, algo así como el CRB Index y otros como ése.

Estos índices están altamente conformados por componentes energéticos, y si la energía es bajista, los índices se ponen bajistas y el ánimo de inversión en commodities se hace menguante. Justo esas son las pautas en las que estamos.

Esta semana se reúne el G20 en Argentina y se dice que Xi y Trump tienen una cita. Para muchos es el principio de un acuerdo comercial, para otros simplemente una oportunidad de pronunciar ganas de encontrar acuerdos sin que haya concesiones. Ninguna de las dos naciones va a dar marcha atrás en lo estratégico y si bien hay oportunidades cosméticas, es muy difícil que China detenga su ascenso en términos de dominio geopolítico.

El paralelismo con una guerra fría entre ambas naciones queda fuera de comparativa. La guerra fría anterior era una guerra de espionaje y armas en donde americanos y rusos se enfrentaban ideológicamente.

En este caso, el enfrentamiento es económico y ahí es donde no se reconocen ni familiares. Muy distinto el tema. Xi ha tenido una paciencia bárbara, pero sabe que esa es su principal arma, tiempo, mismo que Trump no tiene. Sea como sea, la administración de Trump puede extenderse cuatro años más, mientras que la de Xi no tiene fecha límite así que a trabajar en lo propio, y que el mundo sienta la influencia de lo que estas dos naciones acuerden.

En términos de producción y cosechas, el mundo no se había enfrentado a la realidad de combinar producción récord en EU, y la potencial producción récord en Sudamérica que está en marcha. Las cosas van bien en lo productivo, y si bien esto ha sido tratado anteriormente, lo que hace esto inédito es que por primera vez la demanda ofrezca una contracción y eso es lo que pone en la mesa China que anuncia bajas en el consumo de soya por razones varias, eso desajusta las intenciones de siembra futura.

¿Te imaginas que Sudamérica logre su cosecha récord y que China no le compre nada de soya a los norteamericanos? ¿Qué siembran el año entrante? ¿Más soya? ¿Más maíz? ¿Ya viste lo que le pasaría a los precios? Eso es posible, así como es aún posible que el clima limite a Sudamérica y obligue a los chinos a comprar en EU. Administra bien tus riegos. Respecto de ello, ¿estás en buenas manos?

*Ánimo

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